
El intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, fue denunciado por el uso de recursos públicos en el caso por el que fu procesado por abuso sexual en 2021 a Melody Raskaukas, quien trabajaba en la secretaria privada del municipio. La denuncia fue presentada por Eduardo “Lalo” Creus, concejal de La Matanza por el PRO y quien compitió contra Espinoza en la elección del año pasado.
“Esta parte considera que debieran ser analizadas distintas conductas, que presuntivamente podrían constituir otros delitos no investigados en la denuncia efectuada por la Sra. Melody Jacqueline Raskaukas y resultan de extrema gravedad”, sostuvo Creus en su denuncia.
Concretamente pidió que se investigue si la víctima fue contratada en negro por el Municipio y que cuando eso ocurrió le cambiaron el nombre por el de María Micucci; si la noche de los hechos Espinoza fue a su domicilio en un auto oficial con sus choferes y la custodia de la policía bonaerense; y si el jefe de Gabinete del Municipio, Claudio Lentini, formó parte de la coacción a la víctima para que retire la denuncia por abuso. Todos los datos forman parte del expediente judicial.
Creus pidió que Espinoza sea investigado por los delitos de fraude contra la administración pública, abuso de autoridad y violación de los deberes de los funcionarios públicos y malversación de caudales. Lentini fue denunciado por abuso de autoridad y encubrimiento. Y el legislador pidió que ambos sean investigados por coacción y amenazas.
La denuncia fue presentada ante la jueza de instrucción María Fabiana Galletti, quien procesó a Espinoza por abuso sexual, quien enviado el caso a sorteo para que intervenga un nuevo juzgado.

El abuso por el que Espinoza fue procesado -y que está bajo revisión de la Cámara del Crimen- ocurrió el 10 de mayo de 2021 en el departamento de la mujer. Ella contó, y así consta en el procesamiento, que durante la cena Espinoza le dijo que estaba contracturado y le pidió masajes. Ella le dijo que no y lo mandó a descansar, pero la respuesta fue: “No tengas miedo, dale”. De manera intimidante se desabrochó la camisa, afirma la denuncia. Le dijo que no tuviera miedo porque “las mujeres de sus amigos tenían bigote”.
“Fernando, no sé qué vas a hacer pero te pido que no, te pido que te vayas de mi casa”, le dijo la mujer. Pero Espinoza “una vez dentro de la habitación se quitó el pantalón, la camisa que previamente se había desabotonado y quedó en ropa interior”. Cuando volvió a pedirle que se fuera, “el imputado la sujetó fuertemente, indicando la víctima que no recordaba exactamente cómo pasó, pero que él logró terminar encima de ella en la cama”.
Y durante ese lapso, el imputado comenzó a besarle la zona de sus pechos y a tocarla por encima de la ropa mientras le decía “quedate tranquila, siempre te tuve ganas, va a estar todo bien” y le pedía que le practicara sexo oral, intentando a su vez quitarle las prendas que vestía en contra de su voluntad, lo que habría llevado a que le rompiera la camisa que ella tenía puesta, además de intentar bajarse su propia ropa interior, lo que no consiguió porque la víctima hacía fuerza para impedirlo.
Frente a la negativa, el jefe comunal se ofusco y dijo: “Bueno lista ya está se terminó todo, me voy, ya está no te preocupes”. La víctima aseguró: “Me lo dijo de una manera amenazante, como un tono de poder que él sabía que es mi jefe”. Hubo una discusión. “Me sentí ultrajada. No tenía, eh, ese señor me quitó las ganas de todo”. La joven le pregunto si la iba a echar, y el intendente le respondió que no, que “lo que pasa en el trabajo es cosa de trabajo”. Cuando se iba, “enojado con mirada agresiva y de tono amenazante, él me dijo: “Sos una boluda, no sabes lo que te perdés pero bueno, allá vos”. Afirmó que tuvo miedo y hasta pensó en suicidarse. A los pocos días le dijeron que en el trabajo estaba haciendo las cosas mal y que tenía los días contados, “lo que interpretó como una amenaza de muerte”.
En su denuncia, Creus entendió que había otros hechos por investigar. “Entiende esta parte que de acuerdo al relato de los hechos, se habrían producido toda una serie de otros delitos, que no han sido objeto de investigación y que necesariamente deben ser analizados para determinar la existencia o no de responsabilidad penal”, explicó.
“Espinoza no iba a la casa de la denunciante en su auto particular y solo, sino que iba asistido de dos choferes que formaban parte de su equipo de seguridad y, ya sea que son dependientes del municipio o de la Policía Bonaerense, lo cierto es que, en caso de comprobarse los hechos denunciados por la Sra. Rakauskas, Espinoza se habría valido de recursos públicos para cometer delitos (móviles y recursos humanos del municipio o de a provincia de Buenos Aires).” sostuvo el legislador.

También que habría contratado de manera irregular a la víctima en el Municipio y bajo otro nombre. Por último detalló que Espinoza buscó que la mujer retire la denuncia que había hecho. Para eso, según consta en la causa, la entonces pareja de ella y amigo del intendente, Gustavo Cilia, fue a la casa y le dijo que Lentini le iba a mandar un texto donde pedía el retiro de la denuncia para que lo firme y lo entregue en la justicia. La mujer aportó ese escrito a la investigación.
“De corroborarse los dichos que han trascendido a través de los distintos medios de comunicación, habría sido la persona que, en su calidad de Jefe de Gabinete, y hombre de extrema confianza del Intendente Espinoza, siendo una persona de máximo poder dentro de la estructura de Gobierno, y en el marco de ese poder, y a pedido del denunciado Espinoza, habría procedido a tomar contacto con la víctima, con la finalidad de preparar el desistimiento de la denuncia, y liberar al hoy procesado Intendente”, explicó Creus.
Creus resaltó en su denuncia que de comprobarse los hechos “nos encontraríamos ante la presencia de un ciudadano que ha sido elegido para ser Intendente, y en el marco de ostentar ese poder, engaña a una persona prometiéndole trabajo en la administración pública municipal, la hace ingresar a prestar servicios para el municipio bajo su dependencia directa y de modo fraudulento (bajo un nombre falso), y desde el segundo día de su ingreso comienza a hostigarla y presionarla, yendo a la casa de la víctima en contra de su voluntad para culminar abusándola, valiéndose de su poder, de su jerarquía, de su potencia física, y de los recursos del Estado Municipal o Provincial (mediante los móviles y policías para ir al lugar del abuso), es decir, que habría utilizado recursos públicos para cometer delitos”.
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