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Diez años después, Diana Quer sigue presente en la memoria de A Pobra do Caramiñal

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José Carlos Rodríguez

Santiago de Compostela, 21 ago (EFE).- Este sábado se cumplen diez años de la desaparición y asesinato de Diana Quer en A Pobra do Caramiñal, uno de los casos criminales que más conmocionaron a España en la última década y que mantuvo en vilo a un país entero durante una investigación muy mediática que se prolongó durante 497 días y que acabó con la condena a prisión permanente revisable de José Enrique Abuín, el Chicle.

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Diana tenía 18 años, estudiaba Bachillerato y vivía en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Pasaba el verano con su madre y su hermana en la vivienda familiar de Cabío y la noche del 21 de agosto de 2016 salió a las fiestas de Os Pincheiros, en A Pobra. De madrugada emprendió el camino de regreso a casa. Fue la última vez que se supo de ella.

Durante los meses siguientes, su fotografía se convirtió en una de las más reconocibles de las desapariciones ocurridas en España. La Guardia Civil desplegó un amplio dispositivo de búsqueda, revisó testimonios, imágenes de cámaras y registros telefónicos y siguió distintas hipótesis mientras la familia esperaba alguna noticia sobre su paradero.

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Uno de los primeros hitos de la investigación llegó en octubre de 2016, cuando un mariscador encontró el teléfono móvil de Diana en las proximidades del viaducto de Taragoña, en Rianxo. El hallazgo permitió avanzar en la reconstrucción de sus últimos movimientos, aunque no resolvió el misterio sobre qué había ocurrido aquella noche.

El Chicle fue sospechoso desde noviembre de 2016, tres meses después de la desaparición, cuando se situó en el escenario al preguntarle a un guardia civil por qué lo seguía. Sin embargo, la investigación continuó durante meses sin pruebas suficientes contra él, aunque con el cerco cada vez más estrecho.

En abril de 2017, el juzgado archivó provisionalmente la causa, aunque la Guardia Civil mantuvo abiertas sus líneas de trabajo y siguió tras la pista de Abuín.

El caso dio un vuelco a finales de ese año. El 29 de diciembre, el Chicle fue detenido en Boiro por su presunta implicación en el intento de secuestro de otra joven. Abuín ya había sido interrogado durante la investigación por la desaparición de Diana y volvió entonces al centro de las pesquisas.

Su esposa, que había mantenido inicialmente una coartada para él, terminó reconociendo que no había estado con Abuín la noche de la desaparición de Diana. Poco después, el Chicle condujo a los investigadores hasta una nave industrial de Asados, en Rianxo. Allí negó el asesinato y habló de un atropello accidental.

El 31 de diciembre de 2017 fue localizado en aquel inmueble el cuerpo de Diana, poniendo fin a una búsqueda que había durado casi quinientos días. Los análisis posteriores confirmaron la identidad de los restos.

El hallazgo dio paso a la fase judicial. En diciembre de 2019, la Audiencia Provincial de A Coruña condenó a Abuín a prisión permanente revisable por el asesinato de Diana, además de imponerle otras penas por agresión sexual y detención ilegal. El Tribunal Supremo confirmó posteriormente la condena.

Diez años después, el Chicle continúa en prisión cumpliendo esa condena, a la que se sumó posteriormente otra de 14 años de cárcel por la agresión sexual a la hermana gemela de su mujer cometida años antes -no se había investigado y se reabrió tras el caso Diana Quer-, pena confirmada por el Tribunal Supremo en 2024.

Pero la historia de Diana ha ido encontrando con el tiempo otro lugar, alejado de los titulares y más próximo a la memoria.

Su padre, Juan Carlos Quer, reclamó durante años que A Pobra contase con un espacio permanente dedicado a su hija y el 28 de julio de 2024 los jardines Valle-Inclán acogieron la inauguración de 'Como Agua'.

Esa escultura de acero marino inoxidable de la artista pobrense Isabel Soler no recuerda únicamente a Diana, sino también a María Rocío Feijóo, otra joven de 18 años asesinada en A Pobra, y al conjunto de mujeres víctimas de violencia machista.

"Diana ya descansa en paz", señala a EFE su Juan Carlos Quer, que, transcurrida una década, considera que lo que debió hacer o decir para defender su legado ya está hecho y expresa su "agradecimiento, una vez más, a cientos de miles de ciudadanos por su apoyo y por su cariño" hacia su hija. EFE

(Foto)

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