Ceuta clama por la devolución de los migrantes, un mes después de la entrada masiva

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Rafael Peña

Ceuta, 30 ago (EFE).- La devolución de todos los migrantes que entraron en Ceuta el 30 de julio y que todavía permanecen en la ciudad - unas 9.000 personas según el Gobierno ceutí y en torno a 5.000 según Interior- es el objetivo fundamental de Ceuta un mes después de la entrada masiva.

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Una despejada mañana, con el mar en calma, dio paso el 30 de julio a una de las peores crisis que ha afrontado Ceuta a lo largo de su historia, con la entrada de algo más de 80.000 personas procedentes de Marruecos, que principalmente accedieron andando por el espigón fronterizo del Tarajal.

La entrada masiva reproducía las imágenes que se vivieron en la ciudad los días 17 y 18 de mayo de 2021 cuando entre 12.000 y 15.000 personas entraron por el mismo lugar, si bien en esta ocasión las cifras han sido muy superiores ya que prácticamente se asemejan a la población que vive en Ceuta.

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El presidente de la Ciudad, Juan Jesús Vivas (PP), ha insistido en que es necesario que Ceuta recupere "cuanto antes" la normalidad y para ello considera "imprescindible" que el Gobierno "concrete y ejecute" un plan de evolución de las personas que accedieron de manera irregular, según ha manifestado a EFE el Jefe del Gobierno autonómico.

El presidente ceutí ha insistido en que este plan tiene que ir acompañado "de los medios necesarios" para garantizar su cumplimiento.

Vivas ha reclamado que este plan no se limite a una "declaración de intenciones" sino que establezca una "hoja de ruta clara" con los procedimientos, recursos y plazos necesarios para "culminar" el retorno de quienes permanezcan en Ceuta tras la entrada masiva.

Entre las prioridades figura dotar a la Administración del personal y los medios suficientes para la elaboración y tramitación de los expedientes correspondientes, de manera que el proceso pueda desarrollarse con "agilidad y con todas las garantías".

El presidente considera igualmente necesario disponer de un "calendario temporal definido" que permita conocer las distintas fases del proceso y avanzar de "forma efectiva" hacia la recuperación de la normalidad.

Mientras tanto, el Gobierno ha insistido en la necesidad de contar con una serie de espacios en la ciudad para albergar a estas personas que se han negado a regresar de forma voluntaria a Marruecos.

Al estar colapsado el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que no sólo tiene ocupadas sus 512 plazas sino que también alberga a otras 300 más, el Gobierno habilitó una parcela en la zona de embolsamiento situada en Loma Colmenar e inicialmente concebida para los vehículos que van a cruzar la frontera del Tarajal.

Además, se han habilitado varias naves industriales en el Polígono del Tarajal y se barajan otros espacios para seguir dando respuesta a las miles de personas que todavía permanecen durmiendo en la calle -muchos de ellos en el entorno de Loma Colmenar- o en los montes.

El Gobierno, a través de un decreto, descartó la posibilidad de ocupar las pistas polideportivas ante la propia negativa del Ejecutivo autonómico para ceder este tipo de instalaciones.

El sentimiento generalizado de la población ceutí -de unos 85.000 habitantes- se ha ido expresando a lo largo de los últimos días con manifestaciones y concentraciones diarias en las que los ciudadanos han coincidido en dos cosas: reclamar la españolidad de Ceuta y pedir la expulsión de los que entraron.

Las consignas se han reunido en torno al lema "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende", el cual se ha convertido en habitual en todos los actos de protesta que se han llevado a cabo en estas jornadas.

La mayoría de estas acciones se han llevado a cabo de forma pacífica y con la participación de miles de personas, a excepción de un par de situaciones vividas en la playa del Trampolín -donde se concentran centenares de migrantes-, en una de las cuales se prendió fuego a dos sombrillas de la playa que son utilizadas por estas personas como cabañas para dormir.

Las manifestaciones han tenido un origen común, se han convocado a través de las redes sociales por particulares, reclamando la unidad de los ciudadanos de distinta confesión religiosa (cristiana, musulmana, hebrea e hindú) y apelando a la resistencia.

La entrada masiva tuvo su coste en vidas humanas ya que algo más de un centenar de personas fallecieron al intentar entrar en la ciudad, la mayoría de ellas ahogadas o por aplastamiento en el tumulto.

De estas personas hasta 83 fueron recuperadas por la Guardia Civil en el entorno del espigón fronterizo, si bien sólo una mínima parte de ellos -sobre una decena- pudieron ser identificados a través de pruebas de estudios biológicos o huellas dactilares.

Todos los fallecidos eran hombres, salvo una mujer, según los datos recabados durante las labores de identificación y reconocimiento de los cuerpos, según los datos aportados por el Instituto de Medicina Legal que ha destacado que los equipos forenses recogieron muestras biológicas y huellas dactilares de todos los cuerpos recuperados del mar.

El dispositivo de identificación contó con el refuerzo de profesionales desplazados desde distintos puntos de la geografía nacional mientras que la Guardia Civil habilitó una oficina en la misma aduana para que los familiares de personas desaparecidas pudieran presentar denuncias y aportar muestras biológicas que permitieran establecer posibles correspondencias con los cuerpos recuperados.

Este domingo, un mes después de la entrada masiva por la frontera, Ceuta sigue lejos de recuperar la normalidad mientras los ceutíes continúan preguntándose: ¿hasta cuándo?. EFE

(foto)

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