Paso adelante de Julián Alvarez

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Iñaki Dufour

Redacción deportes, 9 sep (EFE).- Después de un derechazo tremendo de Julián Alvarez, en el minuto 26, que salvó Alisson Becker con una milagrosa estirada, Diego Simeone movía los brazos en alto, enérgico y con los puños cerrados, para alentar más y más al delantero argentino, al que propuso como titular para dar un indudable paso adelante, sin el premio de un marcador positivo en Anfield.

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No fue sólo ese remate desde fuera del área, ya con 1-0 en el marcador, porque no sólo él había vislumbrado antes que nadie el pase al espacio que atacó Marcos Llorente desde la derecha hacia adentro, sino que nadie lo ejecuta tan bien como ‘La Araña’ cuando se mueve entre líneas, con espacio, cabeza hacia arriba, visión espléndida y asistente único.

Ha participado en un total de 23 goles en sus 26 partidos con el Atlético en el marco inmejorable de la Liga de Campeones. En diecisiete de ellos fue suya la definición. En seis de ellos, fue el último y definitivo pasador para el gol de sus compañeros, como este miércoles. En sus últimos 22 choques en el torneo, anotó dieciséis y dio otros cinco. En nueve de las últimas 14 victorias de su equipo en Europa, él marcó algún gol. Necesario.

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Su pase este miércoles fue medio gol. El resto fue obra de Marcos Llorente, que transformó el 0-1 con la izquierda, atrevido, sin la más mínima duda, ante Alisson Becker, al que no le dio ni siquiera el margen para salir ni echarse encima. Es el quinto gol de Marcos Llorente en tres visitas a Anfield. Es su especialidad. A nadie ni en ningún lugar marcó tantos goles.

La hazaña de los octavos de final de la Liga de Campeones de 2019-20, el 11 de marzo de 2020, cuando anotó dos tantos como delantero, además de dar otro a Álvaro Morata, para remontar un partido con pinta de imposible hasta entonces, ya en la prórroga (2-3), descubrió un goleador, que lo es más aún en Anfield: el año pasado repitió doblete, pese a la derrota por 3-2, y este miércoles volvió a marcar de nuevo, ante el asombro de su rival.

Siempre ha batido la portería contraria en ese campo cuando lo ha visitado. En todo ese periodo ha jugado otra vez allí el Atlético, pero sin él, baja entonces por una lesión muscular. Ese día, su equipo no logró ningún gol. Y perdió 2-0. Fue el 3 de noviembre de 2021 dentro de la ya antigua fase de grupos a la que reemplazó el actual formato.

Cuanto anotó este miércoles el 0-1, sólo habían transcurrido 18 minutos, que ya habían mostrado a un Julián más que en fase de crecimiento. Notable. Porque también jugó a plena actividad, se entregó en la presión y fue la solución que tanto necesita este Atlético con el balón. Para la transición y para la finalización. A su “alrededor” quiere Simeone componer su equipo este curso. El técnico quizá jugó al despiste en la víspera. Lo alineó de inicio.

“Todavía no lo veo para que empiece este miércoles y seguramente nos ayudará en el andar del partido”, contó el entrenador a los periodistas en la rueda de prensa del día anterior en el mismo escenario en el que, 26 horas y cuarto después, puso de titular el atacante argentino. La enésima demostración de la convicción que tiene en él.

Como el equipo, en cuanto perdió presencia en ataque, fue de más a menos. El partido cambió instante a instante. Pasó a poder del Liverpool, que empató en el minuto 40. Por el balón que no debe perder Kang in Lee, pero también por la sucesión de errores por la que circuló el resto de la jugada hasta que Dominik Szoboszlai embocó el gol a pase de Ronald Araujo, movimiento puro de ariete en el área. Antes, ‘Cuti’ Romero quedó señalado por una falta de contundencia evidente, cuando es un futbolista para todo lo contrario.

El 2-1, a los cinco minutos del segundo tiempo, con un zurdazo preciso y duro de Alexis Mac Allister, compañero de selección y compatriota de Julián Alvarez, Giuliano Simeone, Cuti Romero o Juan Musso en Argentina, que sobrepasó sin posibilidad a Jan Oblak, a la espera de la reacción del Atlético, con Julián Alvarez golpeado en el tobillo derecho, dolorido, por una entrada de Araujo en un contragolpe. Quedó en el suelo. Y se recuperó.

No le llegó un pase de Giuliano Simeone, cuando el Atlético resurgió después del 2-1, con ambición, con Julián Alvarez en ataque, derribado varias veces por sus rivales cuando controló de espaldas, cuando se proponía girar y encarar hacia adelante. Dispuso de otro tiro, con el balón muy encima, sin poder armar bien su remate, a las manos de Alisson. Intentó un pase a Grimaldo, conectó con Jonathan David, debutante desde el minuto 73, y siempre estuvo muy activo: presionó, quiso el balón, lo manejó bien… Y lideró el ataque. Hasta el final. Jugó todo el encuentro.

Su última titularidad fue el pasado 5 de mayo en la Champions en el estadio Emirates, cuando disputó 66 minutos en el duelo de vuelta de las semifinales de la máxima competición europea contra el Arsenal, con la eliminación por la mínima diferencia de un gol (1-0), antes de resentirse de un esguince de tobillo, entonces en la pierna izquierda, y de la vorágine veraniega del mercado con el Barcelona.

Su vuelta al once es el reinicio hacia la normalidad. Concluido el mercado, quedó zanjada su continuidad, imposible su deseo de ser traspasado al Barcelona y rechazado un regreso a Inglaterra. Ni al Arsenal ni al Manchester City. Había jugado dos ratos, media hora ante el Villarreal, abroncado por la afición, y media con el Athletic, con 2-0 en contra.

“Yo le veo bien, lo que pasa es que después de los últimos acontecimientos (su traspaso frustrado al Barcelona), pues la verdad que la persona sufre y uno está preocupado, pero yo creo que la recuperación es buena y cuando crea conveniente el míster saldrá a jugar. El caso Julián está cerrado”, remarcó a mediodía Enrique Cerezo, presidente del club. EFE

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