Àlex Gutiérrez Páez
Barcelona, 10 oct (EFE).- Rodeados de tiendas de campaña y carteles contra la especulación, cientos de personas que participan en la acampada por la vivienda en Barcelona compaginan las clases y el trabajo con su reivindicación a través del campamento, que lleva doce días instalado en la plaza Cataluña y, por ahora, sin fecha para levantarlo.
PUBLICIDAD
El día a día de los acampados se rige por una intensa autogestión, la convivencia comunitaria y la resistencia frente a las inclemencias meteorológicas, como el llamado 'minihuracán mediterráneo' que afectó el pasado fin de semana a buena parte de Cataluña.
El espacio central de la plaza Cataluña se ha convertido en un punto neurálgico en el que suceden charlas y formaciones, distintas actividades, pintadas de carteles y momentos de descanso bajo unas carpas improvisadas que protegen del sol.
PUBLICIDAD
Cada participante contribuye, en la medida de sus posibilidades, a mantener el funcionamiento del campamento, ya sea en la cocina, la enfermería, la distribución de material, la organización de actividades o el punto de información.
En este último espacio, una pizarra recoge una lista de aquello que los acampados necesitan para mantener el día a día: baterías portátiles, garrafas, ropa térmica, grapadoras, palés, escobas, cubos, megáfonos, café en polvo, mesas o sillas.
PUBLICIDAD
Parte de estos productos llegan a través de donaciones de ciudadanos comprometidos con la causa, que también aportan alimentos, material higiénico y sanitario o dispositivos electrónicos.
Dentro conviven perfiles predominantemente juveniles, muchos de ellos estudiantes universitarios, pero también adultos con experiencia en los movimientos por la vivienda, activistas de distintas corrientes sociales y personas sin techo, que han encontrado entre las tiendas un espacio de cobijo y protección.
PUBLICIDAD
"¿Hasta cuándo quedarnos? Indefinidamente", cuenta a EFE Uri, uno de los participantes.
Uri explica que los participantes se organizan mediante relevos para poder continuar con sus obligaciones cotidianas: "Quien no tenga qué hacer por la mañana, viene aquí, guarda las cosas en la tienda y echa una mano por ahí, y luego le hacen el relevo", relata.
PUBLICIDAD
"Nos están desplazando de nuestros barrios. Acabaremos viviendo así", afirma el universitario, mientras señala unas tiendas, que empezaron a instalarse la noche del 29 de septiembre, al principio apenas unas decenas. Ahora ya se cuentan por centenares.
Aina también ha decidido sumarse a las movilizaciones porque considera que el acceso a la vivienda ha llegado a un "punto límite".
"No nos podemos permitir un alquiler ni mucho menos la compra de una vivienda", señala la joven, que lamenta que "una cosa tan básica como es un techo esté en manos de rentistas y políticos al servicio del rentismo".
PUBLICIDAD
Uno de los impulsores de la acampada, Joan, padre de tres hijos y presente en el campamento desde el primer día, asegura estar escandalizado ante la "invisibilización" del sinhogarismo: "El otro día había un padre con un hijo de cuatro años durmiendo en un banco al lado nuestro".
Los carteles repartidos por el campamento reflejan buena parte de las reivindicaciones de los participantes, con mensajes contrarios a la especulación, el sistema capitalista y el turismo masivo.
PUBLICIDAD
Para Mar, el peso de la movilización trasciende el momento actual: "Si no lo hacemos por nosotros, hagámoslo por las próximas generaciones, que se les viene algo muy chungo".
Otra de las participantes, que prefiere mantener el anonimato, considera insuficientes las medidas adoptadas hasta ahora y reclama una mayor organización de quienes sufren las dificultades para acceder a una vivienda.
PUBLICIDAD
"No nos sirven unos decretos que son mínimos", afirma esta militante de una organización juvenil socialista, que considera que la movilización debería servir para dar "un paso adelante", ya sea mediante una huelga general o a través de una mayor organización.
Mientras tanto, el campamento continúa funcionando como una pequeña comunidad organizada y dispuesta a aguantar hasta que sea necesario para conseguir cambios que les permitan, en un futuro, poder seguir viviendo en los barrios que les vieron crecer. EFE
(foto) (vídeo)
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La Aemet adelanta el tiempo que hará el puente del 12 de octubre: ambiente estable y ascenso de las temperaturas, pero con lluvias en estas zonas
Aunque el fin de semana será fresco, se espera que los termómetros suban, situándose en valores por encima de los normales para la época del año

El Gobierno publica la lista de los centros habilitados en el extranjero para votar presencialmente en las elecciones generales del 29 de noviembre
La entrega presencial de los sobres deberá realizarse entre el octavo y el tercer día anteriores a esa fecha

ERC y Bildu reeditarán su coalición al Senado: “La unión de fuerzas ha dado sus frutos durante las últimas legislaturas”
Los partidos afirman que su propuesta se centrará en los derechos de los vascos y los catalanes, la ampliación de las coberturas sociales y la oposición al “bloque reaccionario”

Un castigo divino, una desviación moral y un signo de cobardía en la guerra: cómo ha cambiado nuestra visión de los trastornos mentales en la historia
Desde exorcismos hasta los actuales psicofármacos, el tratamiento de las enfermedades mentales ha sufrido profundas transformaciones a lo largo de la historia

Embalses España 10 de octubre: reserva de agua bajó -0,92 %
El Boletín Hidrológico Peninsular ha publicado la situación de los embalses de agua en España


