

Para estos últimos días de calor del verano, visitar las pozas del Aljibe en la provincia de Guadalajara, concretamente en la sierra de Ayllón, es una buena opción para disfrutar de la naturaleza española a menos de una hora y media de Madrid. El momento ideal para realizar esta visita es durante la primavera, cuando las cascadas están en su apogeo debido al deshielo y las lluvias. Las charcas, conocidas localmente como las ‘pozas de Marte’, ofrecen un espectáculo visual impresionante y brindan una experiencia rural única a cerca de la capital Madrid.
Aparte de las pozas, esta ruta senderista es una oportunidad para disfrutar de la rica biodiversidad y los paisajes exuberantes de la sierra de Ayllón. La primavera no solo ofrece un mayor caudal en las cascadas, sino que también permite observar la flora y fauna en su máximo esplendor.
Así, para poder acceder a ellas se pueden recorrer dos rutas diferentes, en función de las necesidades de los senderistas. En un primer lugar, según Caminos de Guadalajara, existe un recorrido lineal que parte desde Roblelacasa, y en segundo lugar existe una ruta circular que une El Espinar y Roblelacasa con las pozas del Aljibe.
Un recorrido lineal desde Roblelacasa
Roblelacasa es el punto de partida de una de las rutas más queridas del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. Este camino lineal de aproximadamente 6,7 km, ida y vuelta, puede realizarse durante todo el año. El recorrido se caracteriza por la dominación de pinares y matorrales de jara. Durante el trayecto, los visitantes encontrarán diversos puntos de interés, como una vieja fuente en desuso y un conjunto de marcas de señalización que facilitan la orientación.
A lo largo del sendero, después de pasar Roblelacasa y avanzar por una senda, se llega a una puerta metálica, que tras su uso debe ser cerrada por los visitantes, pues es algo imprescindible para que los animales no entren al pueblo. Continuando en dirección sur por una pista principal, se puede apreciar la característica arquitectura negra de la región.
Avanzando más por el camino, se producen un descenso a una campa amplia seguida por una barrera que impide el paso de vehículos. En este punto, se toma una senda señalizada a la izquierda que lleva por una bajada gradual con vistas al valle del río Jarama. A unos 500 metros, en el siguiente punto, se alcanza una intersección de sendas desde donde el camino lleva al vado del arroyo del Soto, conocido por sus cascadas espectaculares durante los días de gran caudal.

Al cruzar el arroyo por un puente de madera, los visitantes pueden disfrutar de múltiples vistas de las cascadas y se sugiere permanecer el mayor tiempo posible para capturar fotos del entorno. Para regresar, se sigue la misma senda hasta el cruce mencionado anteriormente, tomando la senda de la izquierda que desciende hasta la curva de la pista principal y de ahí al puente de los Trillos.
La ruta circular que pasa por Roblelacasa y El Espinar
La reciente ruta circular de 9,2 km inaugurada en la región, según la información de Caminos de Guadalajara, comienza en un nuevo aparcamiento al norte de Roblelacasa y se dirige hacia la parte trasera de la iglesia del pueblo, donde se encuentra un cartel informativo sobre la ruta. Desde allí, el sendero desciende por unas callejuelas hacia el sur, siguiendo las señales del GR-60, complementadas por la nueva señalización amarilla y blanca.
El camino, banalizado como PR-GU09, cruza el arroyo del Soto mediante un puente de madera y continúa con una ascensión progresiva, desde donde se puede apreciar una vista magnífica de Roblelacasa y del majestuoso pico Ocejón, cuya cima es famosa por su altura de 2.048 metros. Posteriormente, la ruta sigue hacia el pueblo de El Espinar, pasando por una puerta metálica que, igual a la anterior, debe ser cerrada. El camino hasta la siguiente puerta metálica pasa por un campo de bolos y un centro social.
En este punto, los senderistas deben seguir el carril principal ascendente donde es común ver al ganado pastando. Avanzando unos dos kilómetros más, se llega a un cruce, donde habrá que torcer por el camino de la derecha hacia las pozas. Durante este último tramo de la senda, se produce una bajada con unas vistas al pantano de El Vado antes de llegar a las pozas.
Para regresar a Roblelacasa, se cruza nuevamente el arroyo del Soto y se sigue ascendiendo hasta llegar al collado. Desde allí, se recomienda continuar por la pista principal hasta el puente de los Trillos.
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