Barcelona, 23 jun (EFE).- La Fiscalía pide doce años de prisión e inhabilitación para un médico de familia de un centro de atención primaria (CAP) de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), con una condena previa por delitos de abuso y con una nueva denuncia en curso, acusado de agredir sexualmente a una paciente en noviembre de 2022.
También solicita una indemnización de 10.000 euros para la víctima, la prohibición de comunicarse y acercarse a menos de 1.000 metros de ella durante los cinco años posteriores a la pena de prisión, durante los que también pide que esté bajo libertad vigilada, y la inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión médica durante el tiempo de condena.
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El procesado ya había sido condenado por un delito de abusos sexuales en septiembre de 2020 por el juzgado de lo penal 23 de Barcelona a 6 meses de prisión, extinguida en abril de 2021, y 6 meses de libertad vigilada, extinguida en julio de 2022, además de acumular otras denuncias por hechos similares, algunas que implican a menores, y tener una nueva denuncia en curso.
Así lo ha detallado la agente de los Mossos d’Esquadra que ha declarado este martes en el juicio, celebrado en la sección sexta de la Audiencia de Barcelona, quien ha asegurado que el acusado tiene “predilección por los glúteos, por dar cachetazos y fotografiar”.
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La agente, que tomó declaración a la víctima cuando denunció los hechos y que llevó otra investigación por una denuncia similar, ha explicado que ha habido como mínimo tres atestados anteriores contra el médico, que sostiene que actualmente trabaja en la mutua Asepeyo, pero que un caso se resolvió con una indemnización económica y otros todavía no han llegado a juicio.
También ha declarado a puerta cerrada la víctima, de 29 años en el momento de los hechos, y su madre, quien acompañó a su hija a la visita y que ha asegurado que el médico le hizo pruebas que “no eran correspondientes” y que hubo, durante toda la atención, un “exceso de confianza”.
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La denunciante, que acudió al CAP el 9 de noviembre de 2022 por una afección de hemorroides, explicó a su madre tras la visita que el médico le pidió que se desnudara para hacerle la exploración y le introdujo los dedos en la vagina con el argumento de que mediante esa vía podía detectar hemorroides, todo tapado por una cortina que impidió a la madre ver o escuchar lo sucedido, versión que también recoge el escrito de acusación de la Fiscalía.
La revisión, ha asegurado ante el tribunal la médico que atendió a la denunciante meses después, no corresponde al procedimiento que se sigue en caso de sospecha de hemorroides, que se revisan con el paciente en posición fetal, vestido -solo con la parte trasera descubierta- y sin ver sus genitales, no desnudo y boca abajo, como presuntamente hizo el enjuiciado.
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Lo sucedido provocó en la paciente daños psicológicos, ha explicado la madre y han confirmado los médicos forenses autores de los informes para la causa, una afectación que detectó también la médico que le atendió en una segunda visita.
El procesado, que ha declarado durante menos de quince minutos y solo ha respondido a las preguntas de su abogado, ha negado haber realizado una exploración vaginal, ha asegurado que su actuación siguió en todo momento los protocolos y ha insistido en que ni la paciente ni su madre manifestaron ninguna queja ante la visita.
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Según el escrito de la Fiscalía, sin embargo, la exploración estuvo guiada por el “ánimo libidinoso” del acusado, para el que también solicita la inhabilitación para cualquier oficio que conlleve contacto con menores de edad durante los ocho años siguientes a su salida de la cárcel. EFE
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