Barbie Blanco, entre las imágenes de dos próceres académicos, como Perfumo y Maschio. Foto: Matías Campaya/GENTE
Barbie Blanco, entre las imágenes de dos próceres académicos, como Perfumo y Maschio. Foto: Matías Campaya/GENTE

Más de 60 mil hinchas de Racing festejaron el domingo a la noche, en el Obelisco, el título número 18 a nivel nacional de su club, después de empatar 1 a 1 con Tigre. La esquina de Corrientes y 9 de Julio se tiñó de celeste y blanco. Hubo fervor, cantos, mucha pirotecnia, banderas y familias enteras celebrando.

Cuando el lunes despuntaba, la caravana con los jugadores y el cuerpo técnico se hizo paso entre la multitud a puro canto. De madrugada llegó la dispersión. Y no hubo ni un solo incidente, ni una pequeña mácula en la fiesta. Eso también es ser campeón. 

Mucho tiene que ver en la historia luminosa de los últimos años –y en el vuelco positivo que dio el club de Avellaneda– el rol de su presidente, Víctor Blanco.

De 73 años, este empresario hotelero nacido en Pontevedra, Galicia, supo ordenar una institución caótica. Y, quizás, muy cerca suyo esté quien siga sus pasos: Bárbara Blanco, su hija (33, abogada, politóloga –estudió en la UCA y en Estados Unidos–, cinco idiomas en su currículum, madre de un varón de 4 años, en pareja con Marcelo Zelada y ocupante de la Secretaría de Racing), se puede convertir en la primera mujer que dirija los destinos de un club grande. Ella y su hermana menor, Mechi (que es cantante), explotaron en las redes cuando se sacaron una selfie acostadas en el césped de la cancha de Racing durante la vuelta olímpica de la anterior consagración académica, en diciembre de 2014. Esa imagen, que tomó la televisión desde un ángulo que ellas no calcularon, se replicó hasta en el exterior e hizo a Barbie un personaje dentro del mundo del fútbol. "Cuando se viralizó esa imagen, dije 'wow, y ahora qué', porque no fue algo buscado. Había miles de personas sacándose una foto igual. Y después el teléfono explotó. Podríamos haber salido en todos lados, ir a muchos programas, pero buscamos el perfil bajo", recuerda. En el hall de la fama del Cilindro, a la sombra de la estatua de un prócer racinguista (Mostaza Merlo), habló con GENTE sobre esta gesta.

–¿Cómo festejaste ?

–Fue un día larguísimo. Nos juntamos a las dos de la tarde en el Savoy, con Víctor y otros dirigentes. Estaba nerviosa pero confiada. Al partido lo viví con mucha tensión, pero en Tigre nos trataron muy bien. El desahogo fue increíble. Hubo llanto y lágrimas, y no me voy a olvidar más el abrazo con Víctor. Como el vestuario siempre es para los jugadores, el festejo fue en el campo de juego. Y la llegada al Obelisco fue una locura, una experiencia maravillosa. Terminamos cenando en una parrilla de Santa Fe y Callao, brindando. Para mí, que llevo un año como dirigente, fue el primer campeonato. Siento mucho orgullo.

–Tu papá es español, ¿por qué se hizo hincha de Racing?

–Víctor (así llama a su padre) es gallego. Llegó a la Argentina a los cinco años, y un tío, hincha de San Lorenzo, lo llevó a ver un partido contra Racing. Y cuando vio nuestra hinchada se apasionó. Encima, cuando tomó la comunión, el sastre que le hizo el traje, sin que él supiera, le puso adentro un pañuelo con los colores de Racing, y quedó prendado para siempre.

La noche del domingo de gloria para Racing: Barbie y su padre, Víctor Blanco, celebrando el título de la Súper Liga en Tigre. Foto: Gentileza Diego Ortíz Mujica.
La noche del domingo de gloria para Racing: Barbie y su padre, Víctor Blanco, celebrando el título de la Súper Liga en Tigre. Foto: Gentileza Diego Ortíz Mujica.

–¿Son todos de la Academia en tu familia?

–Todos, desde mi abuela hasta el más chiquito. Mi mamá no era muy futbolera, pero ahora termina un partido y es Víctor el que le pide que no le hable más de fútbol. Somos cinco hermanos: cuatro mujeres y un varón: Alejandra, Víctor Jr. (que lo acompaña en su rol de empresario, integrando la sociedad del hotel Savoy, entre otros negocios), Meliza (cantante), Mercedes y yo. Obvio que a Víctor le planteamos cosas: qué jugador nos gustaría, cómo vemos al equipo; pero él es muy tranquilo. Una sola vez me dijo que estaba un poco nervioso, fue en el 2014, cuando teníamos elecciones antes del partido que nos dio el título.

