Immanuel Kant, filósofo: “Podemos juzgar el corazón de una persona por cómo trata a los animales”

En sus ‘Lecciones de ética’, este pensador ilustrado reflexionó sobre cómo el respeto por la vida, en sus múltiples formas, es un pilar fundamental para la moral de una sociedad

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Retrato del filósofo Immanuel Kant, pintado por Johann Gottlieb Becker.
Retrato del filósofo Immanuel Kant, pintado por Johann Gottlieb Becker.

Cuando pensamos en filosofía, solemos imaginar debates abstractos sobre la conciencia humana, la política o la justicia social. Sin embargo, los animales han ocupado un lugar central en el pensamiento de grandes autores desde la Antigüedad. Un ejemplo claro es el pensador griego Pitágoras, quien defendía el respeto profundo hacia el reino animal y promovía el vegetarianismo, argumentando que “mientras los hombres masacren animales, se matarán entre sí”.

Siglos después, Immanuel Kant, uno de los máximos representantes de la Ilustración alemana, también abordó esta cuestión en su sistema moral. Aunque su filosofía se centraba principalmente en la razón humana y el deber, Kant no ignoró a las demás criaturas. Para él, la forma en que interactuamos con el entorno natural reflejaba de manera directa nuestra catadura moral y la pureza de nuestras intenciones.

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Así, no es casualidad que en sus conocidas Lecciones de ética encontremos una reflexión de este tipo: “Podemos juzgar el corazón de una persona por cómo trata a los animales”. El pensador alemán, al que muchos consideran como el padre de los derechos humanos, introdujo esta célebre afirmación para explicar que la crueldad hacia los seres vivos insensibiliza el alma humana, destruyendo la empatía que después deberíamos aplicar con nuestros propios semejantes.

'Lecciones de ética', de Immanuel Kant.
Cubierta de 'Lecciones de ética', de Immanuel Kant. (Austral)

Profundizando en la frase de Kant

Para ahondar en esta idea, Kant explicaba que “si un hombre no quiere embotar sus sentimientos humanos, debe practicar la bondad hacia los animales”. Esto vale para cualquier época: si, por ejemplo, un conductor frenara pacientemente para dejar pasar a un perro callejero, para este filósofo estaría demostrando un respeto por la vida que, a la postre, se trasladaría a sus interacciones sociales con todos cuantos le rodean.

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Por el contrario, el filósofo advertía que “aquel que se muestra cruel con los animales también se vuelve duro en el trato con los hombres”. ¿Quién le diría a Kant que casi doscientos años después de su muerte, el FBI realizaría uno de los primeros estudios para relacionar el maltrato animal con los asesinatos? En 1970, tras analizar a un total de 36 asesinos en serie convictos, se dieron cuenta de que prácticamente la mitad habían torturado animales durante su adolescencia.

En su obra La metafísica de las costumbres, Kant reafirma que el trato violento hacia los animales “desenraiza una predisposición natural muy utilizable para la moralidad”. Dicho de otro modo, el ser humano tiene una tendencia innata a tratar bien a sus compañeros de la Tierra. Por ello, permitirle que lo haga puede ser una herramienta muy importante para desarrollar individuos éticos, por lo que muy probablemente habría estado a favor de “entrenar éticamente” a los más pequeños haciendo que estos se relacionaran con animales. Quien aprende a proteger a un ser indefenso desarrolla una sensibilidad social crucial para construir comunidades más justas.

Retrato del filósofo Immanuel Kant. (Norwegian Digital Learning Arena)
Retrato del filósofo Immanuel Kant. (Norwegian Digital Learning Arena)

Los animales y la filosofía

Como ya avanzábamos al principio, la preocupación de la filosofía por los animales no es patrimonio exclusivamente kantiano. En el siglo XVIII, el filósofo utilitarista Jeremy Bentham fue uno de los primeros en defender a los animales, en esa época vistos como seres sin razón y, por ende, considerados inferiores. “La pregunta no es ¿pueden razonar?, ni ¿pueden hablar?, sino ¿pueden sufrir?”, arguyó este pensador, situando el dolor animal en el centro del debate ético moderno.

Años más tarde, Arthur Schopenhauer se mostró todavía más contundente en sus postulados sobre la compasión universal. En su reconocido tratado sobre la moral, el pensador alemán sentenció con firmeza: “La compasión hacia los animales está tan íntimamente ligada a la bondad de carácter que se puede afirmar con seguridad que quien es cruel con los animales no puede ser un buen hombre”.

Los animales fueron hallados en instalaciones precarias con pésimas condiciones de habitabilidad, abandono y desnutrición

Las reflexiones de Kant y el resto de grandes filósofos de la historia demuestran que el respeto a los animales no es una moda contemporánea, sino un pilar ético fundamental. La forma en que tratamos a las criaturas más indefensas funciona como el espejo más fiel de nuestra propia humanidad. Cuidar de ellos dignifica y ennoblece nuestro propio corazón.

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