Una culebra invasora que ocupa el 90 % de Ibiza amenaza con extinguir la lagartija pitiusa

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Barcelona, 15 may (EFE).- La culebra de herradura, una serpiente exótica que ya ocupa más del 90 % del territorio de Ibiza, ha devorado la mayoría de ejemplares de la lagartija más emblemática de la isla, la pitiusa, y amenaza con extinguirla, según concluye un estudio del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).

El estudio, publicado recientemente en la revista 'Ecology', constata que estas culebras son capaces de llegar nadando a los islotes cercanos a la isla principal, un comportamiento nunca visto en la especie que ya ha provocado la extinción local de poblaciones de lagartijas en una decena de enclaves como Santa Eulària o s’Ora.

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Oculta supuestamente entre olivos importados desde la península, la serpiente llegó a Ibiza hace cerca de dos décadas y desde entonces se ha expandido de forma acelerada por toda la isla.

Según los investigadores, en 2010 la culebra ocupaba menos del 5 % del territorio ibicenco, porcentaje que aumentó hasta el 40 % en 2016 y que ya supera el 90 % en 2025.

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Para calcularlo, el equipo ha combinado trabajo de campo, trampas para detectar serpientes, comparación de censos actuales y antiguos, filmaciones, fotografías y observaciones verificadas de pescadores y residentes.

Ante esta pérdida irreversible de biodiversidad, el CREAF trabaja sobre el terreno para capturar ejemplares y trasladarlos al Zoo de Barcelona en colaboración con el Govern de les Illes Balears, un proyecto que funciona como un "arca de Noé" para asegurar su cría ex situ.

"Perder estas poblaciones evolutivamente únicas significa que nunca volveremos a ver ejemplares iguales", alerta el investigador del CREAF y autor principal del estudio, Oriol Lapiedra, sobre la desaparición de este reptil clave por sus variaciones de color únicas en el mundo.

La velocidad de la invasión es letal, según advierte el experto, ya que "cuando la serpiente conquista una nueva zona de la isla puede tardar menos de tres años en extirpar toda la población de lagartijas". "Lla invasión se mueve como un incendio, con un frente que avanza a medida que se acaba la comida", añade.

Además, este depredador carece de competidores y ha diversificado su dieta devorando ratones, murciélagos y aves, lo que genera graves efectos en cascada en la biodiversidad local y ha permitido que algunos ejemplares alcancen los dos metros de longitud.

Los científicos avisan de que la amenaza ya ha llegado a la vecina isla de Formentera, donde una eventual "explosión demográfica" de esta serpiente invasora podría acabar también con sus poblaciones diferenciadas de lagartijas en muy pocos años. EFE

dic/gb/mcm

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