Miguel de Toro: "Si no esperásemos ganar, más de uno ni siquiera nos plantearíamos ir"

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Adrián Vázquez

Barcelona, 20 jul (EFE).- El internacional español Miguel de Toro (Sevilla, 1993) afronta la Superfinal de la Copa del Mundo, que se disputará del 23 al 26 de julio en Sídney, con la ambición de revalidar el título conquistado en Montenegro el pasado año y la mentalidad de que, sin esa aspiración, "más de uno ni siquiera" se plantearía ir.

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"Los entrenamientos han sido un reflejo de lo que venimos haciendo durante los últimos años. Viajamos a Australia con la ambición y la convicción de ganar el torneo. Siempre salimos a competir al máximo nivel; si no esperásemos ganar, probablemente más de uno ni siquiera nos plantearíamos ir", subraya el sevillano en una entrevista con EFE.

La Superfinal no permitirá despistes. El formato obliga a llegar preparado desde el primer instante, ya que España debutará directamente en los cuartos de final ante Australia, sin margen para corregir errores durante la competición. El sevillano sabe que la experiencia acumulada en este tipo de torneos puede marcar la diferencia.

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"Ya hemos hecho bastantes torneos de este tipo, más de uno tenemos esta experiencia previa", apunta. La clave, según el internacional español, será activar la mentalidad competitiva desde el aterrizaje: "Hay que poner el chip nada más llegar. Hay que estar puestos, hay que vigilar lo que se come y vigilar el descanso sobre todo".

España llega a la cita después de conquistar la División 1 de esta Copa del Mundo, aunque con el recuerdo todavía amargo del quinto puesto en el último Europeo, un resultado poco habitual para una selección acostumbrada a pelear siempre por las medallas.

"Después de tantos años estando siempre en las semifinales y en los podios, se hizo raro". Sin embargo, apuesta por pasar página: "Tenemos que olvidar esa parte de nuestro pasado, focalizarnos simplemente en este torneo y tratar de sacar el mejor resultado posible", añade.

Uno de los grandes retos de esta cita internacional será afrontar la competición sin algunos de los nombres más destacados del bloque español. Las ausencias de jugadores como Alberto Munárriz, Álvaro Granados o Marc Larumbe obligan a reajustar la estructura del equipo, aunque De Toro confía plenamente en la capacidad del grupo para adaptarse al nuevo escenario.

"Para nosotros supone una adaptación muy grande, evidentemente, porque estos tres jugadores acumulan muchos minutos, mucha experiencia y una calidad enorme", reconoce.

En este contexto, la posición de boya gana todavía más protagonismo. Junto a Roger Tahull, De Toro está llamado a asumir un mayor peso ofensivo, una responsabilidad que también supone una oportunidad para reivindicar su importancia dentro del sistema de juego de la selección.

"Nuestro ataque va a estar muy centrado en nosotros, en buscar mucho la referencia de la boya. Y, bueno, también es una parte bonita: para nosotros significa mucho sentirnos tan valorados y que el equipo confíe en nuestro juego. Estamos preparados para asumir esa responsabilidad y ayudar al equipo", asegura.

Las bajas, además, abren la puerta a nuevos jugadores llamados a dar un paso adelante y empezar a ganar protagonismo dentro del futuro del equipo. Dídac García acompañará a Unai Aguirre en la portería en lugar de Edu Lorrio, recientemente intervenido de una lesión en el codo, mientras que Gerard Gil, Pep Bonet, Max Casabella y Pol Prat también afrontarán su estreno en una gran competición internacional.

En medio de esta renovación, De Toro, uno de los veteranos del grupo, mira con optimismo la evolución de una selección que continúa generando talento. Para el sevillano, el trabajo de cantera es una de las grandes fortalezas del waterpolo español.

Esta transición tendrá uno de sus grandes puntos de evaluación en el camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. El seleccionador David Martín ya ha señalado que uno de los grandes retos será llegar a esa cita con dudas sobre la confección definitiva del equipo, una situación que, lejos de preocupar, De Toro interpreta como una señal positiva del nivel competitivo existente.

"Es lo mejor que nos puede pasar: que tenga todas esas dudas y que no sepa exactamente quiénes van a ser los jugadores que formen parte de esa convocatoria para los Juegos. Eso habla muy bien de lo que, a día de hoy, es el mejor equipo del mundo", enfatiza.

El proyecto de futuro de la selección coincide también con una nueva etapa en la trayectoria de De Toro a nivel de clubes. Después de varias temporadas en el extranjero, el internacional español regresa a casa para afrontar un nuevo desafío con el CN Sabadell, una decisión que responde a la búsqueda de un papel más protagonista y de una mayor influencia dentro del agua.

"Venía de estar en dos clubes en los que quizá asumía un papel un poco más secundario, más genérico. Poder jugar ahora en un club como Sabadell me brinda la oportunidad de asumir un rol más determinante, en el que el equipo genere situaciones para mí y yo pueda aportar mucho más", explica.

El cambio supone dejar el Ferencváros húngaro, un equipo acostumbrado a luchar por todos los títulos, para incorporarse a un proyecto como el vallesano, que aspira a competir por los grandes objetivos nacionales pese a convivir con el dominio del Atlètic Barceloneta. Una decisión que podría interpretarse como un paso atrás en su carrera, pero que el sevillano entiende como un movimiento natural dentro de su evolución como jugador.

"Creo que hay un momento para todo. A día de hoy sigo teniendo las mismas ganas de competir, de seguir peleando y de estar al máximo nivel. Esta es una etapa más dentro de mi carrera. Veremos si en las próximas temporadas conseguimos títulos y, a partir de ahí, iremos viendo qué me depara el futuro", apunta. EFE

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