La última película de Marisol se estrenó hace más de 40 años: su adiós en la industria junto a un jovencísimo Antonio Banderas

Desde entonces, su presencia pública se ha limitado a eventos familiares

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Pepa Flores en una manifestación
Pepa Flores en una manifestación comunista

La 40.ª edición de los Premios Goya está a punto de comenzar. Este sábado, los académicos y académicas del cine español premiarán las mejores películas de 2025. Sin duda, uno de los nombres imprescindibles del cine patrio siempre será el de Pepa Flores, popularmente conocida como Marisol. Con una trayectoria artística de apenas 25 años, lleva más de 40 retirada. Su objetivo fue escapar de la sobreexposición mediática y así ha sido. No rompió su promesa ni en 2020, cuando recibió el Goya de Honor que recogieron sus hijas: María Esteve, Celia Flores y Tamara Esteve.

Su última película fue, precisamente, en 1985, hace exactamente 41 años. Dirigida por Juan Caño y presentada en el Festival de San Sebastián, Caso cerrado supuso el punto final de una carrera que comenzó cuando apenas era una niña. “Mi nombre era Pepa Flores González. Este fue mi nombre hasta que, a los 10 años, viajé a Madrid para actuar ante el Caudillo”, contó la propia artista en el documental Marisol, llámame Pepa, estrenado hace dos años.

La cinta de Caño fue la última tras una carrera jalonada por éxitos como Un rayo de luz (1960), Tómbola (1962) y Las cuatro bodas de Marisol (1967), que consolidaron su condición de estrella infantil e icono de la época. Pero a medida que fue creciendo ante la mirada del país, Flores buscó desprenderse del personaje que la había convertido en mito.

Su director, Juan Caño, contaría después que Caso cerrado fue, más que un último papel, un último acto de militancia. La niña prodigio del régimen, con casi 40 años, era una comunista convencida, aupada tras contraer matrimonio con el bailarín y coreógrafo Antonio Gades, su segundo marido tras Carlos Goyanos, y con el que mantuvo una relación de 1973 hasta su divorcio en 1986.

Gonzalo Suárez recibirá en Barcelona un Goya de Honor por su gran trayectoria.

Fue en una manifestación contra la entrada de España en la OTAN donde Caño se le acercó con el guion de la película. La historia giraba en torno a un empleado de banca que descubre un desfalco en su entidad y cuyo activismo como objetor de conciencia lo convierte en el chivo expiatorio perfecto. Flores interpretaba a la mujer de este, que se iba desenamorando de él a medida que surgían las dificultades y vencía el conformismo ideológico.

40 años desaparecida del ojo público

Según recogió el periodista Javier Barreiro en Marisol frente a Pepa Flores (Plaza & Janés, 1999), la cantante y actriz aceptó porque la historia planteaba cuestiones que consideraba necesario defender, como la connivencia entre justicia, finanzas y policía frente a la libertad individual. Aquella elección conectaba con la evolución personal que había experimentado en los años previos, ya lejos del personaje público que la había acompañado desde la infancia.

Marisol en una imagen de
Marisol en una imagen de archivo

Es precisamente en esta cinta donde aparece también un jovencísimo Antonio Banderas, que había debutado en el cine tres años atrás de la mano de Pedro Almodóvar en Laberinto de pasiones.

El estreno no estuvo acompañado del éxito esperado. Su paso por el Festival de San Sebastián se saldó con críticas severas y escasa repercusión comercial. La propia actriz reconocería que podría haberlo “hecho mejor”, al tiempo que admitía su incomodidad con el entorno profesional. Para entonces ya residía en Altea y había iniciado un alejamiento progresivo del cine.

Desde entonces, su presencia pública se ha limitado a algún evento familiar, como su participación en un concierto de su hija Celia en 2016 en el Teatro Cervantes de Málaga, donde llegó a bailar sobre el escenario.