Ginés Donaire
Jaén, 22 abr (EFE).- El proceso de despoblación galopante y la falta de relevo generacional en la agricultura son las dos principales amenazas que acechan al medio rural andaluz, un campo de batalla que podría ser decisivo en las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo.
“Para que haya relevo generacional en el campo es necesario que se le dé una salida digna a nuestros mayores, que no pueden jubilarse por la ridiculez de las pensiones que reciben”, señala a EFE Francisco Elvira, un agricultor de 45 años que regenta una explotación de 6.000 olivos y tierra de barbecho en Fuerte del Rey, una localidad de apenas 1.300 habitantes en las cercanías de la capital jiennense.
Este agricultor, que aboga por establecer contratos de arrendamientos con incentivos fiscales para el cese de actividad, vive en uno de los 470 municipios andaluces (casi el 60 % del total) en riesgo de despoblación, según el diagnóstico de la Estrategia frente al Desafío Demográfico de Andalucía que la Junta ha elaborado para el periodo 2023-2030.
Actualmente, más del 50 % de los andaluces vive en una treintena de ciudades (principalmente en zonas superpobladas como la Costa del Sol o el Valle del Guadalquivir), mientras que el 80 % del territorio de la comunidad es rural y se está vaciando de forma lenta pero constante.
Por provincias, Granada es la que concentra mayor número de municipios prioritarios por la despoblación, con 113, seguida de Almería con 75, Jaén con 74, Córdoba cuenta con 50, Huelva con 46, Málaga con 54, Cádiz con 20 y Sevilla con 38.
“La escasez de servicios básicos -como sanidad, educación, transporte y conectividad digital- contribuye a potenciar esta dinámica de desequilibro territorial, creando un círculo de abandono que afecta especialmente a municipios pequeños y a las comarcas más alejadas”, explica el investigador Carlos de las Heras, doctor por la Universidad de Málaga y con experiencia en el Comisionado del Gobierno de España frente al Reto Demográfico.
El reparto del agua es otro de los frentes abiertos en el mundo rural. “Los pueblos que más se despueblan son los que tienen su agricultura de secano, por eso hace falta un reparto con criterios sociales”, manifiesta Francisco Elvira, que vive en el pueblo andaluz con mayor superficie agrícola proporcional, con 3.400 hectáreas de olivar de secano.
Más de 300 pueblos andaluces basan su economía en el olivar, un cultivo que se ha convertido en campo de batalla política por la negativa de muchos grupos a la conversión de los terrenos agrícolas en plantas de biometano.
El líder nacional de Vox, Santiago Abascal, se refería en días pasados en su visita a Andújar (Jaén) al “fanatismo verde” y a la “invasión migratoria” que, a su juicio, está padeciendo el campo andaluz.
“Vox es quizá el partido más sistemático a la hora de incorporar a sus mensajes elementos que apelan directamente al electorado rural. Pero hace falta algo más que tópicos para robarle sufragios al adversario”, explica Javier Luque, profesor de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Jaén (UJA).
A su juicio, “hasta ahora los apoyos a Vox han provenido esencialmente de personas que, siendo ya conservadoras, iniciaron un proceso de radicalización que las fue alejando del PP”.
Otra variable que genera incertidumbre en la cita electoral del 17 de mayo es la presencia de dos candidaturas de corte provincialista, 100x100 Unidos, de Cádiz, y Jaén Merece Más, que ya en 2022 se quedó a las puertas de entrar en la Cámara andaluza.
“Queremos entrar en el Parlamento andaluz para actuar como una auténtica palanca que ponga fin al histórico desprecio institucional hacia Jaén”, ha señalado Luis García Millán, cabeza de lista de esta formación que hace del agravio territorial su principal eje de campaña. EFE
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