Celia B debuta en la semana de la moda con una colección que conecta Asturias y América

Guardar

María Muñoz Rivera

Madrid, 15 sep (EFE).- Celia B ha debutado en la pasarela madrileña con 'Indian Summer', una colección que conecta las raíces asturianas de su directora creativa, Celia Bernardo, con el imaginario exuberante de los indianos que regresaron de América, en una propuesta marcada por el color, los estampados, el crochet y los bordados.

PUBLICIDAD

Sobre su incorporación a Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, que ha clausurado como modelo el cantante Rodrigo Cuevas, ha explicado a EFE este martes que después de su crecimiento internacional, con puntos de venta en mercados de Europa, Estados Unidos, Oriente Medio, Asia, Latinoamérica y Australia "era el momento".

La diseñadora considera que la firma atraviesa su madurez, una situación que permite mostrar un universo que hasta ahora había desarrollado a través de colecciones comerciales. "Hemos viajado muchísimo, abierto mercados, trabajado con mujeres de todo el mundo, y ahora sentía que tenía todo el sentido volver la mirada hacia casa".

PUBLICIDAD

El color, uno de los principales rasgos de identidad de Celia B, ocupa un lugar central con naranjas, rosas y morados que evocan los atardeceres de los días cálidos, junto a blancos bordados y estampados florales dibujados por la propia diseñadora entre Oviedo y Alicante.

'Indian Summer' toma como punto de partida Asturias y la influencia de los indianos. Hay mezclas de estampados, bordados, crochet, volúmenes y tejidos con muchísima textura. "Esa combinación entre algo muy ligado a nuestras raíces y algo casi tropical resume muy bien la colección", apunta Bernardo.

La propuesta combina vestidos de día y conjuntos de dos piezas con siluetas femeninas y cómodas, además de vestidos para ocasiones especiales con elementos de gran tamaño desmontables que permiten transformar los diseños. El crochet, uno de los emblemas de la firma, vuelve a ocupar un lugar protagonista.

"Tenemos una identidad muy reconocible y una comunidad internacional muy consolidada, pero todavía conservamos esa libertad y esas ganas de divertirnos que teníamos al principio", señala la creadora sobre su característico uso de color, los estampados, los bordados y los volúmenes mezclados de formas inesperadas.

La diseñadora reconoce que el principal reto ha sido "decidir qué dejar fuera" y convertir todos esos elementos en un relato con coherencia y "cierta espectacularidad".

Uno de los puntos que mantiene es la reivindicación del color frente a la contención. "Vivimos en un momento en el que existe casi una cierta 'chromophobia', un miedo a utilizar el color y a destacar, y nosotros siempre hemos defendido justo lo contrario", sostiene. EFE

1011921

(foto)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD