Cuando la productora que lanzó a Chuck Norris terminó golpeando al cine español

El actor y experto en artes marciales ha fallecido a los 86 años. Su figura queda ligada a un episodio poco conocido del declive de la productora y distribuidora C.B. Films

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El actor Chuck Norris durante
El actor Chuck Norris durante la 139ª reunión anual de la Asociación Nacional del Rifle en Charlotte, Carolina del Norte, el 14 de mayo de 2010. (REUTERS/Chris Keane)

El actor y campeón de las artes marciales, Chuck Norris, ha fallecido a los 86 años. La noticia la ha dado a conocer su familia en un comunicado este viernes, un día después de que el intérprete de Walker, Texas Ranger ingresara en el hospital. Todavía no se han dado a conocer las causas de su fallecimiento.

Su primera gran aparición en el mundo del cine fue en El furor del dragón (1972), donde se enfrentó a su amigo y compañero de artes marciales Bruce Lee en el Coliseo de Roma, dando lugar a una de las mejores peleas de la historia del cine. Tras seguir actuando y protagonizar varias películas de acción como Fuerza 7 (1979), El octágono (1980) y Ojo por ojo (1981), lo hizo catapultarse a la fama. Esto llevó a la productora Cannon Film -para entonces reformada como una rama de producción cinematográfica de bajo presupuesto- a convertir a Norris en una de sus mayores estrellas, con clásicos como Desaparecido en combate (1987) o Invasión U.S.A. (1985).

Pero más allá de su impacto en el cine de acción, la figura de Norris guarda una conexión con el cine español: el declive de C.B. Films, una de las distribuidoras y productoras catalanas más influyentes del país durante las décadas de los 50, tal y como se cuenta en el documental de 2014, Electric Boogaloo. La loca historia de Cannon Films.

Fundada en Cataluña en 1943, C.B. Films construyó su prestigio gracias a una cuidada selección de títulos y a su estrecha relación con la estadounidense United Artists Corporation. Gracias a este acuerdo, introdujo en España películas de gran éxito internacional, como las primeras entregas de James Bond, además de comedias como La Pantera Rosa (1963) o La fiesta (1968) o películas emblemáticas españolas como La gran familia (1962) o Feroz (1984).

Del prestigio de C.B. Films a su caída

Sin embargo, el equilibrio comenzó a romperse a finales de los años ochenta. La absorción de United Artists por parte de Metro-Goldwyn-Mayer dejó a la distribuidora sin su principal suministro de películas. En un intento por sobrevivir, C.B. Films buscó nuevos socios que le permitieran mantener su estructura empresarial.

En un video compartido en Instagram, el legendario Chuck Norris sorprende a sus seguidores golpeando un saco de boxeo, mostrando una forma física envidiable a sus 84 años

Fue entonces cuando entró en escena Cannon Films. La productora, dirigida por Menahem Golan y Yoram Globus, se había especializado en un modelo de cine radicalmente distinto: producciones más rápidas, de bajo presupuesto y orientadas a un consumo masivo, donde Chuck Norris se convirtió en uno de sus grandes reclamos, para más tarde también serlo Sylvester Stallone, Charles Bronson o Jean-Claude Van Damme.

El cambio de rumbo fue brusco. De distribuir películas de Sean Connery como James Bond, C.B. Films pasó a llenar las salas con historias que se alejaron de su tónica original. Debido a esto, los ingresos cayeron, la capacidad de inversión se redujo y la producción de cine español, que había sido uno de sus pilares, comenzó a resentirse.

El golpe definitivo llegó en 1988, cuando las investigaciones financieras en Estados Unidos precipitaron la caída de Cannon Films. De nuevo, C.B. Films se quedó sin catálogo. Uno de los últimos filmes que llevó a las salas españolas fue la obra póstuma de Pier Paolo Pasolini, Saló o los 120 días de Sodoma. La distribuyó de forma casi clandestina, sin incluir su logotipo ni en la copia ni en la promoción, consciente de que el contenido chocaba frontalmente con la línea editorial que había defendido durante décadas.