La Junta de Paz de Trump: qué es, cómo funciona, quién la integra y su impacto en la diplomacia internacional

Concebido inicialmente para supervisar el alto el fuego en Gaza, el organismo promovido por la Casa Blanca amplió su mandato a conflictos globales y despierta inquietud por su relación con la ONU

Guardar
El presidente de Estados Unidos,
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una recepción con líderes empresariales en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza (REUTERS/Jonathan Ernst)

La llamada Junta de Paz es una iniciativa internacional promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el objetivo declarado de resolver conflictos armados y supervisar procesos de transición política y posbélica en distintas regiones del mundo.

Concebida inicialmente como un mecanismo para acompañar el alto el fuego y la reconstrucción de la Franja de Gaza, la propuesta fue rápidamente ampliada por la Casa Blanca para abarcar crisis internacionales más allá de Medio Oriente, incluyendo conflictos activos y disputas geopolíticas de largo alcance.

El proyecto fue presentado formalmente como un órgano internacional alternativo de coordinación política, con una estructura propia, liderazgo centralizado y una carta constitutiva que define su alcance, membresía y funcionamiento. Desde su anuncio, la Junta de Paz ha generado adhesiones inesperadas, rechazos explícitos y un intenso debate sobre su impacto en el sistema multilateral liderado por las Naciones Unidas.

Donald Trump dio a conocer por primera vez la idea de la Junta de Paz en septiembre del año pasado, en el marco de la presentación de su plan para poner fin a la guerra en Gaza. En ese momento, la iniciativa fue presentada como un mecanismo de supervisión internacional para garantizar la implementación de un alto el fuego, coordinar la ayuda humanitaria y facilitar la reconstrucción del enclave palestino.

Concebido inicialmente para supervisar el
Concebido inicialmente para supervisar el alto el fuego en Gaza, el organismo promovido por la Casa Blanca amplió su mandato a conflictos globales y despierta inquietud por su relación con la ONU (REUTERS/Jeenah Moon)

Con el correr de las semanas, la Casa Blanca dejó en claro que el alcance del organismo no se limitaría a Gaza. Según borradores de su carta fundacional, el objetivo se amplió a la prevención, gestión y resolución de conflictos en distintas regiones, bajo la premisa de que el actual sistema internacional ha demostrado ser lento, ineficaz y excesivamente condicionado por vetos políticos.

Trump, crítico histórico de la ONU, defendió la iniciativa como una respuesta pragmática a lo que considera la parálisis del Consejo de Seguridad.

Quién preside la Junta de Paz y cómo está organizada

La presidencia de la Junta de Paz recae exclusivamente en Donald Trump, quien será su primer titular y conservará el cargo sin límite temporal definido, incluso después de dejar la Casa Blanca si así lo decide. Según el estatuto preliminar, Trump contará con amplios poderes ejecutivos, incluyendo la capacidad de vetar decisiones, remover miembros y definir prioridades operativas.

El organismo contará con una Junta Ejecutiva fundacional, integrada por figuras clave del entorno político, diplomático y empresarial del presidente estadounidense. Entre los nombres confirmados se encuentran:

  • Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.
  • Steve Witkoff, enviado especial de Trump para Medio Oriente.
  • Jared Kushner, yerno y asesor de Trump.
  • Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido.
  • Marc Rowan, director de Apollo Global Management.
  • Ajay Banga, presidente del Banco Mundial.
  • Robert Gabriel, asesor cercano a Donald Trump.
El secretario de Estado de
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, durante una reunión con una delegación ucraniana en Hallandale Beach, Florida (REUTERS/Eva Marie Uzcategui/Archivo)

Qué poderes reales tendrá la Junta de Paz

Uno de los aspectos más discutidos es el alcance real del poder de la Junta de Paz. Hasta el momento, no está claro qué autoridad legal tendrá, ni qué mecanismos de cumplimiento podrá utilizar para imponer decisiones o mediar en conflictos.

La carta fundacional establece que el organismo actuará en tareas de construcción de paz conforme al derecho internacional, pero no define sanciones, despliegues militares ni obligaciones vinculantes para los Estados miembros. Tampoco se especifica cómo se coordinará con organismos existentes como la ONU, la OTAN o la Unión Europea.

En el caso de Gaza, la Casa Blanca anunció además la creación de una Junta Ejecutiva específica, encargada de respaldar una administración palestina de transición. Sin embargo, la superposición de funciones entre ambos órganos genera dudas sobre su funcionamiento práctico.

Cuáles son las condiciones para integrar la Junta

Según el borrador del estatuto, los países miembros tendrán mandatos de tres años, renovables. Existe, no obstante, una cláusula polémica: los Estados que deseen membresía permanente podrán obtenerla mediante una contribución voluntaria de hasta 1.000 millones de dólares para financiar las actividades del organismo.

Donald Trump y Ursula von
Donald Trump y Ursula von der Leyen se saludan luego de anunciar un acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, en Turnberry, Reino Unido. (REUTERS/Evelyn Hockstein/Archivo)

La Casa Blanca aclaró que el aporte económico no es obligatorio, aunque reconoció que otorga beneficios institucionales. Esta disposición generó fuertes críticas, especialmente en Europa, donde se interpreta como una forma de privatización del multilateralismo.

El Vaticano, por ejemplo, adelantó que cualquier eventual participación excluiría aportes financieros, al no estar en condiciones de realizarlos.

Qué países ya confirmaron su adhesión

Según declaraciones de Steve Witkoff, al menos 25 países ya aceptaron la invitación para sumarse a la Junta de Paz. Entre ellos figuran aliados tradicionales de Estados Unidos y países con relaciones históricamente tensas con Washington.

En Medio Oriente, confirmaron su adhesión:

  • Israel
  • Arabia Saudita
  • Emiratos Árabes Unidos
  • Qatar
  • Bahréin
  • Jordania
  • Egipto

También se sumaron países de otras regiones, como:

  • Turquía y Hungría (miembros de la OTAN)
  • Pakistán, Indonesia y Vietnam
  • Marruecos, Kosovo, Uzbekistán, Kazajistán y Paraguay
Israel confirmó su participación en
Israel confirmó su participación en la Junta de Paz impulsada por Donald Trump

Un caso particularmente sensible es el de Bielorrusia, cuyo régimen encabezado por Alexander Lukashenko, aceptó la invitación pese a su aislamiento internacional y su cercanía con Rusia.

También aceptaron Armenia y Azerbaiyán, países que firmaron un acuerdo de paz mediado por Estados Unidos tras reunirse con Trump en la Casa Blanca.

Qué países no participarán o expresaron rechazo

Varios aliados cercanos de Washington respondieron con cautela o rechazo directo. Entre los países que ya confirmaron que no se sumarán figuran:

  • Noruega, que expresó dudas sobre la compatibilidad del proyecto con la ONU.
  • Suecia, que declinó la invitación.
  • Eslovenia, que alertó sobre el riesgo de socavar el orden internacional.
  • Francia, cuyo rechazo derivó en amenazas arancelarias de Trump.

Italia también expresó reparos, y medios locales señalaron que integrarse a un organismo liderado por un jefe de Estado extranjero podría violar su Constitución.

Otros países clave como Alemania, Reino Unido y Japón no han definido públicamente su postura, aunque Berlín adelantó que su canciller no asistiría al acto fundacional en Davos.

La posición de Canadá, Ucrania y el Vaticano

Canadá dijo haber aceptado “en principio”, aunque aclaró que los detalles aún están en discusión.

Francia rechazó la Junta de
Francia rechazó la Junta de Paz y su decisión derivó en amenazas arancelarias de Trump

Ucrania, en tanto, evalúa la propuesta con cautela. El presidente Volodimir Zelensky afirmó que le resulta difícil imaginar compartir un órgano con Rusia tras años de guerra.

El Vaticano confirmó haber recibido la invitación. El papa León XIV está analizando la propuesta, según el secretario de Estado Pietro Parolin, quien pidió tiempo para una decisión y advirtió sobre el impacto negativo de las tensiones internacionales actuales.

Rusia y China: las grandes incógnitas

Hasta ahora, Rusia y China no han confirmado su participación. Ambos países, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto, observan la iniciativa con cautela.

Moscú mantiene un diálogo más fluido con Washington desde el regreso de Trump, pero no ha definido si se sumará. Beijing, por su parte, atraviesa una tregua comercial con Estados Unidos, aunque sigue defendiendo el rol central de la ONU en la gobernanza global.

El principal cuestionamiento es que la Junta de Paz podría debilitar el sistema multilateral existente, al crear un foro paralelo dominado por una sola potencia y sin mecanismos claros de control colectivo.

El presidente Volodimir Zelensky afirmó
El presidente Volodimir Zelensky afirmó que le resulta difícil imaginar compartir un órgano con Rusia tras años de guerra

Críticos señalan que el diseño del organismo —con veto exclusivo para Trump, membresías pagas y liderazgo personalizado— rompe con los principios tradicionales de equilibrio y consenso que rigen las instituciones internacionales desde la Segunda Guerra Mundial.

Para sus defensores, en cambio, la Junta representa una oportunidad para destrabar conflictos que llevan años estancados y ofrecer soluciones más rápidas y directas.

(Con información de AFP, Reuters y EFE)