Carreño: "Veo a Jódar competir con Sinner y Alcaraz muy pronto"

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París, 31 may (EFE).- El tenista español Pablo Carreño lamentó que sus problemas de hombro le limitaran en el duelo de octavos de final de Roland Garros ante su compatriota Rafael Jódar, del que alabó su constancia cuando estuvo por debajo y al que auguró que pronto competirá con los mejores del momento, el italiano Jannik Sinner y el también español Carlos Alcaraz.

"Lo podrá hacer pronto. No sé si lo puede hacer ahora mismo, es su primer año entre los mejores, tiene 19 años, tiene mucho margen de mejora. No hace falta ganar Grand Slam a los 18 años para estar luego arriba, cada uno tiene su ritmo", aseguró.

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"Ha mejorado mucho, poco a poco va cogiendo el ritmo de los grandes", agregó el veterano tenista asturiano, de 34 años.

Incluso le otorgó posibilidades de derrotar al alemán Alexander Zverev, número 3 del mundo, su rival por un puesto en semifinales: "ha perdido pocos partidos en tierra este año y lo ha hecho contra jugadores top. Será su primer partido en la Philippe Chatrier y en cuartos de final todo puede pasar".

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Carreño aseguró que hasta que comenzó a resentirse del hombro "estaba jugando muy bien" y consideró que en este Roland Garros, donde alcanzó los octavos de final de un Grand Slam por vez primera en cuatro años, ha jugado el mejor tenis desde la lesión de codo que le apartó varios meses de las pistas.

Lamentó que los problemas de hombro, que ya le obligaron a renunciar al torneo de Valencia poco antes de Roland Garros, acabaran por pasarle factura.

"Las condiciones climáticas han cambiado", dijo el gijonés, en referencia a la caída de la temperatura que se ha registrado en la capital francesa, donde incluso cayeron unas gotas, lo que hizo que la bola se pusiera más pesada y eso hizo sufrir más a su hombro.

"Si hubiera cerrado antes el segundo set igual podía haber tenido una hora más de buen tenis y me habría dado tiempo a ganar el partido", dijo Carreño, que alabó que incluso cuando estaba por debajo en el marcador, Jódar no bajó los brazos. EFE

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