‘It´s coming home’, el himno que narra las derrotas de la selección inglesa y que los aficionados cantan en las gradas

Durante el Mundial 2026, los aficionados volverán a entonar la canción, con la esperanza de poner fin a su sequía de títulos

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Los jugadores de la selección de Inglaterra (REUTERS/Florion Goga)
Los jugadores de la selección de Inglaterra (REUTERS/Florion Goga)

“It’s coming home”, que traducido significa “Vuelve a casa”; es la frase que más suelen escuchar los jugadores de la selección de Inglaterra desde hace años. Esta expresión, convertida en himno, resuena con fuerza en los estadios donde juega el combinado inglés y volverá a escucharse durante el Mundial 2026, disputado en Estados Unidos, Canadá y México Desde la década de los noventa, esta canción acompaña a Inglaterra en cada torneo, reflejando una historia de esperanza y resignación que se ha vuelto parte del ritual de sus aficionados.

La trayectoria internacional de Inglaterra en el fútbol tiene un punto de partida clave en 1966, cuando el equipo conquistó su único título mundial. Aquel año, la selección inglesa se proclamó campeona del mundo tras ganar en la final a Alemania por 4-2. Fue la primera y hasta ahora única vez que los Three Lions levantaron la Copa del Mundo, un logro que cimentó la reputación del país como “inventores del fútbol”. Sin embargo, desde entonces, Inglaterra no ha conseguido añadir ningún otro trofeo a sus vitrinas. Ni en Mundiales ni en Eurocopas el equipo ha podido repetir aquella gesta histórica.

La relación entre la selección inglesa y sus aficionados se transformó en 1996, cuando el país fue sede de la Eurocopa. Para conmemorar el trigésimo aniversario del Mundial de 1966, surgió una canción satírica que pronto se convertiría en un himno. “It’s coming home” forma parte de la canción Three Lions, compuesta por los comediantes Frank Skinner y David Baddiel junto al grupo The Lightning Seeds. La canción fue creada para parodiar la falta de éxito del combinado nacional en los grandes torneos, y su tono irónico se refleja en frases como “creo que son malas noticias para el juego inglés”, “seguiremos obteniendo malos resultados” o “no somos lo suficientemente creativos, no somos lo suficientemente positivos”.

Los jugadores de Inglaterra Jude Bellingham y Harry Kane (EFE/EPA/FRIEDEMANN VOGEL)
Los jugadores de Inglaterra Jude Bellingham y Harry Kane (EFE/EPA/FRIEDEMANN VOGEL)

Lejos de ser una simple burla, la canción se transformó en una declaración colectiva de la afición. Desde su lanzamiento, los seguidores ingleses adoptaron “Three Lions” como himno y la entonaron en todos los estadios donde jugó su selección. La referencia a los malos resultados y las frustraciones históricas no impidió que el tema se convirtiera en un símbolo de unidad y esperanza, recordando el sueño recurrente de que el fútbol alguna vez “volverá a casa”.

La popularidad de “Three Lions” trascendió el ámbito deportivo y alcanzó las listas de éxitos musicales. En cada evento futbolístico importante, la canción vuelve a situarse entre las más reproducidas en las principales plataformas de música y se escucha en encuentros, bares y reuniones de aficionados. Su capacidad para sintetizar la relación de los ingleses con su selección explica su vigencia a lo largo de los años. En el Mundial de Sudáfrica 2010, se realizó una nueva versión de la canción en la que participó el cantante Robbie Williams, lo que renovó el interés por el tema entre los hinchas más jóvenes. La canción, que nació como una sátira, consolidó su lugar como banda sonora de la afición inglesa y como símbolo de una espera que parece no tener fin.

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Inglaterra, una selección que lleva décadas sin ganar un título

La frase “It’s coming home”, extraída de un estribillo irónico, se repite ahora en cada partido importante como expresión de fe y también como recordatorio de todas las ocasiones en las que Inglaterra ha quedado a las puertas de la gloria. Los versos que mencionan la falta de creatividad o los malos resultados forman parte de la identidad futbolística inglesa, y la canción se ha transformado en un ritual colectivo que acompaña tanto las victorias como las derrotas.

Con la llegada del Mundial 2026, la canción volverá a sonar en los estadios y, probablemente, se escuchará en cada rincón donde los aficionados ingleses sigan a su selección. La melodía que surgió para celebrar un aniversario se ha convertido en la narración de una larga espera, en un himno que une pasado y presente, y en el eco de una ilusión que nunca termina de apagarse.