Ranking global 2026: dos ciudades de Honduras lideran la lista de las más peligrosas del planeta

Esta clasificación adquiere especial relevancia considerando que, aunque algunos indicadores oficiales registraron descensos durante 2025, la percepción ciudadana de inseguridad y la frecuencia de homicidios múltiples y masacres continuaron marcando la vida urbana con intensidad

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Los altos índices de violencia
Los altos índices de violencia en Honduras reflejan una realidad que no puede normalizarse. Detrás de cada cifra hay vidas, familias y comunidades que exigen justicia, prevención y un compromiso real por la paz.

La inclusión de San Pedro Sula y Tegucigalpa entre las primeras posiciones del ranking mundial de ciudades más peligrosas de 2026 refleja, según el informe de Global Statistics, el persistente peso de la violencia estructural y la acción de grupos criminales que desbordan los esfuerzos institucionales en Honduras.

El informe de Global Statistics atribuye los primeros puestos a San Pedro Sula —en el primer lugar— y Tegucigalpa —en el tercero— tras analizar tasas de homicidios, frecuencia de delitos violentos, percepción social y presencia del crimen organizado en 40 ciudades del mundo.

Los datos recogidos de 2025, citados también por fuentes nacionales, constatan que Honduras acumuló 1.641 homicidios ese año, cifra que representa una disminución del 14% respecto a 2024 cuando se documentaron 1.911 casos.

Al examinar los datos por municipio, el contraste resulta contundente: San Pedro Sula y el Distrito Central —donde se ubica Tegucigalpa— sumaron en conjunto más de un tercio de todos los homicidios de los 25 municipios con mayor incidencia criminal.

Entre el 1 de enero y el 20 de julio de 2025, en los 25 municipios más afectados, se reportaron 745 homicidios —116 ocurridos en San Pedro Sula y 139 en el Distrito Central—, evidenciando el carácter focalizado de la violencia extrema.

Honduras acumuló 1.641 homicidios en
Honduras acumuló 1.641 homicidios en 2025, lo que representa un descenso del 14% respecto al año anterior, pero aún persisten altos niveles de inseguridad.

La violencia masiva se acentuó en este período: en los primeros seis meses de 2025 ocurrieron 18 masacres en distintas regiones del país, con un saldo de 64 víctimas mortales, superando los 49 homicidios múltiples contabilizados entre enero y junio de 2024.

Informes de observatorios de violencia, divulgados en medios locales, destacaron que en ciertos periodos se duplicó el número de homicidios múltiples en comparación con el año anterior, una situación que contribuye a agravar el sentimiento de vulnerabilidad colectiva.

A la base de este fenómeno, Global Statistics señala la interacción de varios factores: altos índices de homicidios por cada 100.000 habitantes, delitos como robos armados y secuestros, percepciones ciudadanas negativas y una fuerte presencia de grupos criminales organizados.

En San Pedro Sula, la prolífica actividad del crimen organizado, maras y pandillas sigue condicionando la vida social y económica local. La ciudad soporta una carga de violencia que, a pesar de los esfuerzos oficiales, la mantiene en la cima de los rankings internacionales de peligrosidad.

Tegucigalpa, aunque experimentó ciertos descensos en sus estadísticas, enfrenta retos análogos: la persistencia de la extorsión en sectores comerciales, episodios de violencia masiva y la continuidad de la criminalidad organizada nutren una sensación de inseguridad que las cifras oficiales no logran disipar.

El informe revela una brecha entre la reducción porcentual de homicidios y la percepción ciudadana: muchos habitantes continúan sintiéndose inseguros, en especial en los barrios periféricos, según datos de encuestas reseñadas por Global Statistics.

Policías y militares hondureños vigilan
Policías y militares hondureños vigilan una casa donde fueron asesinadas dos personas, en una fotografía de archivo. EFE/Gustavo Amador

El caso de Honduras se inserta en una tendencia continental identificada en el análisis internacional: numerosos centros urbanos de América Latina han ocupado puestos destacados en los listados globales de violencia en los últimos años.

Los especialistas, citados en el informe, vinculan esta realidad a una combinación de desigualdad social, debilidad institucional y la expansión territorial de los grupos criminales.

Para Global Statistics, la reiterada aparición de dos ciudades hondureñas en el podio mundial evidencia un desafío de fondo: la necesidad de intervenciones integrales que aborden tanto la prevención como la represión y la rehabilitación social.

El organismo enfatiza que la colaboración entre el gobierno central, autoridades locales, la sociedad civil y el apoyo internacional resulta imprescindible ante un panorama donde “las cifras de 2025 sobre homicidios, masacres y otros actos violentos no solo sirven como datos fríos, sino como un recordatorio del impacto humano y social que la violencia tiene en las comunidades, sus familias y el desarrollo urbano”.

Esta radiografía de violencia obliga a mirar más allá de los guarismos anuales, poniendo el foco en la seguridad ciudadana y los retos de gobernanza a nivel local y nacional.