Más viviendas, sí, pero saludables: De la casa transpirable, a las ciudades no inundables

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Madrid, 28 oct (EFE).- Construir más viviendas "no basta" para superar la crisis habitacional si no se adaptan al clima, explica a EFE la arquitecta Ángela Ruiz, quien con motivo del segundo aniversario de la dana de Valencia y en vísperas electorales, expone una batería de propuestas de construcción más saludable, desde elevar las casas en zonas inundables y mejorar la infiltración del terreno, hasta construir con materiales transpirables.

Ángela Ruiz es doctora arquitecta, finalista de los premios Abanca a los diez mejores docentes de arquitectura de España, además de investigadora principal del grupo Marte (Microbiología, Arquitectura Regenerativa y Tecnoecología) de la Universidad Europea.

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Entre las lecciones aprendidas de la dana de Valencia está el de evitar que las ciudades puedan convertirse en "piscinas" incapaces de absorber y evacuar el agua de forma adecuada, según la experta.

Propone en esos casos elevar las viviendas. Recuerda que en el sudeste asiático, las construcciones se erigen sobre pilares para que el agua circule bajo los edificios durante periodos de lluvias torrenciales.

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Las plantas bajas pueden destinarse a espacios abiertos y de uso comunitario, en lugar de albergar estancias habitables.

Defiende además el diseño de sistemas de evacuación y drenaje capaces de gestionar eficazmente grandes volúmenes de agua en episodios de lluvia intensa y repentina.

Advierte de que los pavimentos impermeables dificultan la infiltración del agua y favorecen su acumulación mientras que las hojas y otros residuos pueden obstruir los sumideros y agravar las inundaciones.

Determinados espacios públicos, como parques infantiles pavimentados con cemento y otros materiales impermeables impiden que el agua penetre en el terreno, según Ruiz.

En puntos con riesgo de inundación, resulta fundamental además analizar el nivel freático, es decir, la profundidad a la que se encuentra el agua subterránea, que puede ascender cuando aumentan las precipitaciones y la infiltración.

"Muchas veces el problema no es solo que el agua entre, sino que después no pueda salir", advierte Ruiz.

Por eso, considera necesario prestar atención a los desagües de las plantas bajas, las pendientes de las calles y la capacidad de evacuación de los sistemas de alcantarillado.

Además de las precipitaciones, está el calor extremo que se agrava con el cambio climático. Muchas viviendas son auténticos "tuppers", edificios poco transpirables que "no respiran", al ser construidos con materiales que dificultan la ventilación y la regulación térmica, y que tienden a acumular la temperatura en su interior.

Ruiz recuerda que no es lo mismo construir en un punto geográfico que en otro, ni siquiera dentro de una misma ciudad. En Madrid, por ejemplo, una orientación sur puede permitir aprovechar la radiación solar durante el invierno y reducir las necesidades de calefacción.

Para evitar el sobrecalentamiento en verano, los edificios pueden incorporar aleros, marquesinas o toldos cuya ubicación es calculada para bloquear el sol cuando está más alto y permitir su entrada cuando se encuentra más bajo.

También es importante dimensionar las ventanas de acuerdo con la orientación; otra estrategia es la ventilación cruzada, distribuyendo ventanas y puertas para favorecer la circulación natural del aire y renovar el ambiente interior.

En cuanto al ahorro energético, considera que debe considerarse desde el principio del diseño de la vivienda, del mismo modo que al comprar un coche se analiza en las primeras fases de desarrollo cuánto combustible consume.

La arquitecta advierte de que determinados materiales en la construcción y el acabado de interiores pueden contribuir a una mala calidad del aire.

Menciona las emisiones de compuestos orgánicos volátiles de algunas pinturas y los formaldehídos en determinados productos, además de los problemas de humedad y moho.

Defiende recuperar materiales y revestimientos tradicionales, como la madera y los acabados de cal que favorecen la regulación de la humedad y la transpirabilidad. EFE

(Recursos de archivo en EFEServicios: 8023598826)

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