
Ubicado a apenas 42 kilómetros tanto de Barcelona como de Tarragona, el Penedès es un área que se distingue por su riqueza natural y su variado patrimonio, que abarca desde el campo y el bosque hasta el mar. La región es mundialmente conocida por sus vinos y cava, así como por su gastronomía. Entre los muchos atractivos, el castillo de Mediona brilla no solo por su historia, sino también por la diversidad de actividades para hacer en sus alrededores.
La fortificación no solo es un testigo mudo del pasado, sino que sigue habitado todo el año por una pareja y está disponible para visitas guiadas. Además, se realizan en su seno diversas actividades culturales y sociales, como reuniones, cursos y exposiciones. Y además, se ofrece la posibilidad de alquilar espacios para eventos culturales y sociales, lo que permitiría celebrar una velada encantadora.
El origen de Mediona
El término municipal de Mediona aparece documentado por primera vez en el año 954, cuando Guitard, vizconde de Barcelona, hizo una donación de tierras con este término. Poco tiempo después, en 990 y 1011, ya se mencionan las primeras referencias al castillo de Mediona, signo de su temprano establecimiento.
Durante el siglo XI, según un escrito de Románico Digital, la familia Mediona gobernó la fortaleza y un notable miembro de esta familia, Ramón, colaboró activamente con Mir Geribert, en su lucha contra el poder condal de Ramón Berenguer I. En el siglo siguiente, el castillo pasó a manos de la familia Cabrera, aunque los Mediona mantuvieron la castellanía; pero a finales del siglo XII, en 1194, Ponç de Cabrera cedió el castillo al rey Alfonso el Casto.

Posteriormente, en 1226, Guerau IV donó la fortaleza a la orden del Temple. No obstante, unos años después, la familia Cardona se hizo con el castillo en 1242. Debido al cambio frecuente de señores, la fortaleza experimentó varias fases constructivas, durante la Edad Media, algo que descubrió Helena Kirchner, junto con un equipo de la Universitat Autònoma de Barcelona, entre los años 1988 y 1990, a través de una campaña de excavaciones arqueológicas.
Así, el núcleo original se encuentra en la parte más alta de la elevación rocosa, con un recinto fortificado de forma rectangular, aunque sus muros presentan varios ángulos para adaptarse a la plataforma rocosa. En el extremo suroeste destaca una media torre semicircular, mientras que la parte oriental presenta una estructura semicircular adicional, posiblemente interpretada como una capilla del castillo. Más tarde, en el siglo XV, se añadieron torres cuadrangulares y una puerta de acceso al recinto, así como una estructura imponente en su extremo meridional.
Tarifas de acceso a la fortaleza
El acceso al castillo de Mediona desde Sant Joan de Mediona se realiza por una pista asfaltada estrecha que discurre paralela al río Bitlles a través de un desfiladero. Alternativamente, se puede llegar desde Sant Quintí de Mediona, aunque el camino presenta peores condiciones. El Castillo de Mediona, actualmente, se levanta como un espacio habitado que alberga diversas actividades sociales, culturales y de ocio. Según Penedès Turisme, el conjunto incluye atracciones que van desde el descanso y el contacto con la naturaleza hasta reuniones, talleres, cursos y exposiciones.
El castillo no solo es un testigo mudo de la historia; las visitas guiadas permiten a los turistas y a los interesados en la historia recorrer sus muros y descubrir las leyendas y anécdotas que guarda. Las tarifas para estas visitas son accesibles: cuatro euros para una visita completa y dos euros para una visita corta.
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