Altman dijo que usar la IA “no es negociable” y advirtió a los ministros del G20 que la ciberseguridad puede salir muy mal

El director ejecutivo de OpenAI dijo en Chapel Hill que el trabajo de tres meses de una aceleradora de empresas hoy toma 17 minutos y que el uso promedio de IA por persona pasó de 0 a 100 mil tokens mensuales en seis años. Dos veces mencionó que OpenAI lanzará pronto un nuevo modelo, sin nombre ni fecha

Caricatura de Sam Altman sosteniendo una gran bombilla con el logotipo de OpenAI ante un gráfico con una curva ascendente.
Altman anticipó que el crecimiento del uso de inteligencia artificial exigirá mucha más infraestructura, aunque mejore la eficiencia, y dijo que OpenAI lanzará pronto un nuevo modelo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

El miércoles 2 de septiembre, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, les dijo a los ministros de tecnología y comercio del G20 reunidos en Chapel Hill, Carolina del Norte, que adoptar la inteligencia artificial “no es negociable” para ningún país. Lo dijo en una conversación pública con Howard Lutnick, secretario de Comercio de Estados Unidos, durante el G20 Innovation Ministerial, la reunión de ministros de innovación que Estados Unidos organizó el 1 y 2 de septiembre.

La frase que resume su mensaje: “Creo que sería una idea aproximadamente tan mala decir que no vamos a tener IA en nuestro país como fue decir que no íbamos a tener electricidad hace más de cien años”. Antes de decirla, se cubrió: “Estoy sesgado, estoy defendiendo mi negocio. Perdónenme la analogía”.

PUBLICIDAD

La analogía de la electricidad y la predicción a diez años

Altman llevó la comparación hasta el final. La electricidad, dijo, también trajo complejidades y tomó tiempo hacerla segura, pero la sociedad avanzó rápido y hoy nadie piensa en ella: se encienden las luces y se espera que funcionen. “Mi predicción es que dentro de una década no hablaremos de IA tanto como ahora, porque simplemente la esperaremos en todas partes”, afirmó. Y agregó: “Un chico que crece hoy nunca será más inteligente que la IA, pero tampoco habrá conocido un mundo en el que cada producto y servicio con el que interactúa no sea inteligente, capaz y útil”.

Sobre cómo hacerlo, dejó todo abierto. Cada país decidirá sus reglas y si construye centros de datos o los alquila en otro país porque no los quiere en el propio. “Todo eso me parece bien”, dijo.

PUBLICIDAD

El motor lo pone OpenAI, el contexto lo pone cada país

Orador de espaldas ante un público en un auditorio con una pantalla que muestra una bombilla, el logotipo de OpenAI y un microchip.
OpenAI proveerá el “motor” de la IA, pero el uso, el contexto y los problemas a resolver quedarán en manos de usuarios, empresas y países. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lutnick planteó la objeción con una imagen: si las personas más inteligentes del mundo se mudan a tu vecindario y trabajan para vos, pero no sabés qué pedirles, la cena no es divertida. ¿Quién pone el contexto?

Altman respondió sin rodeos: “Eso no va a venir de nosotros, y no creo que deba”. OpenAI proveerá “el motor”, “esta materia prima de IA”. Qué preguntarle, a qué problemas aplicarla y qué importa en cada sociedad o empresa lo tendrán que resolver los usuarios. “No creo que fuéramos buenos en eso ni aunque fuera nuestro rol”, admitió.

Los datos que llevó al escenario

Altman dirigió antes de OpenAI una aceleradora de empresas, un programa de tres meses para poner en marcha startups. “El trabajo que esperábamos que una startup lograra en tres meses hoy probablemente se hace en unos 17 minutos con Codex”, su herramienta de programación con IA. “El mundo todavía no ha asimilado lo que esto va a significar.”

El otro dato fue sobre consumo. Un token es la unidad con la que los modelos miden el texto que procesan; Altman lo llamó “una unidad tonta” y pidió tomarla como atajo para “cantidad de inteligencia”.

A comienzos de 2020, el mayor usuario del mundo era un empleado de OpenAI con unos 100 mil tokens al mes. A mediados de 2026, el mayor usuario que él conoce consume “cientos de miles de millones” al mes. La persona promedio del planeta pasó de cero a 100 mil tokens mensuales en seis años y medio. Aclaró que no tenía las cifras delante y pidió perdón por la aproximación. Si la curva sigue, calculó, en otros seis años y medio el promedio por persona rondará los 100 mil millones de tokens al mes. Por eso, dijo, hará falta mucha más infraestructura aunque la eficiencia mejore. Dos veces mencionó que OpenAI lanzará “pronto” un nuevo modelo, sin nombre ni fecha.

Cerró el bloque con la luz: hubo un tiempo en que una hora de luz nocturna costaba cinco horas de trabajo. Hoy nadie sabe cuánto cuesta.

Un hombre con traje y corbata gesticula sentado en un sillón claro junto a la bandera de Estados Unidos
El director ejecutivo de OpenAI comparó la IA con la electricidad y afirmó que en una década estará integrada en productos y servicios sin ocupar el centro del debate (Captura video)

Los riesgos que admitió

A la pregunta de qué frenaría todo esto en cinco años, Altman no esquivó. “Creo que algunas cosas van a salir muy mal en ciberseguridad salvo que la gente actúe con bastante urgencia”, dijo. Nombró la bioseguridad y advirtió que vendrán desafíos mayores. Si no se gestionan, la sociedad no adoptará la IA “al grado ni a la velocidad que la gente merece”.

El otro riesgo fue la concentración de poder: si algunos invierten temprano y otros no, y hay “malas inequidades” de cómputo, la IA deja de ser una fuerza igualadora. “Si no logramos que sea abundante, termina siendo algo muy disputado en lo que los ricos gastan enormes sumas.”

Para defender su optimismo usó otra analogía: el fuego quemó ciudades enteras y la humanidad aprendió a hacerlo seguro porque se preocupó. “La preocupación está justificada”, concedió.

La electricidad se volvió invisible porque alguien se ocupó de que no incendiara las casas. Altman fue a Chapel Hill a vender la lámpara. La instalación segura, según sus propias palabras, todavía no existe.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD