
Kamea, la orca más joven del parque SeaWorld en San Antonio, Texas, falleció el 19 de junio de 2025 tras sufrir una enfermedad cuya causa específica no ha sido revelada por el parque. La noticia fue confirmada a través de un comunicado difundido en redes sociales, en el que la institución expresó su pesar por la pérdida del ejemplar, nacido en cautiverio en sus instalaciones.
“Con gran pesar compartimos el fallecimiento de nuestra querida orca, Kamea. A pesar del esfuerzo constante de nuestros equipos veterinarios y de cuidado animal, falleció a causa de una enfermedad, rodeada de quienes la amaron y cuidaron profundamente”, escribió el parque en su cuenta oficial de Facebook.
El fallecimiento ha generado reacciones diversas entre usuarios de redes sociales, visitantes frecuentes y organizaciones de defensa animal, dado que Kamea era considerada un símbolo de la nueva generación de estos animales criados en cautiverio, y su muerte se suma a una serie de decesos de mamíferos marinos en instalaciones de SeaWorld durante la última década.
Una vida en cautiverio desde el nacimiento

Kamea nació el 5 de diciembre de 2013 en SeaWorld San Antonio y comenzó a participar en presentaciones públicas desde los siete meses de edad. Su comportamiento curioso y activo la distinguió del resto del grupo, y con el tiempo se convirtió en una de las orcas más reconocidas del parque por su temperamento juguetón y su cercanía con los entrenadores.
Era la hija menor de Takara, una orca de 33 años que también reside en el parque, y hermana de Sakari, de 15 años. Le sobreviven además dos machos adultos que integran la misma manada. Según el comunicado, Kamea “trajo alegría e inspiración a millones de visitantes a lo largo de los años” y fue ampliamente querida por el personal encargado de su cuidado diario.
SeaWorld no ha precisado el diagnóstico veterinario que condujo a su muerte ni ha respondido de inmediato a solicitudes de más información por parte de medios internacionales. Sin embargo, aseguró que su equipo trabajó intensamente hasta el último momento para atender la condición de la orca.
La muerte de Kamea se produce en un contexto complejo para SeaWorld. Desde que en 2016 la empresa anunciara que no criaría más orcas en cautiverio —comprometiéndose a que los ejemplares actuales serían los últimos en sus instalaciones—, la compañía ha enfrentado crecientes cuestionamientos sobre el bienestar de los animales marinos bajo su resguardo.
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la esperanza de vida promedio de una orca hembra en estado silvestre es de alrededor de 50 años, aunque algunas pueden alcanzar los 90. En contraste, Kamea falleció a los 11 años, lo que ha reavivado la preocupación sobre las condiciones de vida en cautiverio.
Casos similares fueron registrados en años recientes. En agosto de 2021, Amaya, una orca de seis años también nacida en cautiverio, murió en SeaWorld San Diego tras mostrar síntomas repentinos de enfermedad. En 2015, dos delfines nariz de botella fallecieron en SeaWorld Orlando, y en 2017 una cría de beluga murió poco después de nacer en el mismo parque.
El cautiverio de orcas

A pesar del compromiso formal de SeaWorld de no seguir reproduciendo orcas en sus parques, los decesos recientes han generado llamados por parte de activistas, científicos y ciudadanos para reconsiderar el modelo de conservación que implica mantener mamíferos marinos en ambientes controlados con fines de entretenimiento y educación.
Organizaciones defensoras del bienestar animal insisten en que el confinamiento prolongado afecta el desarrollo físico y emocional de estos cetáceos, cuya vida en libertad se caracteriza por desplazamientos de largo alcance, complejas interacciones sociales y comunicación constante con sus congéneres.
“Este es un momento increíblemente difícil para nuestra familia de SeaWorld, especialmente para quienes trabajaron estrechamente con ella. Agradecemos el apoyo de nuestra comunidad mientras recordamos y honramos juntos a Kamea”, concluyó el comunicado del parque.
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