Una cita en la casa de Trump que eleva el perfil internacional de Honduras, según analistas y expertos jurídicos

La reciente reunión privada entre Nasry Asfura y Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida, configuró un punto de inflexión en la relación bilateral y generó en Honduras una amplia repercusión en los ámbitos político y económico, además de alimentar el debate sobre el futuro geopolítico de la región.

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Donald Trump y Nasry “Tito”
Donald Trump y Nasry “Tito” Asfura durante la reunión bilateral en la residencia privada de Mar-a-Lago, en Florida (Foto cortesía por HCH).

El encuentro, fuera del formato de visita de Estado y celebrado en la residencia personal del presidente estadounidense, fue interpretado como una señal de que Honduras podría convertirse en pieza clave de la estrategia regional de Washington, abriendo potenciales escenarios de inversión, cooperación en seguridad y avance en las negociaciones comerciales. Analistas estiman que el resultado de la cita podría tener efectos directos en asuntos sensibles como la migración, los acuerdos arancelarios y el combate al crimen organizado.

Entre los temas que dominan las expectativas destaca la situación de alrededor de un millón de hondureños residentes en Estados Unidos, muchos de ellos afectados por cambios en el Estatus de Protección Temporal (TPS). Según analistas, la posibilidad de avanzar en la regularización migratoria y en la mejora de condiciones para esta comunidad representa una de las áreas de mayor impacto inmediato. La reunión en Mar-a-Lago, subrayaron, ya generó opiniones nacional sobre el rumbo de la política exterior hondureña y el alcance real de las promesas que puedan concretarse en los próximos meses.

La base de Palmerola y
La base de Palmerola y Puerto Cortés emergen como activos estratégicos para el desarrollo logístico y comercial en la nueva agenda bilateral. (redes sociales)

Uno de los aspectos más subrayados fue el profundo simbolismo de la ubicación elegida por Trump. Como recordaron varios expertos, el mandatario estadounidense suele reservar Mar-a-Lago para citas estratégicas con figuras con quienes busca un trato personal y directo, una táctica diplomática que empleó previamente con pocos jefes de Estado.

Para el analista Julio Larios, esa elección implica que Asfura ha sido incorporado de forma progresiva a una agenda preferencial de Washington, que incluyó contactos previos con altos funcionarios, como el secretario de Estado Marco Rubio, y una gira por Israel, país considerado por Estados Unidos su principal socio en Oriente Medio.

Larios sostiene que tal contexto puede suponer un realineamiento de Honduras con la política norteamericana en temas clave: “Estados Unidos está buscando comprometer a Honduras y a su presidente para que se conviertan en una pieza clave de su política hacia Latinoamérica”, afirmó el analista, quien además señaló como aspectos prioritarios la seguridad, el comercio y la migración.

El comercio surgió como un objetivo central para el gobierno hondureño. Voces empresariales y analistas coincidieron en que el país busca acceder a condiciones arancelarias más favorables en el mercado estadounidense, con ello potenciar las exportaciones, atraer inversión y generar puestos de trabajo. Una flexibilización de aranceles podría traducirse en “nuevas oportunidades para sectores clave de la economía”, afirmaron, e incidir sobre causas estructurales de la migración irregular. Larios detalló: “La eliminación de las causas de las caravanas pasa por la generación de empleo a través de inversión extranjera”. No obstante, aclaró que esto requiere a la vez compromisos internos en Honduras: combatir la corrupción, exigir responsabilidades legales y fortalecer el sistema electoral para garantizar estabilidad.

El respaldo empresarial destaca la
El respaldo empresarial destaca la posición estratégica de Honduras, su fuerza laboral joven y su potencial para sustituir importaciones asiáticas hacia Estados Unidos. (créditos: Cortesía)

El respaldo empresarial al giro geopolítico fue explícito. Karim Qubain, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, manifestó optimismo e insistió en que la personalidad de Asfura, a quien describió como “amable, positivo y con una fuerte carga de fe”, habría servido para consolidar una conexión directa con Trump, quien da alta importancia al trato personal de sus interlocutores. Qubain resaltó tanto la ubicación geográfica de Honduras como la juventud y capacidad de su fuerza laboral, señalando que “Honduras es prácticamente una frontera cercana para Estados Unidos”. Esto, según el empresario, facilitaría que el país se convirtiera en socio regional en la relocalización de cadenas productivas y la sustitución de importaciones asiáticas, brindando a Estados Unidos productos a menor costo y con tiempos de entrega más cortos que los originados en China.

El análisis geopolítico se completó con la intervención de Graco Pérez, quien puntualizó que la apuesta de Estados Unidos bajo la administración Trump se alinea con una relectura de la Doctrina Monroe, orientada a frenar la presencia de potencias extrarregionales en el continente. En este escenario, los activos estratégicos de Honduras, como la base militar de Palmerola y la posibilidad de desarrollar infraestructura logística en torno a Puerto Cortés, ofrecen puntos de negociación para obtener beneficios concretos, siempre que el país mantenga una postura proactiva. Pérez valoró además la reciente designación de un diplomático de carrera para la embajada hondureña en Washington, destacando su conocimiento de las dinámicas políticas estadounidenses como factor clav

El futuro de un millón
El futuro de un millón de hondureños en Estados Unidos se vincula a posibles avances en regularización migratoria y cambios en el TPS tras el encuentro bilateral. (redes sociales)

La expectativa de resultados tangibles estuvo presente durante todo el proceso, según los analistas, quienes recordaron que Trump raras veces convoca a encuentros de este tipo sin esperar avances claros. Se consideran probables anuncios sobre reducción de aranceles, nuevas inversiones y alineamientos en política exterior, así como definiciones sobre las posiciones de Honduras frente a tensiones diplomáticas con países como Rusia y Venezuela. Como contrapartida, Washington podría responder con apoyos económicos y comerciales valorados para el gobierno de Tegucigalpa.

El potencial de cooperación en seguridad también fue tratado como prioridad. Larios sugirió que la experiencia de El Salvador en materia de lucha contra el crimen, con ayuda de especialistas estadounidenses e israelíes, podría servir de modelo para Honduras, donde el combate a la violencia constituye una emergencia nacional.

En el centro del debate, la reunión en Mar-a-Lago fue vista como “una oportunidad histórica que dependerá de la capacidad del gobierno hondureño para traducir el simbolismo en beneficios tangibles” para la población, según destacó el consenso de analistas y empresarios.