La joya oculta de Catherine O’Hara: la dirigió Scorsese, está en plataformas y fue inspiración para ‘Marty Supreme’ de Timothée Chalamet

Fue el primer papel importante para la actriz antes de ‘Bitelchús’, y ahora ha resurgido como una influencia directa en la película que ha llegado a cines

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Catherine O'Hara en 'Jo, qué
Catherine O'Hara en 'Jo, qué noche'

Hay películas que no envejecen: mutan. Cambian de estatus, de público y de significado. Jo, qué noche (After Hours, 1985), la comedia negra que Martin Scorsese dirigió entre dos de sus grandes proyectos -El rey de la comedia y El color del dinero-, es uno de esos casos extraños. Durante años fue considerada una obra menor dentro de su filmografía; hoy, en cambio, se revela como una pieza clave para entender el cine de la ansiedad contemporánea. Y sí: también como una influencia directa en Marty Supreme, el nuevo proyecto protagonizado por Timothée Chalamet. La buena noticia es que esta joya oculta —con una inolvidable Catherine O’Hara— puede verse actualmente en Filmin.

Estrenada en pleno Nueva York de los años ochenta, Jo, qué noche cuenta una historia mínima llevada al extremo: un oficinista común (Griffin Dunne) sale una noche cualquiera y queda atrapado en una espiral de situaciones cada vez más absurdas, peligrosas y humillantes. Lo que debería ser una cita se convierte en una odisea urbana sin salida. Scorsese filma la ciudad como una trampa viva, un organismo hostil que castiga cada mala decisión con un nuevo giro de tuerca.

En ese recorrido nocturno aparece Catherine O’Hara, en uno de los papeles más desquiciados y deliciosos de su carrera. Muy lejos de la imagen popular que consolidaría años después en Solo en casa o Schitt’s Creek, O’Hara encarna aquí el espíritu imprevisible del film: excéntrica, amenazante y cómicamente perturbadora. Su presencia condensa el tono de la película: humor negro al borde del ataque de nervios, una comedia que ríe mientras aprieta el cuello.

Lo fascinante de Jo, qué noche es cómo anticipa una sensibilidad que hoy damos por sentada. La ansiedad como motor narrativo, el protagonista atrapado por su propio impulso, el caos urbano filmado con nervio casi documental. No es casual que los hermanos Safdie —referentes indiscutibles del cine de tensión contemporáneo— hayan citado la película como influencia directa. Y no es casual tampoco que Marty Supreme, el nuevo proyecto que protagoniza Timothée Chalamet, dialogue abiertamente con este legado.

Imagen de 'Jo, qué noche'
Imagen de 'Jo, qué noche'

Timothée Chalamet, el nuevo rostro de la obsesión

Aunque Marty Supreme apenas ha echado a andar en cartelera y le queda recorrido en los Oscar, su premisa y su tono remiten claramente a ese modelo: un personaje obsesivo, un mundo hipercompetitivo, decisiones tomadas al límite y una sensación constante de peligro inminente. En lugar de una noche interminable, el relato se articula alrededor del submundo del ping-pong profesional y el hustle neoyorquino, pero el ADN es el mismo. Scorsese ochentero pasado por el filtro Safdie, con Chalamet como nuevo rostro de la neurosis masculina.

Volver hoy a Jo, qué noche permite entender hasta qué punto Scorsese se adelantó a su tiempo. Rodada tras el fracaso comercial de El rey de la comedia, la película fue un proyecto casi de supervivencia creativa: un rodaje rápido, de bajo presupuesto y libertad formal. Esa urgencia se siente en cada plano. La cámara se mueve con inquietud, el montaje no da respiro y la ciudad parece cerrarse sobre el protagonista como una pesadilla kafkiana.

También es una película profundamente neoyorquina, pero no en el sentido romántico. Aquí no hay épica ni glamour: hay sótanos, calles desiertas, lofts sospechosos y personajes que parecen salidos de un mal sueño. Es el Nueva York de los márgenes, el que no aparece en las postales, el que castiga a quien cree que puede moverse por él sin pagar un precio. Que hoy esté disponible en Filmin no es un detalle menor. Plataformas como esta han permitido rescatar títulos que el algoritmo había condenado al olvido, devolviéndolos al lugar que merecen. Jo, qué noche no es solo una curiosidad para completistas de Scorsese; es una obra fundamental para entender por qué el cine actual está obsesionado con la ansiedad, el colapso y la pérdida de control.

Y en ese redescubrimiento, la recientemente fallecida Catherine O’Hara emerge como uno de los grandes tesoros ocultos del film. Su actuación encapsula una época, un tono y una forma de entender la comedia como amenaza. Verla hoy, sabiendo todo lo que vendría después, añade una capa extra de placer cinéfilo. Con la llegada de Marty Supreme a las salas y la repentina muerte de O’Hara, conviene mirar atrás. Jo, qué noche sigue muy presente. Y está ahí, esperando, en Filmin, lista para recordarnos que algunas pesadillas urbanas nunca pasan de moda.