De Falset a Nueva York: el pianista español que tocaba en el coro de una iglesia del Bronx

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Javier Díaz Plaza

Tarragona, 17 oct (EFE).- El pianista Lluís Capdevila (Falset, Tarragona, 1981) se hizo un hueco en el circuito musical nocturno de Nueva York en la década de los 2010, cuando tocaba también con el coro de una iglesia del Bronx, unos años en la Gran Manzana que ahora, de vuelta a su casa en Reus, rememora en el disco 'Vital'.

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"El disco pone en diálogo la transformación que supone tener hijos con los recuerdos de lo vivido antes de tenerlos. En mi caso, esos recuerdos remiten a mis años en Nueva York, una etapa marcada por la libertad, el descubrimiento y una intensa vida musical", explica Capdevila en una entrevista con EFE.

Las parroquianas de una de las tradicionales iglesias negras del barrio del Bronx no daban un centavo por Lluís Capdevila el día que le vieron entrar por la puerta, en 2013, para acompañar al coro de góspel al teclado de un órgano Hammond.

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"El estreno fue complicado, pero enseguida me solté con las partituras y me hice con el ritmo", recuerda el pianista.

Capdevila se había enterado de que el órgano de la iglesia estaba vacante porque su anterior inquilino, un músico zaragozano al que conocía, puso un anuncio en Facebook. Hizo una prueba y se quedó con el puesto.

Enseguida fascinó a las feligresas y estuvo casi tres años tocando para ellas cada domingo, en misa de diez de la mañana a doce del mediodía. "El día que lo dejé, me despedí llorando de la gente de la iglesia. El Bronx no es tan peligroso como lo pintan", cuenta.

Capdevila se fue a Nueva York en 2007 con una beca para formarme en el Aaron Coplan School of Music, en Queens. "Mi intención era estar solo dos años, pero la ciudad me sedujo y me quedé", dice.

Completó sus estudios con un doctorado en Artes Musicales en la universidad de Stony Brook (en Long Island) y se instaló de alquiler en un pequeño apartamento en Harlem. Era un blanco en territorio de negros y sufrió racismo. "Me llegaron a gritar que qué hacía un blanco en Harlem, pero en general me trataron muy bien", comenta.

Tenía de vecinos a una pareja que vendía droga en la tercera planta y a un esquizofrénico en la primera que se paseaba con un cuchillo. El edificio cambió de dueño y le echaron de aquel piso prácticamente de un día para otro.

El músico de Falset se ganaba bien la vida con el jazz, en solitario o con banda, dentro del circuito musical nocturno de Nueva York. Durante dos años tocó cada día, sin descanso, en salas o restaurantes. "Los músicos son muy entregados allí. Les preocupa más tocar que el dinero. Y su nivel técnico es muy alto", recuerda.

Compartió escenario e improvisaciones con figuras como Philip Harper, James Cammack o Elliot Zigmund. "La experiencia fue increíble, pero llegó un momento en el que dije 'ya he tenido suficiente'".

En 2017 regresó a Reus y siguió su carrera musical. Acaba de grabar su octavo disco, 'Vital', en el auditorio Josep Carreras de Vila-seca (Tarragona), con Jeremy Loucas, que también se ha encargado de la edición, la mezcla y el máster en los Sear Sound Studios de Nueva York.

El álbum, solo con piano, verá la luz el 11 de diciembre y consta de siete composiciones propias y cuatro versiones. Como anticipo, Capdevila actuará hoy sábado a las 20.00 horas en el Círcol de Reus, dentro del Festival Accents. EFE

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(Foto)

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