
Entre noviembre y febrero, distintos paisajes acuáticos se transforman en refugios esenciales para bandadas que llegan desde el norte del continente. Este fenómeno, motivado por los cambios en la duración de horas de luz y de la disponibilidad de alimento, es una respuesta genética de las aves. Gracias al clima que ofrece la península, durante los meses de invierno existe un cruce de rutas de distintas especies que convierte a España en uno de los destinos más relevantes para el turismo ornitológico.
Algunas especies siguen rutas históricas y otras modifican su trayecto en función de los caprichos del clima. SEO/BirdLife, gracias a estos seguimientos, ha podido mapear con precisión las trayectorias migratorias, los puntos de parada y el impacto de factores externos como el aumento de temperaturas invernales. No obstante, pese a la riqueza y la variedad que mantienen estos parajes, el número de aves invernantes en España ha registrado una reducción documentada.
PUBLICIDAD
Con el programa Sacin de SEO/BirdLife, en 2023 se ha observado un descenso aproximado del 19% respecto a 1998 en la cantidad de ejemplares. “Algunas especies, como el escribano cerillo o el verderón común, sufren descensos continuos”, detallaba la organización. Aun así, dentro de las fronteras españolas es posible localizar cinco humedales impresionantes donde observar a una multitud de aves.

Las Marismas de Doñana, unas lagunas llenas de vida
Las Marismas de Doñana, en Andalucía, representa uno de los humedales más grandes e influyentes de Europa. Las primeras lluvias de otoño llenan las marismas y llegan especies como patos, gansos, flamencos, garzas y cigüeñas. Aunque la presencia del ánsar común destaca entre todos, siendo los meses entre octubre y febrero el momento con mayor concentración.
PUBLICIDAD
La cantidad de aves en cada bando permite identificar la invernada solo observando sus vuelos numerosos sobre las lagunas, según la información de El Diario. Además, los flamencos, habituales todo el año, encuentran aguas especialmente óptimas durante el invierno. A la riqueza faunística hay que añadir la posibilidad de recorrer dunas y pinares adyacentes, ampliando la experiencia para los observadores.

Gallocanta: el espectáculo de las grullas
En la Laguna de Gallocanta, ubicada entre Zaragoza y Teruel, la protagonista indiscutible es la grulla común. Miles de ejemplares llegan cada temporada buscando descanso en sus aguas. El movimiento es particularmente visible durante amaneceres y atardeceres, cuando los observatorios ofrecen perspectivas privilegiadas.
PUBLICIDAD
Este humedal salino de más de siete kilómetros se rodea de rutas ciclables y peatonales, donde pueden avistarse grullas no solo en la laguna, sino también alimentándose en los alrededores. Asimismo, durante el invierno, la Red Natural de Aragón organiza actividades interpretativas, ampliando el conocimiento sobre las especies presentes.
El refugio para grandes bandadas
Las Lagunas de Villafáfila, en Zamora, figuran entre los mejores enclaves para avistar avutardas y otras especies migradoras. Igualmente, en invierno, el ánsar común, el ánade friso y la barnacla cariblanca llenan el paisaje acuático; convirtiéndose en la reserva con más ejemplares de ánsar durante el mes de enero.
Además, la Casa del Parque “El Palomar” ofrece rutas y observatorios equipados con telescopios, mientras la presencia de lluvias mejora la variedad y número de especies. Finalmente, en febrero, cuando los gansos comienzan su regreso al norte, llegan cigüeñas que ocupan el espacio dejado por los migradores. El complejo lagunar muestra así una rotación estacional de fauna difícil de igualar en otro punto de España.
PUBLICIDAD

Las Marismas de Santoña con 20.000 ejemplares
Las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, en Cantabria, constituyen uno de los humedales más importantes del norte peninsular, gracias a su mezcla de rías, estuarios y llanuras fangosas, albergando hasta 20.000 aves. Estos espacios atraen aves del Atlántico que buscan refugio de los temporales invernales.
La accesibilidad de sus puntos de observación y la variedad de especies convierten Santoña en una parada imprescindible para aficionados y expertos. La variedad de gaviotas, limícolas y anátidas añade valor a la experiencia, situando la marisma entre los enclaves más completos para el observador de aves.

Una riqueza ornitológica entre arrozales
Por último, en el Delta del Ebro, en Tarragona, lagunas, marismas y arrozales anegados ofrecen sustento a cientos de miles de invernantes. Miradores como el Zigurat de Riumar, la playa de Migjorn o la laguna de L’Encanyissada permiten identificar bandadas de patos, vuelos masivos de flamencos e incluso el fenómeno sostenible del fangueo, donde tractores remueven la tierra y dejan expuesta gran cantidad de alimento para garzas, gaviotas y otras especies.
PUBLICIDAD
Entre las aves más habituales en invierno destacan cercetas, patos cuchara, rabudos, arlequines, patos blancos y grandes concentraciones de fochas, además de avefrías que destacan por su silueta peculiar y coloración característica.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El pueblo de Canarias con más de 300 días de sol al año: la excusa perfecta para viajar en septiembre
Una región para despedirse del verano en condiciones y disfrutar de sus calles blancas y coloridas

Ni Tenerife ni Valencia: este es el mejor destino para viajar en septiembre
Este mes todavía ofrece grandes oportunidades para viajar con menos aglomeraciones y buenas temperaturas

El pueblo de Burgos al que cada año peregrinan los turistas noruegos para honrar a la princesa Kristina, enterrada en su Colegiata
La tumba de una hija del rey Haakon IV, el claustro gótico y una construcción inspirada en un drakkar permiten recorrer este enclave castellano con una propuesta distinta para el otoño

El rincón de Cádiz favorito de José Martínez-Almeida y Teresa Urquijo para disfrutar en verano: playa, golf y mucha privacidad
La familia de Urquijo mantiene desde hace años una vivienda en esta exclusiva urbanización de San Roque

Qué ver en un día en las Islas Cíes: guía práctica para aprovechar al máximo la visita
El archipiélago gallego que los romanos llamaron “las islas de los dioses” se sitúa a media hora en barco desde Vigo




