El JEME cree que la IA debe verse como apoyo al mando y no sustituta de su responsabilidad

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Madrid, 4 nov (EFE).- El jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), el general Amador Enseñat, ha considerado este miércoles que la inteligencia artificial (IA) debe concebirse como una herramienta de apoyo al mando, "nunca como sustituto de su responsabilidad".

Enseñat ha inaugurado las jornadas “El Ejército de Tierra y el campo de batalla inteligente” y ha destacado que la IA ya "no es únicamente un laboratorio" ni un "algoritmo prometedor", sino "capacidad operativa".

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"Es ventaja decisiva en información, logística, ciberdefensa, mantenimiento, preparación y toma de decisiones en todo el ciclo de las operaciones militares", ha recalcado el JEME, que ha añadido que "quién domine los datos, la modelización y la integración tecnológica actuará más rápido, entenderá antes, decidirá mejor y desplegará con mayor precisión y resiliencia".

Para el general Enseñat, la superioridad ya no se mide solo en plataformas, se mide en inteligencia integrada", si bien ha advertido de que reconocer el potencial no basta.

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La principal ventaja de la IA -ha señalado- reside en reducir el tiempo necesario para transformar la información en decisiones útiles, si bien ha señalado que la velocidad no equivale necesariamente a superioridad.

Además, la IA tampoco asume las consecuencias de las decisiones. "Esa responsabilidad corresponde al mando y debe permanecer inequívocamente bajo control humano".

A este respecto, ha considerado que la transformación tecnológica no disminuye la importancia del factor humano, sino que en muchos aspectos la incrementa.

El campo de batalla inteligente -ha dicho- constituye un entorno en el que sensores, plataformas, redes de comunicaciones y herramientas de inteligencia artificial se integran para proporcionar una comprensión más completa y dinámica de la situación.

Sin embargo, según el JEME, este escenario presenta una paradoja: el campo de batalla será cada vez más inteligente, pero también más complejo, transparente y peligroso, y ha advertido de que la capacidad de detectar movimientos y transmitir información casi instantáneamente reduce las posibilidades de ocultación y aumenta la vulnerabilidad de las fuerzas.

Al mismo tiempo, ha señalado, la dependencia tecnológica introduce nuevas amenazas como las interferencias, los ciberataques y la degradación de las comunicaciones que pueden comprometer capacidades esenciales y por ello se debe evitar "identificar conectividad con control".

A su juicio, el Ejército del futuro deberá aprovechar las ventajas de la conectividad, pero también tendrá que ser capaz de operar en ausencia de ella. EFE

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