Veraneo con familias de acogida, el escape estival para niños tutelados en centros

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Ana Rodrigo

Madrid, 24 jul (EFE).- Veranear en el pueblo en familia, pasar unos días de campin o ir a la playa por primera vez, son algunas de las experiencias que disfrutan en periodo estival algunos de los 20.000 niños y adolescentes que crecen en centros tutelados por las administraciones gracias a la generosidad de muchas familias.

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Familias voluntarias de Cruz Roja ejercen durante unas semanas de 'hogares temporales' para esos menores, lo que les permite romper la rutina de su vida en los centros y convivir en núcleos familiares.

Se trata de programas que complementan el acogimiento residencial y el familiar y que desarrolla la entidad social según el modelo establecido de cada comunidad autónoma, responsable de la protección de la infancia.

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Más de 55.000 niños son atendidos en España en el sistema de protección. De ellos, 36.463 se encuentran en alguna modalidad de acogimiento: 19.977 en residencial, sin contabilizar los menores migrantes que han llegado solos a Canarias, y 16.486 en familiar.

Son niños, normalmente entre 6 y 12 años, que no se pueden beneficiar de una acogida permanente, pero sí en periodos estivales y en fines de semana, y siempre con el acuerdo del menor, explica a EFE Carlos Chana, responsable de programas de Infancia y Jóvenes de Cruz Roja Española, respecto al proyecto que desarrollan con la Junta de Castilla y León.

Esas experiencias requieren una preparación rigurosa y un acompañamiento profesional continuado para evitar expectativas inadecuadas o nuevas situaciones de ruptura emocional, añade.

Pablo y Ximena son una de esas familias voluntarias. Viven en Segovia y tienen una hija adolescente. Han acogido en estancia temporal a una niña de 11 años y ha sido su primera experiencia.

"Ha sido positivo para nosotros y creemos que también es para los niños el que tengan otra imagen de familia y poder disfrutar de unas vacaciones fuera de un centro, que aunque estén muy bien atendidos sigue siendo un centro, con sus características, donde las personas que los cuidan van cambiando cada turno y no tienen la relación familiar de una casa", cuentan a EFE.

"Se elige siempre la mejor familia para cada niño, no es llevarse un niño de vacaciones", asegura el responsable de Cruz Roja. Es una oportunidad que tiene de participar de una vida familiar y de un entorno comunitario, de vivir esa experiencia habitual para cualquier otro niño o niña que no está dentro del sistema de protección, recuerda.

Durante varios meses se evalúan las particularidades de las familias y cómo encajan con las necesidades de los niños tutelados en centros. "Siempre hay un proceso de acoplamiento, de tránsito, y luego se hace un seguimiento".

Se explica al niño que se trata de un proceso temporal, aunque esas familias "permanecen ahí disponibles para apoyarle cuando tenga que retornar al recurso residencial", pero sin olvidar el entorno del niño y sus relaciones con la familia de origen si la tienen, señala Chana.

Ofrece esta alternativa a los niños que por su propio perfil no tienen esa experiencia y cuya alternativa es permanecer en los centros, que en verano programan campamentos urbanos unas horas al día en la misma ciudad.

A veces, las acogidas temporales en familia pueden ser para todo el curso si se valora que en ese momento es lo mejor para el niño.

"Nos hemos adaptado todos al nuevo ritmo familiar sin ningún problema, hablando mucho y comunicándonos", asegura Ximena. Para esta familia ha sido la primera experiencia en el programa, al que se apuntaron hace dos años, en los que han seguido cursos y dedicado varias semanas de "acoplamiento" para conocerse.

"Ha sido muy enriquecedor haber tenido la posibilidad de tener a esta niña con nosotros, de que formara parte de nuestra familia en estas vacaciones, nos ha aportado mucho", asegura Pablo. "La niña nos ha brindado en todo momento alegría y amor, ha sido maravilloso".

Ximena dice que repetirán sin duda, "con la misma niña si podemos", y recomienda esa experiencia a otras familias. "Te pone un poco en perspectiva de las cosas importantes de la vida, del amor, y que a veces con el ritmo diario y cotidiano no les pones el valor que tienen realmente".

Creen que el objetivo no es hacer un "plan exótico" de vacaciones. "A nosotros nos gusta irnos de campin con nuestra tienda, lo hacemos todos los veranos, y para ella era la primera vez, así que estaba encantada de haber dormido en saco y de todo lo demás", destaca Pablo.

"Estamos intentando hacer todos los trámites para mantener el contacto, seguir viéndonos, seguir hablando por teléfono y en futuras vacaciones o cuando se pueda, seguir teniendo contacto", concluye esta familia.

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Juventud e Infancia, a cierre de 2024 más de la mitad de los niños del sistema de protección viven en centros -el 54,8 %-, un 14,3 % más que un año antes, mientras se reducen los acogidos en familias -que son el 45,2 %-, pese a que debería priorizarse esa modalidad hasta alcanzar la meta comprometida del 70 % en 2030.

España atendía a 55.010 menores en el sistema de protección en 2024, un 5,8 % más que el año anterior.

Entidades de defensa de la infancia han expresado su preocupación ante estos datos que se alejan del objetivo de priorizar el acogimiento familiar, tal y como marcan la estrategia estatal y las recomendaciones internacionales.

Además, de los 6.200 niñas y niños del sistema de protección que tienen menos de 6 años, 1.242 viven en centros y no en familias, pese al compromiso asumido de que no hubiera ningún menor de esa franja de edad en acogimiento residencial antes de 2026.

El Ministerio de Juventud e Infancia prepara un decreto del sistema de acogimiento para que prevalezca el familiar sobre el residencial, salvo que sea contrario al interés superior del menor. EFE

(Recursos de archivo en EFEServicios 8023578878)

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