A medida que más estados legalizan el suicidio asistido, los baby boomers contemplan opciones para el final de la vida en Estados Unidos

La expansión de leyes que permiten la asistencia médica para morir ha llevado a quienes se encuentran en edades avanzadas a repensar sus alternativas frente al deterioro físico, la pérdida de autonomía y las limitaciones del sistema de cuidados

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La legalización del suicidio asistido
La legalización del suicidio asistido en Estados Unidos despierta un renovado debate entre los baby boomers sobre el final de la vida (Imagen Ilustrativa Infobae)

A medida que más estados de Estados Unidos legalizan el suicidio asistido, la generación de los baby boomers comienza a replantearse sus opciones para el final de la vida. El tema, que hasta hace poco era tabú en la conversación pública, hoy ocupa un lugar central en los debates familiares y sociales, especialmente entre quienes tienen entre 60 y 70 años y han empezado a cuestionar las alternativas disponibles ante el deterioro físico, la pérdida de autonomía o el temor a convertirse en una carga para sus seres queridos.

¿Cómo crece la legalización del suicidio asistido y por qué involucra a los baby boomers?

Más de 15 estados estadounidenses
Más de 15 estados estadounidenses discuten leyes sobre suicidio asistido, reflejando el auge del interés entre adultos mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)

El interés por el suicidio asistido ha aumentado en paralelo a la expansión legal de la práctica. Oregón fue pionero al promulgar en 1997 la primera ley que permite a los médicos asistir a pacientes terminales en sus muertes. Desde entonces, estados como Delaware, Illinois y Nueva York han seguido el mismo camino, y al menos 15 legislaturas estatales discuten iniciativas similares en la actualidad. La mayoría de quienes consideran esta opción son adultos mayores, en su mayoría blancos y con algún grado de educación universitaria, que buscan mantener su autonomía en la toma de decisiones sobre el final de la vida.

Muchos baby boomers, tras ver a sus propios padres atravesar largos procesos de deterioro físico y emocional, han comenzado a planificar con antelación cómo desean afrontar su última etapa. Algunos, como Pat Ames, han firmado documentos de no reanimación y han ahorrado dinero para viajar a países donde el suicidio asistido ya está permitido, en caso de que lleguen a necesitarlo.

¿Qué establece la legislación actual en Estados Unidos y otros países sobre el suicidio asistido?

Las restricciones legales en Estados
Las restricciones legales en Estados Unidos solo permiten el suicidio asistido a pacientes terminales capacitados física y mentalmente para tomar la medicación (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Estados Unidos, la legalización del suicidio asistido se limita a ciertos estados y solo bajo condiciones estrictas: la persona debe padecer una enfermedad terminal con un pronóstico de vida menor a seis meses, estar mentalmente capacitada y poder ingerir el medicamento por sí misma. Estas restricciones excluyen a quienes sufren de demencia avanzada y a quienes no pueden administrarse la dosis final.

En contraste, países como Canadá, Bélgica y Países Bajos han adoptado enfoques más amplios. En estos lugares, los médicos pueden administrar inyecciones letales a pacientes con sufrimiento persistente, incluso si la muerte no es inminente. En Canadá, el 5 % al 6 % de las muertes anuales ocurren bajo estos programas, mientras que en Estados Unidos el número es mucho menor: en 2024 se emitieron poco más de 3.000 recetas, menos del 1 % de los decesos en el país.

¿Cuál es el tono del debate social y moral sobre el suicidio asistido en Estados Unidos?

Las encuestas reflejan una mayor aceptación de la legalidad del suicidio asistido para casos terminales, pero la sociedad sigue dividida en cuanto a su moralidad. El tema ha ganado visibilidad gracias a figuras públicas y medios de comunicación. Actrices como Helen Mirren y Susan Sarandon han expresado opiniones diversas tras interpretar personajes relacionados con el final de la vida. Para muchos, la discusión ya no implica la vergüenza y el silencio de décadas anteriores.

¿Qué argumentos y preocupaciones exponen críticos y defensores del suicidio asistido?

Defensores del suicidio asistido subrayan
Defensores del suicidio asistido subrayan la dignidad y autonomía, mientras críticos advierten riesgos sociales y desigualdad para personas vulnerables (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los defensores del suicidio asistido sostienen que la práctica permite preservar la dignidad y autonomía de quienes enfrentan el final de la vida. Destacan el sufrimiento físico y emocional de los pacientes, así como la carga que pueden representar para sus familias. En cambio, los críticos advierten sobre el riesgo de que la práctica se convierta en una solución a problemas sociales o económicos, en vez de una elección genuina. Temen que personas vulnerables, como ancianos o discapacitados, sientan presión para poner fin a sus vidas por no querer ser una carga financiera o emocional.

Organizaciones como Not Dead Yet argumentan que podría establecerse un sistema de salud de “dos niveles”, en el que a las personas sin discapacidad se les ofrezca apoyo para vivir, mientras que a quienes la tienen se les facilite morir.

¿Cuáles son las frustraciones y desafíos en el cuidado de los ancianos en Estados Unidos?

El sistema de cuidados de larga duración en Estados Unidos ha generado insatisfacción y preocupación entre quienes cuidan a familiares mayores. El costo de las residencias y la atención domiciliaria es alto, y el acceso a apoyos estatales como Medicaid puede ser limitado. Muchos adultos mayores temen perder su independencia o terminar en instituciones que no desean. Esta realidad influye en la percepción del suicidio asistido como una alternativa viable para evitar el sufrimiento prolongado o el deterioro mental y físico.

¿Cómo inciden los costos y el acceso a la atención médica en las decisiones sobre el final de la vida?

El alto costo y la
El alto costo y la limitada cobertura del cuidado de los ancianos en Estados Unidos impulsan la consideración del suicidio asistido como alternativa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estados Unidos gasta casi el doble que otros países industrializados en atención médica per cápita, pero invierte mucho menos en cuidados de larga duración. Esto deja a muchas familias en una situación financiera difícil cuando enfrentan enfermedades crónicas o degenerativas. El costo del tratamiento, aunque no es la principal preocupación declarada por quienes optan por el suicidio asistido, ha ido en aumento. El desequilibrio entre gasto en tecnología médica y servicios sociales también limita las opciones para un final de vida digno en el propio hogar.

¿Qué alternativas legales y sociales existen al suicidio asistido para adultos mayores?

Además del suicidio asistido, existen otras opciones legales para quienes desean influir en el modo en que mueren. Los adultos pueden presentar instrucciones anticipadas para rechazar tratamientos, dejar de comer y beber, o suspender medicamentos y terapias. Algunos expertos y críticos del suicidio asistido abogan por fortalecer los cuidados paliativos y por un mayor valor social al cuidado de los ancianos en el seno familiar y comunitario. Proponen que la dignidad también reside en acompañar a los mayores hasta el final de su vida, ofreciendo apoyo emocional, físico y social, y no solo alternativas médicas para terminarla.