
Se llama Claire Boucher, o Grimes, o C. Quizá sea lógico hablar con uno mismo en público cuando se cambia tres veces de nombre. En público es en público, no en la ducha ni mientras maneja ni con un Whatsapp donde deja sus ideas. La cantante futurista, productora musical canadiense y madre de tres de los hijos de Elon Musk usa la red social a la que su “semi-novio” rebautizó X para mantener conversaciones con un bot que es una versión de ella misma creada por inteligencia artificial.
“Me aterra el grado en que llegó a dominar mi monólogo interior”, escribió hace poco. Otras veces simplemente le responde: “Tenés razón, eso es muy cierto”. Son el tipo de excentricidades techie que enamoraron al hombre más rico en 2018, cuando descubrieron que habían hecho el mismo chiste nerd en la red que entonces aún se llamaba Twitter. El nombre actual de la plataforma es también el de su hijo mayor, X Æ A-Xii, nacido en mayo de 2020.
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La pareja se separó en septiembre de 2021, pero desde entonces Grimes siempre dijo que tienen una relación “muy fluida”. De hecho, a sus otros dos hijos, Exa Dark Sideræl (a la que llaman Y) y Techno Mechanicus, los tuvieron vía subrogación de vientre después de la separación: Y (el nombre de la niña se pronuncia en inglés de la misma manera que “¿Por qué?”) nació en diciembre de 2021, y Musk anunció hace una semana la llegada del menor, que habría nacido alrededor de junio de este año.

En el camino, el multimillonario, que está obsesionado con la caída de la natalidad y parece querer contribuir personalmente a resolverla, también tuvo mellizos –Strider y Azure– de apenas un mes de diferencia con Y. La madre es la inversionista Shivon Zilis, experta en inteligencia artificial y una de sus empleadas ejecutivas en Neurolink, la compañía de chips cerebrales de Musk.
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La noticia trascendió en julio de 2022 por fuentes judiciales y ahora se sabe también que, pese a la fluidez y el futurismo, a Grimes no le gustó tanto. Cuando se difundieron fotos de Musk –que ya era padre de siete hijos (el mayor murió de muerte súbita cuando era un bebé) con su primera mujer, la escritora Justin Wilson– con Zilis y los mellizos, la cantante puso en un tuit que luego borró que el magnate no la deja ver a X.
“Decile a Shivon que me desbloquee y a Elon que me deje ver a mi hijo o que por favor le responda a mi abogado –le respondió a Walter Isaacson, el periodista y biógrafo de Musk que subió la imagen–. Nunca me habían permitido ver una foto de estos chicos hasta ahora, pese a que esta situación separó a mi familia”.
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Fue Isaacson el que reveló los nombres de los mellizos de Musk con la ejecutiva de 37 años, pero, según publicó PageSix, ni él ni el millonario ni Zilis ni la propia Grimes hicieron comentarios sobre la secreta batalla legal por la custodia de X, Y y Techno que estaría ocurriendo entre la cantante y el dueño de SpaceX.

Por el contrario, en una entrevista con Wired de hace apenas un mes, la cantante que acaba de poner a disposición su voz mediante IA para que cualquiera pueda hacer temas en su nombre mientras ella se quede con el 50% de los derechos, dijo que su relación con Elon fue “la mejor pasantía que podría haber hecho jamás, una masterclass de liderazgo e ingeniería que te hace entender lo especial que es que exista un líder de esa calidad”.
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“Elon tiene una disciplina de otro tiempo que yo respeto mucho –le dijo al periodista Steven Levy—. Hay gente que no está hecha para habitar una zona tan hardcore, pero para mí es un desafío. Aprendí mucho sobre cómo conducir a mi equipo y a mi vida. Soy mucho más dura e inteligente de lo que era”. También dijo entonces que Musk había aprendido de ella a divertirse más: “Trato de ablandarlo, de construir con él una cultura familiar –remarcó en tiempo presente, retomando la idea de que su separación nunca fue total–. ¡Y él me roba muchos memes!”.
En la nota con Wired –publicada el 8 de agosto último– le confirmó a Levy que X, de tres años, asiste con su padre a reuniones de negocios, “y sabe muchísimo de naves espaciales”. El pequeño heredero de Musk sigue con precocidad delirante los pasos del magnate: “Tuvimos que dejar de darle juguetes, porque si no tienen la forma anatómica correcta se enoja mucho. Es un pequeño ingeniero, sin dudas. Pero su obsesión con el espacio está al límite de que me pregunte ‘¿Es saludable esto?’. Cuando X vio la explosión de Starship –el cohete de Musk que estalló a minutos de su lanzamiento, en abril pasado–, tuvo como tres días de Stress Post Traumático. A cada hora se ponía a llorar hablando del Starship y yo tenía que consolarlo acariciándole la espalda”.
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Grimes tiene una idea de la maternidad que también es bastante futurista: cree que dejar a sus niños a cargo de un robot controlado por IA no es peor que dejarlos horas con una tablet. Dice que sus hijos la volvieron “patológicamente optimista”, y que entiende que no va a ser fácil criar a los herederos del hombre más rico del mundo: “Creo que su vida va a ser bastante intensa. Ser hijo de EIon no es lo mismo que ser el hijo de cualquiera. Quiero que mi casa sea un laboratorio loco y cool de arte espacial”.
Todavía comparte con Musk el sueño de vivir en Marte y de morir en el espacio –”salvo que mis hijos me necesiten para que cuide a mis nietos”, dijo–; el resto es total hermetismo. Tal vez sólo se sepa la realidad cuando la separación sea total y –al igual que la primera mujer de Musk– se atreva a contar los secretos de su extravagante vida junto al dueño de Tesla.
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