El militar que estranguló a su mujer reconoce que hizo una "monstruosidad" y se arrepiente

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El capitán del Ejército de Tierra acusado de estrangular a su mujer en noviembre de 2023 ha reconocido durante su declaración que hizo "una monstruosidad" al romperse cuando ésta le amenazó con una denuncia falsa de maltrato a su hijo, lamentando que haya destrozado la vida de sus pequeños y de dos familias.

"Fue una acción tan horripilante, era una monstruosidad. No sé cómo llegué a romperme y cómo no me fui de mi casa como había hecho en otras discusiones. Me arrepiento desde el momento en que soy consciente de lo que he hecho", ha aseverado.

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El juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid contra Antonio P. C. concluirá mañana con los informes finales de las partes. Su defensa adelantó en la primera sesión que pedirá una eximente completa por alteración psicológica debido al supuesto Trastorno Depresivo Grave (TDG), lo que descartan los psiquiatras que le evaluaron en prisión.

Durante su declaración, que se ha prolongado durante tres horas, el acusado ha respondido con tono sereno manteniendo una actitud tranquila durante el interrogatorio, en el que ha ido ofreciendo un relato minucioso de la convivencia y de lo ocurrido el día del asesinato.

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El procesado ha relatado que se sentía cuestionado tanto por su esposa Leticia como por parte de la familia de ella. "Me hacía ver que sus costumbres eran superiores a las mías", ha aseverado, aludiendo también a supuestas burlas hacia su familia y su origen jienense.

Según su relato, existían tensiones desde el bautizo de sus hijos, indicando que algunos familiares de su mujer utilizaban motes despectivos para referirse a sus padres y a su hermano. Por ejemplo, a su padre le llamaban "el abuelo borracho".

Tras ello, ha explicado además que ocultó durante meses problemas de ansiedad, insomnio y atención psicológica por miedo a las consecuencias profesionales dentro del Ejército. "Un militar tiene que estar bastante bien. Temía perder mi destino si se abría un expediente médico", ha admitido.

En relación con el día de los hechos, ocurrido el 25 de noviembre de 2023, el militar ha narrado una discusión familiar iniciada tras una visita al parque temático Faunia junto a los padres de la víctima y sus dos hijos menores. Según su versión, el conflicto comenzó después de que uno de los niños sufriera un golpe en la cabeza al tirarse por un tobogán.

El acusado ha asegurado que, ya de regreso al domicilio, su esposa comentó delante de la hija mayor que "iban a conseguir que papá se fuera de casa", algo que, según dijo, trató de evitar pidiéndole que no hiciera ese tipo de comentarios a la menor.

INSULTOS Y AMENAZAS

A continuación, ha descrito una discusión en la cocina en la que, siempre según su relato, recibió insultos y amenazas verbales por parte de su mujer. "Me dijo que iba a aprovechar la herida del niño para denunciarme", ha asegurado, lo que le provocó una especie de bloqueo emocional.

"Me recorre el cuerpo una corriente, me quedo en blanco. Recuerdo golpes y barullo, y al recobrar el ánimo la estaba cogiendo del cuello. Me asusto, la suelto y digo: 'Leticia, Leticia'", ha detallado. Preguntado por su letrado directamente sobre si quiso matar a su esposa, ha respondido que "no" y que "estaba completamente bloqueado".

El acusado ha asegurado que después acudió a la habitación de los niños para comprobar que estaban bien y llamó al 112 mientras trataba de reanimar a la víctima.

En su declaración a preguntas del fiscal, el procesado ha descrito una convivencia progresivamente deteriorada desde el nacimiento de sus hijos, explicando que acudió a terapia psicológica en 2022 tras sentirse "mal" después del bautizo de los menores. Así, ha relatado discusiones frecuentes sobre la relación con ambas familias, los viajes y el reparto de responsabilidades domésticas.

También ha afirmado que recibió una propuesta de convenio regulador de divorcio con una pensión que consideraba "muy alta", indicando que su esposa llegó a echarle de casa en dos ocasiones antes del matrimonio. "Jamás iba a abandonar a mis dos hijos", ha aseverado.

"DETERIORO EMOCIONAL"

La declaración del acusado se produce después de que ayer peritos privados aportados por la defensa afirmaran que el militar sufría un "deterioro emocional" derivado de años de tensión acumulada, estrés y conflictos no resueltos. Los especialistas apuntaron a un cuadro ansioso-depresivo y a una posible pérdida de control desencadenada por una "provocación" final.

Frente a esta tesis, los psiquiatras de la prisión descartaron que el acusado padeciera una patología que afectara de forma significativa a sus capacidades cognitivas y volitivas en el momento de los hechos.

La Fiscalía solicita para el procesado 27 años de prisión por un delito de asesinato con agravantes de parentesco y género, además de lesiones psíquicas a los dos hijos menores de la pareja.

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