La historia de Gunner, el perro callejero que se convirtió en un héroe de guerra

El canino quedó bajo los escombros de una casa tras el ataque de la Real Fuerza Japonesa y, a pesar de su trauma, logró salvar muchas vidas

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Gunner el perro que salvó
Gunner el perro que salvó miles de vidas después de haber sobrevivido a un ataque del ejército japonés (Wikipedia)

Los animales han formado parte de la guerra desde tiempos inmemorables: elefantes, rinocerontes, camellos o caballos fueron utilizados como transportadores, y con el paso del tiempo otras especies como perros, aves y gatos se integraron a las fuerzas armadas con objetivos diferentes.

Los binomios caninos tenían misiones como: rastrear bombas, inmovilizar enemigos y notificar la presencia de aviones de los adversarios. En esta última tarea destacó Gunner, un kelpie australiano con un gran sentido del oído que ayudó a salvar muchas vidas.

El canino fue rescatado durante la Batalla de Darwin, considerada por algunos historiadores como el mayor ataque individual que se realizó en territorio australiano durante la Segunda Guerra Mundial. La Real Fuerza Japonesa asestó un gran golpe al ejército de Australia; según el portal War History Online, hubo 30 aviones destruidos y 11 barcos hundidos.

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La historia de Gunner

El perro con la persona
El perro con la persona que se hizo cargo de todos sus cuidados (Wikipedia)

Aunque se desconocen los orígenes del animal, algunas versiones indican que era un perro callejero. El perro quedó bajo las ruinas de una choza tras el ataque del ejército japonés y fue encontrado batiéndose entre la vida y la muerte por elementos del Escuadrón No. 2 la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF), quienes escucharon los aullidos del animal.

El canino fue llevado a un hospital de campaña, sin embargo, el personal médico no lo quería atender porque no tenía nombre ni número de soldado, en ese momento sus rescatistas decidieron que se iba a llamar Gunner y su número sería el “0000″. Después de haberlo bautizado, el binomio fue atendido de su pata rota e ingresó a los registros del ejército australiano.

“El destacado aviador Percy Westcott, que estuvo entre los aviadores que encontraron y cuidaron al perro, se convirtió en su dueño y adiestrador”, escribió Nikola Budanovic, escritor especializado en historia bélica. Gunner sufrió trauma post bombardeos, se volvió antipático y, a veces, presentó comportamientos agresivo.

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El kelpie australiano se convirtió en un centinela, su misión era notificar a sus compañeros cuando se acercaban los aviones enemigos a bombardear el territorio. Desde el principio destacó realizando esta labor, sin embargo, en diferentes momentos el trauma que vivió de cachorro lo persiguió, pues en ocasiones temblaba de ansiedad y de miedo.

Gunner, un cachorro de kelpie, desarrolló una extraña habilidad para pronosticar ataques aéreos. Mucho antes de que sonaran las sirenas, Gunner se emocionaba y se dirigía a refugiarse”, describió el Australian War Memorial en uno de los archivos publicados en su página web.

La ocasión que salvó vidas

El bombardeo de Darwin fue
El bombardeo de Darwin fue considerado uno de los ataques que mayor daño causaron (Wikipedia)

Durante la construcción del aeropuerto de Darwin, Gunner se puso nervioso y ladró hacia los aires, de esta forma notificó a los australianos 20 minutos antes de la llegada del ejército japonés. Gracias a este lapso los daños por el ataque fueron menores y las fuerzas armadas lograron reaccionar a tiempo para repeler el ataque.

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Su desempeño fue considerado como fundamental por los altos mandos australianos y su presencia dentro del ejército fue bien vista. Después de ese ataque comenzó a convivir con mayor cercanía con los soldados, se bañaba y descansaba con ellos, y en ocasiones participaba en los entrenamientos que realizaban.

Su entrenador fue trasladado a Melbourne en el año de 1943 y fue puesto bajo cuidado de otra persona en la guerra, no obstante, se desconoce cuál fue el desenlace del canino, pues es mencionado en pocas ocasiones en los documentos oficiales. Sin embargo, el gobierno australiano y el Australian War Memorial cuentan en su archivo con algunas fotografías del perro junto al aviador Leslie Westcott, imágenes con las que se pudo verificar su existencia.

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