
La compleja historia sentimental de Robert De Niro ha estado marcada por un vaivén de romances, parejas, matrimonios y padres compartidos, sobre un telón de fondo en el que los escenarios y cámaras siempre parecieron espiar de cerca su vida privada. A lo largo de sus ochenta y dos años, el actor ha transitado relaciones con un perfil a menudo discreto, aunque sus vínculos, rupturas y reconciliaciones terminaron por llamar tanto la atención como sus laureados personajes. Nunca habló demasiado sobre lo que sentía, en el amor y en la vida, y esa fórmula de silencio y distancia ha envuelto cada uno de sus vínculos.
Robert De Niro, tal vez uno de los mejores actores de la historia, nació el 17 de agosto de 1943 en Nueva York, hijo único de una pareja de artistas cuyo matrimonio naufragó poco después de su nacimiento, cuando Virginia Admiral y Robert De Niro Sr. se separaron tras la revelación de la orientación sexual de su padre que era gay. El niño recibió el primer impacto fundamental sobre el amor en el seno familiar quebrado. Esa situación marcó desde temprano su percepción sobre los vínculos ya que creció sabiendo que el amor podía ser al mismo tiempo un refugio y una herida.

En sus años de formación, la escena sentimental estuvo dominada por una búsqueda constante de aceptación y pertenencia. De adolescente se refugió en las calles de Little Italy, donde forjó amistades y experimentó primeros amores silenciados por la timidez y la autoexigencia. Aquellos años no dejaron grandes romances conocidos públicamente, aunque fueron decisivos para su forma de acercarse al otro. En su entorno se reconocía la dificultad de Robert para confiar en alguien, una característica que luego se reflejaría en la forma de encarar sus relaciones adultas.
El primer matrimonio formal llegó cuando Robert De Niro ya era un actor respetado, con polémicas y laureados papeles a cuestas. La elegida fue Diahne Abbott, cantante y actriz nacida en Nueva York. La boda se celebró en 1976, y marcó el inicio de una etapa de relativa estabilidad sentimental para el actor. Abbott aportó a la familia una hija de una relación anterior, Drena, a quien De Niro adoptó como propia. Juntos también tuvieron un hijo, Raphael. El núcleo familiar se instaló lejos de los flashes, pero la fama del actor imponía una exposición inevitable.

La relación con Diahne Abbott atravesó los años más frenéticos de la carrera de De Niro. Su agenda laboral se alternaba entre rodajes intensos y premios, pero el hogar intentaba sostenerse en la privacidad. Sin embargo, el vínculo se resintió a lo largo del tiempo, apagado por la rutina y el surgimiento de nuevas pasiones. Finalmente, el matrimonio se disolvió en 1988. Según la ruptura se produjo sin grandes escándalos ni declaraciones: De Niro fue discreto.
Luego de la separación, De Niro protagonizó una larga relación con la modelo Toukie Smith. El romance, muchas veces descripto por allegados como “menos formal pero más intenso”, duró casi una década, durante la cual De Niro y Smith tuvieron dos hijos gemelos, Julian Henry y Aaron Kendrick, nacidos en 1995. En esa época, el actor alternaba su vida privada entre el bullicio neoyorquino y escapadas al exterior. La vida familiar se organizó entre departamentos de lujo y secretos a medias, donde la paternidad y el amor coexistían en equilibrio inestable. La pareja finalmente se distanció de forma definitiva, aunque mantuvieron una relación cordial centrada en la crianza de los hijos.

En la segunda mitad de los años noventa, Robert De Niro inició una relación con Grace Hightower, azafata y empresaria, a quien conoció en un restaurante de Londres. La boda se realizó en 1997, y en el ambiente se habló de un cambio: por primera vez, De Niro elegía una pareja que no formaba parte del mundo del espectáculo. Grace y Robert vivieron una relación marcada por los contrastes, con momentos de máxima cercanía y otros de aguda tensión. Juntos tuvieron a su hijo Elliot en 1998. El matrimonio llegó a solicitar el divorcio en 1999, aunque finalmente reconsideraron la decisión y renovaron sus votos en 2004. Años después, tuvieron a su hija Helen Grace, en 2011.
La pareja atravesó etapas complejas, con demandas de custodia, reconciliaciones e intentos de convivencia. La separación se precipitó porque el amor entre los dos se desdibujó, pero ambos insistieron en la importancia de la familia. La batalla legal por la separación y custodia de los hijos se prolongó durante años, reflejando una trama que combinaba figuras públicas, disputas patrimoniales y un esfuerzo por proteger el bienestar de los hijos.
En un giro inesperado, y ya en la etapa final del matrimonio con Hightower, comenzaron a surgir rumores sobre nuevos vínculos para el actor. Aunque durante mucho tiempo evitó confirmar relaciones, distintas fuentes mencionaron supuestos acercamientos con mujeres del ambiente artístico y del jet set internacional. Con el correr de los años, De Niro se mostró en eventos con distintas acompañantes, aunque nunca reconoció una relación estable hasta mucho después del último divorcio.

Las distintas parejas de Robert De Niro comparten una característica común: una relación compleja con el ojo público. Mientras algunas figuras del espectáculo han hecho de sus amores una historia serial acaso mayor que su carrera, De Niro siempre eligió la reserva. Incluso cuando los conflictos llegaron a los tribunales, como en la separación con Hightower, el actor evitó declaraciones a la prensa y buscó atravesar los momentos más delicados en silencio. La discreción fue su escudo y su marca registrada.
La paternidad representa otro eje esencial en su vida amorosa. Robert De Niro es padre de siete hijos, cada uno resultado de relaciones diversas y circunstancialmente distantes entre sí. Su última hija nació en 2023 cuando el actor tenía 79 años. La niña se llama Gia Virginia Chen-De Niro y es hija del protagonista de Taxi Driver y de la profesora de artes marciales Tiffany Chen, su actual pareja.

Ha declarado en una oportunidad: “Siempre estuve ocupado, pero no me desentendí de mis hijos”, una admisión que resume la ligazón entre su vida sentimental y su misión familiar. Sus hijos, nacidos de distintos matrimonios y relaciones, lo han acompañado en numerosas apariciones públicas, pero la mayor parte del tiempo la vida familiar se desarrolló fuera del alcance de la prensa.
Esta preferencia por el bajo perfil no evitó que sus distintos vínculos fueran tema recurrente. La prensa buscó durante años detalles sobre sus relaciones, particularmente en los años signados por los rumores de infidelidad, las disputas económicas y las diferencias irreconciliables. A pesar de ello, el círculo íntimo de De Niro remarca el esfuerzo del actor por mantener unidos a sus hijos y brindarles estabilidad. El actor de Cabo de Miedo hizo de la protección de su familia una prioridad absoluta, sacrificando la exposición pública en pos de la privacidad.

En el último tramo de su vida, cumplidos ya los ochenta y dos, las referencias a sus romances aparecen teñidas de curiosidad y respeto. El propio actor, consultado en entrevistas sobre el amor y las relaciones, eligió siempre el silencio o las evasivas gentiles. El actor de El Padrino, El irlandés, Toro Salvaje, Érase una vez en América y Los intocables entre otros tantos éxitos, eligió vivir su vida amorosa distante del escándalo, ajeno al ruido mediático, concentrado en preservar un terreno íntimo vedado a la opinión pública.
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