El Instituto Cervantes denuncia que la Constitución es “definitivamente machista”: “No menciona a la mujer. Solo en el ámbito doméstico y con cierto tono paternalista”

La institución pública ha presentado este martes el anuario ‘El español en el mundo 2025′

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El director del Instituto Cervantes,
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero (d), junto al director Académico, Álvaro García Santa-Cecilia (2i); el director del Observatorio Global del Español, Francisco Moreno (i) y la catedrática de Derecho Constitucional en la Univ de Sevilla, Ruth Rubio (2d). (EFE/Borja Sánchez-Trillo)

La revisión crítica del legado constitucional español ha sido uno de los puntos de la presentación del anuario El español en el mundo 2025, que ha tenido lugar este martes por la mañana en Madrid en el Instituto Cervantes. En la cuarta sección de la presentación se ha dedicado a hablar sobre el artículo El poder de las palabras: género, Constitución y ciudadanía y así lo ha presentado el director Académico del Instituto Álvaro García Santa-Cecilia: la Constitución de 1978 sigue siendo un texto construido desde una perspectiva marcadamente masculina.

García ha expuesto el carácter de la Carta Magna de 1978 como “androcéntrico y excluyente”, por su "escasa presencia explícita de las mujeres, el uso del masculino genérico y la persistencia de normas discriminatorias revelan un déficit democrático estructural", ha afirmado este martes por la mañana durante la presentación. El informe ha incluido el análisis de la catedrática de Derecho Constitucional Ruth Rubio, así como el de Octavio Salazar Benítez. Rubio ha sostenido que la Constitución Española es “definitivamente” machista y que las mujeres han permanecido prácticamente ausentes de la arquitectura institucional del texto de 1978, como ha recogido Europa Press.

“El lenguaje no es neutral ni tampoco es neutro. La Constitución que tenemos es el resultado de sus tiempos y del pacto de caballeros que se dio en unas Cortes Constituyentes donde la mujer tuvo algo de presencia, pero estuvo claramente infrarrepresentada", ha detallado Rubio, quién ha proseguido añadiendo que “no hay madres de la Constitución, hay padres de la Constitución, y lo que tenemos es un texto que se suma al constitucionalismo de posguerra: nos reconoce una igualdad formal y una igualdad de derechos, pero que invisibiliza totalmente, a través de su lenguaje y de sus contenidos, a la mujer como sujeto político". La propuesta de Rubio pasa por una revisión de la Carta Magna “para poder dar ese paso hacia una democracia inclusiva y paritaria, que creo que es la única realmente posible”.

La Constitución solo menciona a la mujer en el ámbito doméstico

La profesora ha recordado que la Constitución apenas menciona a las mujeres más que en los ámbitos a los que tradicionalmente se las ha asociado: el doméstico, el cuidado y la familia. Según ha puntualizado, esa presencia limitada suele tener un “tono paternalista”, ya sea para establecer la protección de la madre o para reconocer la igualdad en el matrimonio, algo positivo si se observa la evolución jurídica del país, pero “claramente insuficiente” para garantizar un reconocimiento pleno como sujeto político. También ha señalado que la única referencia adicional es “abiertamente discriminatoria”.

“Solo la menciona con un cierto tono paternalista para decir que hay que proteger a la madre y para establecer que debe haber igualdad en el matrimonio, lo cual está muy bien, teniendo en cuenta que jurídicamente no siempre fue así, pero bueno, resulta interesante que se quede en eso”, ha reconocido.

Pese a la solidez de sus argumentos, Rubio ha invitado a la prudencia ante la apertura de un proceso de reforma constitucional en el actual contexto político y social. Ha subrayado que vivimos un “momento transnacional antigénero”, con ejemplos como Hungría o El Salvador, donde las reformas constitucionales recientes “han ido en sentido reaccionario”, lo que, a su juicio, obliga a medir riesgos antes de “abrir el melón” de la reforma.

Aun así, ha defendido que la democracia española solo podrá considerarse plenamente inclusiva cuando su Ley Fundamental represente y nombre a todas las personas por igual. “La única democracia posible es una democracia inclusiva y paritaria”, ha concluido.