La pediatra del bebé maltratado no vio signos de agresión sexual 3 días antes del ingreso

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Barcelona, 16 jul (EFE).- El bebé de seis semanas presuntamente maltratado por su padres en Barcelona no presentaba signos de agresión sexual tres días antes de su ingreso en urgencias del Hospital Vall d'Hebron, según ha explicado este jueves ante el tribunal que investiga el caso su pediatra del Centro de Atención Primaria (CAP).

Un traumatológo, un radiólogo, la pediatra del pequeño y una enfermera del CAP han declarado este jueves como testigos ante la Sección de violencia contra la Infancia y la Adolescencia del Tribunal de Instancia de Barcelona que investiga a los padres por presuntos malos tratos y agresión sexual, los cuales ingresaron en prisión provisional tras su detención el pasado mes de marzo.

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La madre quedó posteriormente en libertad con cargos y medidas cautelares, mientras que el padre sigue en prisión preventiva, y ambos negaron haber maltratado al pequeño.

Durante su declaración ante el juez instructor, la pediatra ha asegurado "al 100 %" que en la visita y revisión que realizó al bebé el viernes 13 de marzo este no presentaba las lesiones anales que hoy le han mostrado en unas fotos, y que fueron posteriormente detectadas en el hospital Vall d'Hebron tras su ingreso en la UCI de urgencias el lunes 16 de marzo, según han explicado fuentes jurídicas.

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Ello hace sospechar que esas lesiones, compatibles con una agresión sexual, se habrían producido el fin de semana previo al ingreso del bebé en urgencias, cuando ambos progenitores se encontraban de baja por maternidad, por lo que serán determinantes otras pruebas que arrojen luz sobre lo que pasó durante esos dos días.

De hecho, los médicos del Hospital Vall d'Hebron ratificaron el pasado 11 de junio ante este tribunal sus sospechas de que el pequeño sufrió una agresión sexual que le causó la lesiones "más graves" que han visto en su carrera.

En este sentido, los médicos insistieron ese día en que las lesiones que el bebé presentaba en el ano, las más graves que han visto en su vida profesional -con hasta veinte años de experiencia-, confirmaban que fue víctima de una agresión sexual, por lo que descartaron así la tesis de la defensa de que pudieron ser provocadas por el tamaño de sus heces o por algún tipo de estimulación digital para ayudarle a defecar.

La pediatra ha explicado hoy que en los días previos al ingreso en urgencias realizó dos visitas al bebé: Una el día 10, cuando los padres acudieron al CAP porque el niño presentaba un hematoma. Ante ello, los derivó al Hospital de Sant Pau para que realizaran unas pruebas, como una ecografía.

Una vez realizadas estas pruebas, ha dicho, contactó con los padres para una segunda visita el viernes 13 de marzo. La doctora ha asegurado al "100 %" que ese día el pequeño no presentaba ninguna fisura anal. El 16 de marzo, ya en urgencias, tampoco las detectaron, debido a que no le pudieron abrir las piernas por las lesiones y fracturas que tenía en las extremidades. Fue un día después, el 17, cuando fueron halladas.

Ha agregado que los progenitores le parecieron unos padres "completamente normales" y que el bebé estaba bien cuidado cuando fue a la consulta.

El traumatólgo y el radiólogo no han descartado del todo que la fractura de fémur que tenía el bebé pudiera haberse debido a una caída, pero han resaltado que esta no era la única que presentaba, ya que tenía también lesiones cerebrales, en las piernas y en las costillas, además de la fisura anal. EFE

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