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Más de 3.000 pulseras con sensores prevendrán la sumisión química en la Feria de Málaga

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Málaga, 13 ago (EFE).- Más de 3.000 pulseras dotadas con sensores reactivos para detectar sustancias utilizadas para causar la sumisión química serán repartidas de forma gratuita durante la Feria de Málaga con el objetivo de prevenir este delito, que, según los especialistas, va en aumento.

Patricia Alemán, médica de Urgencias, ha señalado este jueves en la presentación de la iniciativa que la sumisión química es "algo que se ve con demasiada frecuencia, cada vez más", porque "rara es la semana en la que no llega algún caso" al centro sanitario donde trabaja.

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Para esta experta en salud y género "parece que hay más conciencia ciudadana" de que la sumisión química "es un delito denunciable y perseguible" y de que hay que "estar alerta ante posibles síntomas" como "la amnesia y la sensación de que se va a perder el conocimiento o de que no se controla lo que está pasando".

Ha lamentado que las víctimas suelen acudir a los centros sanitarios "tarde, un día o dos después" de ingerir la sustancia porque esta "produce amnesia y confusión, se duda, a ello se suma el factor de la culpa y la vergüenza y días después aparecen los recuerdos en forma de 'flashback'".

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La facultativa ha resaltado que las sustancias empleadas "desaparecen rápido de la sangre", por lo que es necesario "acudir lo antes posible" a un centro sanitario.

Las pulseras detectan sustancias como el GHB -conocido como éxtasis líquido-, la ketamina, las metanfetaminas o la escopolamina -conocida como burundanga-, ha precisado Pedro J. Navarro, presidente del Colegio de Médicos de Málaga, que impulsa la iniciativa junto al ayuntamiento de la ciudad y la Fundación Unicaja.

Los dispositivos se pueden reutilizar hasta cinco veces siempre que no den resultado positivo, y serán repartidos en los Puntos Violeta habilitados en el recinto ferial de Málaga.

Además de los sensores, las pulseras tienen un código QR con las instrucciones si se detecta alguna sustancia, en cuyo caso no se debe consumir la bebida, que se debe conservar, junto a su recipiente, y llamar al teléfono 112 o asistir a un centro sanitario "inmediatamente, porque pasadas dos horas no queda rastro en el cuerpo".

Ante cualquier sospecha, la usuaria debe introducir un dedo en la bebida, colocarlo sobre los dos sensores y, si en tres segundos cambian de color, supondrá que se ha detectado alguna sustancia.

Navarro ha advertido de que esta es "una medida disuasoria, preventiva y de alerta", pero "no un sustituto de las pruebas médicas y toxicológicas".

"Ninguna medida preventiva puede trasladar la responsabilidad a las posibles víctimas porque el único responsable es quien adultera una bebida o se aprovecha del estado de vulnerabilidad de otra persona", ha agregado Navarro. EFE

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