Sidonie, Mishima y Standstill: el Cruïlla reivindica el indie barcelonés en su ciudad

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Guillermo Cabellos y Teresa Cànovas

Barcelona, 9 jul (EFE).- En los primeros años de los 2000, Barcelona vio nacer entre sus salas y plazas un buen puñado de bandas catalanas que, influidas por los sonidos extranjeros, cantaban en inglés. Al poco tiempo, Sidonie, Love of Lesbian, Mishima o Standstill entendieron que también podían vivir cantando en su lengua.

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Después de 20 años de carrera, muchas de ellas siguen a pleno rendimiento y con una vigencia musical absoluta, tal y como han demostrado este jueves en el festival Cruïlla Sidonie, Mishima y Standstill, protagonistas de la tarde en el Parc del Fòrum.

Con un set de una hora, Standstill, formando con guitarra acústica, bajo, batería y teclados, ha tenido tiempo de celebrar las dos décadas de vida del 'Vivalaguerra' (2006), su cuarto trabajo, segundo en castellano, en una apertura de jornada exigente por culpa del calor.

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Con el público agolpado frente al escenario para evitar el sol que se proyectaba impertérrito sobre el Parc del Fòrum a las seis de la tarde, el aniversario ha arrancado paradójicamente con '1,2,3 Sombra', némesis del '1,2,3 Sol' que llegaría en la recta final del concierto.

Entre tanto, grandes piezas de un repertorio que definió el sonido independiente de la ciudad en la primera década del siglo: la advertencia sobre la vanidad '¿Por qué me llamas a esta hora?', la celebratoria 'Feliz en tu día' o la abisal 'Noticias del frente'.

Como dos últimos regalos, cortes fuera del disco homenajeado, Standstill ha ofrecido 'Cuando', el hit que les abrió las puertas al mercado mexicano, y 'Adelante Bonaparte (I)', himno absoluto que los aupó a la cúspide de la escena.

Por su parte, Mishima, con una formación casi idéntica a la de Stadstill –súmenle solo una guitarra eléctrica que en algún momento ha permutado con una mandolina–, ha actuado por primera vez, por sorpresivo que parezca, en el Cruïlla.

El show, de poco más de una hora, ha servido para peinar prácticamente toda su discografía, con acentos en 'Una sola manera', el medley entre 'Tornaràs a tremolar' y 'La forma d'un sentit', y 'El temple', con la gran pregunta "Què en farem del desig, ara que hem trobat l'amor" cantada a capella entre David Carabén y el público.

Tampoco han faltado la reflexión del amor adulto 'La primavera', la autoparodia del hecho creativo 'Guspira, estel o carícia' o 'Qui m'ha begut' y 'L'última ressaca', vestigios de la enterrada afición etílica de Carabén.

El grupo, uno de los predilectos de Pep Guardiola –tocaron en la fiesta que el Manchester City organizó como despedida del entrenador–, ha regalado también 'Qui més estima', declaración palmaria de amor; 'Mai més', aupada por el órgano; 'L'olor de la nit', fin de fiesta por todo lo alto; y 'Tot torna a començar', con esa máxima de que la sospecha es la primera forma de fe que existe.

Tan solo un rato después, desde un escenario a la orilla del mar, Sidonie ha obsequiado con su pop-rock psicodélico a un público que ha bailado de la primera a la última canción.

Repasando una discografía con temas que hablan de desamores, amor y nostalgia, los barceloneses han hecho gritar a su ciudad natal tanto en castellano como en catalán.

Ya con la noche encima e iluminados solo por las luces del escenario, sus fieles se han unido a la voz de Marc Ros en temas célebres como 'No sé dibujar un perro', 'Fascinado' o 'Carreteras infinitas', pasando por 'OVNI 84', 'En mi garganta' o 'Me llamo ABBA'.

Como anécdota, Ros se ha erigido como protagonista en dos episodios: primero, cuando ha bajado a encontrarse con el público y ha subido a los hombros de un asistente, creando una conga de parejas que le han seguido al ritmo de 'Un día de mierda'; y, después, cuando se ha plantado en medio de la multitud para cantar 'El peor grupo del mundo', escudado por Jesús Senra y Axel Pi, antes de cerrar la velada con 'Estáis aquí' y 'No salgo más'. EFE

gcm-tcc/plv

(foto)(vídeo)

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