
Carlos Alcaraz se proclamó campeón de Roland Garros tras vencer a Alexander Zverev en cinco sets. Sin embargo, el partido no estuvo exento de polémica, y el alemán se quejaba después de un punto decisivo que el árbitro dio por válido y que, de no haber sido así, podría haber cambiado el rumbo del partido. “Hay una diferencia si estás 3-1 abajo en el quinto set o si empatas 2-2. Es una diferencia definitoria. Al final, es frustrante, pero es lo que es. Los árbitros cometen errores, son también humanos y ya está. Por supuesto, que en una situación así deseas que no haya errores”, confesó en rueda de prensa después.
El alemán se refiere al momento en el que Alcaraz se disponía a sacar con un 2-1 en el quinto set, con break a favor del español. Zverev tenía dos bolas de rotura (15-40). Carlitos falló el primer saque y el juez de línea cantó malo el segundo, lo que daba el 2-2. Sin embargo, el árbitro bajó a ver el bote y para sorpresa de todos, pero en especial del alemán, dio por buena la pelota. Zverev señaló varias veces el bote, pero el juez de silla no cambio su opinión. Así, en vez de ser rotura para el número cuatro, el árbitro ordenó repetir el saque, que finalizó con Alcaraz manteniendo su saque.

Pese a las insistencias de Zverev, la decisión fue firme y Alcaraz terminó levantando la Copa de los Mosqueteros. “En el quinto set hubo momentos en los que tuve mala suerte. He escuchado que la bola del 2-1 era fuera, que su segundo saque se había ido según el ojo de halcón. Lo he visto. Si llego a romper ahí, el quinto set podría haber acabado de otra manera”, se refirió en la rueda de prensa.
¿Por qué Roland Garros no tiene ojo de halcón?
Pese a ser un Grand Slam, en Roland Garros no está implantada esta tecnología, al menos, por el momento. Una decisión que tenistas del circuito han contradicho, pero sin eficacia alguna. En este torneo es frecuente ver como el árbitro abandona su silla para bajar a la pista a comprobar el bote de la pelota, para cantarla por buena o no. De hecho, en esta edición, estos portaban una cámara en su cabeza, para que, de alguna forma, los espectadores pudieran observar lo mismo que ellos. La realidad es, ¿por qué no se ha implantado esta tecnología?
En la arcilla, la pelota rebota en la superficie y deja marca, por lo que no es tan necesario este sistema electrónico. Para evitar la superposición de marcas durante el partido, el personal del torneo despeja la pista varias veces para mantenerla limpia y que las marcas se vean de manera clara. Pese a esto, el ‘ojo humano’ no es más preciso que el hawk eye, pese a que tiene un margen de error de 3,6 milímetros.
No obstante, esta decisión es característica del Abierto de Francia, que se ha negado a introducir estos avances por el momento, manteniendo la forma tradicional. De hecho, esta tecnología de origen español sí se ha incorporado a torneos de arcilla como es el Conde Godó o el Masters de Madrid, así como en otros torneos del calendario.
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