–¿Cómo logró hacer de un club caótico uno ordenado?

–Siempre se dedicó a comprar negocios fundidos, que estaban en lo peor, y sacarlos adelante, como los hoteles y restaurantes que tiene. Cuando llegó al club usó su experiencia personal como empresario y la extrapoló. Hoy estamos muy bien.

–¿Siempre viniste a la cancha?

–Yo soy enferma de Racing por demás. Mi habitación parecía la de un varón: todo celeste y blanco. Siempre tuvimos nuestro abono en la platea. Racing, además, unió mucho a mi familia, porque mis tres hermanos mayores son del primer matrimonio de Víctor, y veníamos todos juntos a la cancha. Mi mamá (Sandra Days) vivió casi toda su vida en los Estados Unidos, llegó a los 16 años, y se conocieron cuando tenía 19. No era hincha de ningún club, y no tuvo opción. Ella es una mujer fina, linda, elegante, y terminó convirtiéndose en una barrabrava (risas).

–¿Qué o quién te movió a meterte en la política del club? ¿Fue tu papá?

–No, al contrario: yo lo metí a él. Él es "el papá de…", jajaja. Un presidente anterior, Rodolfo Molina, me invitó a un asado en el club. Conocí a la gente de la política, y cuando ganó le dije a Víctor: "Te voy a presentar al presidente. Es una vergüenza que yo lo conozca y vos no". Así que, técnicamente, estoy antes que él. 

–¿Tu pareja es de Racing?

–Sí, por supuesto. No le queda otra. Nunca tuve un novio que no fuera hincha de Racing.

–¿De Independiente hubo alguno?

–¡No! ¿Cómo se te ocurre? No tendría chance.

–¿Algún jugador te invitó a salir?

–Jamás fui novia de un futbolista. Que me hayan invitado alguna vez es otra cosa. Pero no corresponde mezclar los roles, tengo que mantener cierta distancia. Digamos que, dependiendo de las circunstancias, respondí que no, o ni siquiera respondí.

Víctor Blanco, en el micro que lo llevó al festejo en el Obelisco, junto a una de las hermanas de Barbie, Mechi y su esposa, Sandra Days. Foto: Gentileza Diego Ortíz Mujica.
Víctor Blanco, en el micro que lo llevó al festejo en el Obelisco, junto a una de las hermanas de Barbie, Mechi y su esposa, Sandra Days. Foto: Gentileza Diego Ortíz Mujica.

–Hoy Racing tiene un ídolo, Lisandro López, el goleador de la Superliga. ¿Cómo es puertas adentro?

–Lo que vemos afuera. Es muy reservado, nunca habla de más, ama a Racing con locura. Es un gran capitán. Sería lindo que hubiera más jugadores como él en todos los equipos.

–¿Qué opinás de la profesionalización del fútbol femenino?

–Es un gran paso, que va acompañado por un movimiento de mujeres que se van insertando en el deporte. Tiene un gran potencial. Hay que hacer un torneo interesante y competitivo, atraer sponsors y poner buenas instalaciones para que las chicas jueguen.

–¿Te considerás feminista?

–Nunca fui activa, de ir a la plaza. Lo hice sola, marcando un camino acá en Racing, desde mi lugar. Nunca me sentí inferior a los hombres. Yo apoyo la lucha de las mujeres, pero no soy extrema. 

Con la estatua de un hincha ilustre de Racing (Carlos Gardel), Barbie sueña con ser presidenta de Racing alguna vez. Foto: Matías Campaya/GENTE
Con la estatua de un hincha ilustre de Racing (Carlos Gardel), Barbie sueña con ser presidenta de Racing alguna vez. Foto: Matías Campaya/GENTE

–¿Ser presidenta de Racing es una ilusión?

–Es un sueño y me gustaría. Pero disfruto de Racing en el día a día y desde el lugar en el que me toque estar, dando todo de mí. No es que me metí en la política del club para ser presidenta, sino porque amo a esta institución.

–¿Pero te imaginás en una reunión con Chiqui Tapia, Daniel Angelici y Hugo Moyano?

–A ellos los conozco, sí. Y me respetan mucho. Compartimos cenas y eventos solidarios. Moyano está acá al lado. Tenemos cosas que hacer en conjunto en Avellaneda, porque juntos, afuera de la cancha, somos más fuertes para algunas cuestiones.

por Hugo Martin.
fotos: Matías Campaya y gentileza Diego Ortíz Mujica.

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