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Los días de alto riesgo para los incendios en España suben de 10 a 25 en la última década

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Madrid, 30 jul (EFE).- El número de días en los que se dan condiciones de calor, sequía y viento altamente propicias para los incendios en España ha pasado de 10 (en el periodo 1981-2010) a 25 en la última década a consecuencia del cambio climático, según un estudio recogido en Scientific Reports.

Los resultados del estudio se basan en datos de los registros nacionales de incendios forestales en los países del sur de Europa: Portugal, España, Francia, Italia y Grecia, junto con datos meteorológicos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio y los índices climáticos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica estadounidense (NOAA, en inglés) entre los años 1981 y 2025.

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La investigación, con participación española, concluye que las condiciones meteorológicas que favorecen el fuego se han intensificado un 50 % en España y en Francia en la última década (de 2016 a 2025) en comparación con el periodo comprendido entre 1981 y 2010.

En cuanto al calor, los datos de la Agencia Estatal de Meteorología española (Aemet) apuntan a que los días bajo ola de calor en España aumentan a razón de tres más cada década.

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Los días de verano en los que el clima cálido y seco promueve el inicio, la intensidad y la propagación de los incendios forestales también se han duplicado en Portugal, Italia y Grecia en la última década.

Los investigadores vinculan directamente la variabilidad interanual del riesgo de incendios en el sur de Europa a dos patrones climáticos que se dan a gran escala: la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) y El Niño-Oscilación del Sur (ENSO).

Las anomalías que acompañan a esas oscilaciones han dado lugar a las condiciones meteorológicas propicias para los incendios, especialmente en el noroeste de la península ibérica, Sicilia y sur de Grecia.

“El impacto de la NAO en la zona del Atlántico Norte en España es muy acusado”, subraya uno de los autores, Alberto Redondas, científico en el Centro de Investigación Atmosférica de Izaña (CIAI) de Aemet, en declaraciones a EFE.

“En 2025 y 2026 hemos tenido en negativo la Oscilación del Atlántico Norte y eso ha implicado más lluvia en invierno y más sequía en verano: la combinación perfecta para los incendios porque debido a las precipitaciones hay mucha vegetación y debido a la calidez se seca en verano. Esa vegetación abundante y seca es el combustible perfecto para los incendios”, señala.

Redondas explica que en sus análisis también han notado "un efecto modelador de los incendios” por parte del fenómeno de El Niño" (Oscilación del Sur).

“En los años en los que El Niño viene fuerte se registran más lluvias en otoño y en invierno en España. Afecta menos que la NAO pero se hace notar”, indica.

Aunque el número de incendios en los países estudiados se ha reducido un 40 %, de media en la última década los que se producen son más virulentos y difíciles de controlar, tanto por las condiciones extremadamente secas del suelo como por unas condiciones meteorológicas de excesivo calor y sequedad.

Estos ‘megaincendios’ son los que llegan a superar las 500 hectáreas de extensión.

“Nos ha sorprendido que haya menos fuegos pero más intensos. La reducción en número puede deberse a que han mejorado las estrategias de prevención y extinción en la última década; sin embargo las condiciones propicias a los incendios han empeorado tanto que los fuegos que se producen son muy difíciles de controlar y acaban siendo más graves”, apunta el investigador del CIAI.

“Nuestras conclusión es que habría que hacer una prevención más activa del fuego, más controlada. Prevenir siempre es mejor que apagar”, agrega.

“La combinación de datos no deja lugar a dudas: el impacto del cambio climático es responsable de que los días de alto riesgo para los incendios en España hayan aumentado”, subraya Redondas.

Las conclusiones de este trabajo “encajan con la evidencia global de que el cambio climático está provocando condiciones meteorológicas que propician incendios cada vez más extremos. Y confirman las tendencias de que las sequías y olas de calor amplifican el riesgo”, afirma María José Sanz, directora del Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático en una reacción a este estudio recogida en Science Media Centre (SMC) España.EFE

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