Samuel Navalón sale a hombros por entrega ante una compleja corrida de El Torero

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Paco Aguado

Valencia, 18 jul (EFE).- El joven torero valenciano Samuel Navalón, que cortó tres generosas orejas, salió hoy a hombros de la plaza de Valencia por la entrega desplegada ante una compleja y áspera corrida de la divisa de El Torero, en la que incluso llegó a sufrir dos secos percances, aunque afortunadamente sin mayores consecuencias.

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El muy serio encierro del hierro gaditano no permitió muchas alegrías a la terna, en tanto que, esa falta de verdadera bravura se tradujo en embestidas cortas y sin emplearse nunca, cuando no en una aspereza defensiva o incluso en el evidente peligro que desarrolló el cuarto.

Pero, aun sin mayor oficio y recursos, Navalón puso de su parte la más absoluta entrega para sacar partido de un material tan poco agradecido, incluso a costa de ser prendido duramente por ambos toros de su lote cuando ya apuraba demasiado las posibilidades.

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La primera oreja, un tanto generosa, se la llevó de su primero, que todavía le permitió ligar unos pases de rodillas y una tanda con la derecha antes de pasar a defenderse a cabezazos, sin darle ya más opción que el socorrido arrimón en el que, de tanto insistir, recibió un fuerte hachazo aunque sin que el pitón llegara a hacer carne.

De la misma forma salió a redondear el triunfo con un sexto muy cornalón y ofensivo al que saludó en una apurada larga a portagayola y al que abrió faena con cambiados por la espalda en los medios, aprovechando las inercias de las primeras oleadas de un animal que, tras otras dos buenas tandas con la diestra, se paró desfondado.

Volvió Navalón a meterse entones entre los serios pitones del de El Torero que, de tan acosado, no tuvo más remedio que volver a prenderle entre los desplantes siguientes a los circulares y las luquesinas con que logró el calor del tendido, hasta que una estocada defectuosa pero fulminante acabó por generar esa también amplia petición, y concesión, de las dos orejas que le facilitaron la salida a hombros.

Otro trofeo de poco peso le habían dado antes a Daniel Luque, que resolvió con soltura los problemas de sus dos toros, tanto ese segundo del que paseó la oreja como de un quinto de aparatoso trapío. El primero de ellos se paró pronto desfondado, tras unas cuantas sosas y descastadas embestidas a media altura con las que el sevillano se movió con seguridad.

Y lo mismo sucedió con ese quinto, al que Navalón hizo un buen quite por tafalleras y al que Luque acabó por corregir su reservonería con una suficiencia técnica con la que acabó de imponer su mando, aunque sin mayor brillo por la escasa duración del animal.

Con ese material, el lote de todavía menos opciones fue el de Diego Urdiales, ya que el que abrió plaza sacó una brusca aspereza, que no casta, que el riojano atemperó en una poderosa y torerísima apertura de faena por bajo y en varios naturales firmes y suaves en los que alargó un tanto esas oleadas que terminaron por apagarse.

Claro que peor fue lo del cuarto, que mostró su sentido, en especial por el pitón derecho, ya desde los primeros capotazos, sin que por ello renunciara Urdiales a intentar, con paciencia y valor, corregir lo que se antojo imposible pero sin acabar de encontrar el suficiente reconocimiento a su esfuerzo.

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FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros de El Torero, de gran seriedad y presentados en "tres y tres", con un trío de mayor volúmen y peso y otro más bajo de hechuras pero con aparatosas cabezas. En cuanto a juego, fue corrida complicada, bien por su falta de entrega, y a falta de mayor empuje de cuartos traseros, por defenderse con aspereza y por desarrollar sentido, como sucedió con el cuarto.

Diego Urdiales, de tabaco rubio y oro: pinchazo, estocada atravesada y seis descabellos (silencio tras aviso); estocada atravesada(ovación con algunos pitos).

Daniel Luque, de purísima y oro: estocada trasera atravesada (oreja); pinchazo y estocada trasera desprendida (ovación).

Samuel Navalón, de fucsia y oro: estocada contraria atravesada (oreja tras aviso); estocada contraria (dos orejas). Salió a hombros.

Entre las cuadrillas, efectiva actuación de la mayoría de los picadores, especialmente Pedro Iturralde e Jabato, con primero y quinto. A pie, Antonio Manuel Punta, Jesús Arruga y Curro Javier saludaron en banderillas.

Tercer festejo de abono de la feria de Julio de Valencia, con un escaso cuarto de entrada (unos 2.500 espectadores) en tarde de calor y con rachas de viento que molestaron para la lidia. EFE

(foto)

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