El Athletic pierde sus certezas y deja demasiadas dudas

Guardar

Bilbao, 22 oct (EFE).- La dura derrota encajada en el Ciutat de Valencia supone un importante paso atrás para el Athletic Club, no solo por el doloroso 3-1 que le endosó un Levante que supo aprovechar sus oportunidades, sino también por las sensaciones que volvió a transmitir el equipo de Edin Terzic.

Los rojiblancos se marcharon de vacío después de cometer dos errores muy graves en apenas dos minutos, mediada la primera parte, sufrir la expulsión de Aymeric Laporte y evidenciar, una vez más, las dificultades que arrastran para encontrar el camino del gol.

PUBLICIDAD

Al Athletic no solo le está costando ganar. También tiene problemas para generar ocasiones, dar continuidad a su juego y transmitir seguridad cuando los partidos se complican. En Orriols perdió, además, una de las pocas certezas que parecía conservar: la fiabilidad defensiva.

El conjunto bilbaíno comenzó dispuesto a llevar la iniciativa, pero se descompuso tras encadenar dos errores que le condenaron antes del descanso. El penalti transformado por Alex Berenguer le permitió albergar esperanzas de reacción, pero la expulsión de Laporte terminó de frustrar cualquier posibilidad de remontada.

PUBLICIDAD

Ni siquiera la entrada en el tramo final del recuperado Nico Williams proporcionó la profundidad necesaria para alterar el desenlace. El extremo internacional aportó desborde, pero su regreso no bastó para rescatar al menos un punto.

Terzic todavía no ha conseguido ensamblar todas las piezas de un equipo que alterna actuaciones brillantes, como las victorias frente al Celta y el Atlético de Madrid, con otras muy discretas, que recuerdan a algunos de los peores tramos de la pasada temporada.

El Athletic sigue sin encontrar una línea de juego definida y transmite una sensación de querer y no poder. Tiene voluntad de llevar la iniciativa, pero le faltan recursos para convertirla en peligro real.

Las circunstancias tampoco están ayudando al técnico alemán. Los aplazamientos, que han provocado largos periodos sin competir y posteriores acumulaciones de partidos, los problemas físicos de futbolistas clave como Sancet y Nico Williams y, ahora, la baja de para toda la temporada de Gorka Guruzeta, otro jugador fundamental, añaden dificultades a la construcción del proyecto.

Terzic, de talante positivo, prefiere interpretar estas adversidades como desafíos y no como problemas. El reto, sin embargo, no es menor y pasa por encontrar soluciones que permitan al equipo volver a ganar con regularidad y evitar que se aleje de la pelea por los puestos europeos.

Tras la derrota en Valencia, el propio capitán, Iñaki Williams, reconoció que, después de sumar únicamente tres puntos de los últimos doce, el equipo necesita ganar "porque la cosa empieza a ponerse seria".

La situación clasificatoria, con el encuentro de Vallecas todavía pendiente, no es alarmante, pero al Athletic le urge reaccionar para despejar dudas y, sobre todo, recuperar la confianza.

El próximo examen llegará ante un rival especialmente incómodo, el Getafe de José Bordalás, que pondrá a prueba la paciencia de un Athletic al que le cuesta encontrar espacios frente a equipos sólidos, ordenados y capaces de llevar los partidos a un terreno de máxima exigencia. EFE

ibn/jmv/og

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD