San Fernando de Henares (Madrid), 20 abr (EFE).- Rosalía Iglesias, mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas, ha relatado en la Audiencia Nacional el "cambio" que notó en su chófer, presuntamente captado como confidente en la operación de espionaje denominada Kitchen, quien empezó a estar "muy nervioso" y a interesarse por acompañarle a todos lados.
Después de las alrededor de cinco horas que ha declarado su marido, Iglesias ha comparecido este lunes como testigo en el juicio contra el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz; su número dos Francisco Martínez y parte de la cúpula policial del primer Gobierno de Mariano Rajoy por esta presunta operación que buscaba conseguir documentos del extesorero del PP sensibles para el PP para evitar que cayesen en manos del juez que investigaba el caso Gürtel.
Una operación en la que la Fiscalía sostiene que los policías que presuntamente intervinieron captaron como confidente al chófer, Sergio Ríos, uno de los acusados, y en quien Rosalía Iglesias ha dicho que percibió un cambio "clarísimo": primero era de trato "correctísimo" y después empezó a tener un "comportamiento distinto".
Estaba, según Iglesias, "muy nervioso", conducía de manera "muy brusca", y "tenía interés en saber a quién había visto" y en querer acompañarla con "todo el mundo" que se viese.
Llegó un momento en el que se sentó "incomodísima" porque cada vez tenía "un carácter más complicado", con una "actitud incluso desafiante" y le dijo a su marido que quería despedirlo, si bien "estuvo un periodo cortito de tiempo más" con él, a petición de Luis Bárcenas, hasta que dijo "que ya".
Al igual que Bárcenas, Rosalía Iglesias ha destacado que para ellos Sergio Ríos era una persona en la que tenían "confianza total", hasta el punto que le llegó a encargar que preguntase sobre cortes de luz. "Como si fuese una persona más de la familia, no había filtros", ha explicado.
Iglesias, que también pasó por prisión al estar condenada por Gürtel, ha confirmado que en 2013 empezó a tener la "sensación" de que la vigilaban y seguían, sobre todo cuando iba a ver al abogado de su marido, aunque entonces "todo lo achacaba a la prensa", porque "vivía absolutamente aterrorizada".
Iglesias ha contado además que en su estudio de pintura guardó cajas, propiedad de su marido, que fueron trasladadas desde la sede del PP en 2013 y que en agosto de ese año movió a altillos, al pasar a un espacio mas pequeño. Según su relato, al dejar definitivamente este local, no más de un año después, comprobó que faltaban bultos.
También se llevaron cosas suyas, ha dicho. Y al ser preguntada si recibió instrucciones de su marido ha dicho: "A mí de qué me va a dar instrucciones", ante lo que la jueza ha agregado que "a lo mejor una señora no necesita que le den instrucciones".
"No entiendo qué instrucciones me va a dar mi marido, tendría la sorpresa, hacemos todo tipo de elucubraciones, ahora es muy fácil decir (...)pero en ese momento estaba todo ajeno, que nos falta pues nos falta", ha agregado Iglesias.
También ha relatado como Mario, un pintor que acudía a estos estudios, le confesó un día que allí iba "gente extraña" que le preguntaba por ella.
Además, ha reconocido como propias unas notas manuscritas que forman parte de la causa, que volvió a ver cuando se las facilitó a su marido un periodista, diciendo que circulaban papeles suyos. Digo 'esto ya es el colmo, yo qué papeles he hecho'", ha agregado.
La mujer del extesorero del PP ha destacado que los 19 meses que su marido estuvo en prisión provisional (2013-2015) por su implicación en Gürtel "fue un infierno": la sometían a un cacheo "integral" cuando le iba a visitar e incluso un funcionario le llegó a decir que estaba "deseando" verla en prisión.
Ha contado que su marido le contó que había encargado a un preso colombiano borrar unas grabaciones, una de ellas relacionada con Rajoy -según ha declarado Bárcenas- pero no ha recordado si le encargó a ella que le hiciese el pago.
A preguntas del abogado de Fernández Díaz, que ha recordado que en instrucción negó haber hecho ese pago, ha subrayado que está declarando "como víctima", que aquellos meses tuvo que hacer "muchas cosas" que le eran "absolutamente nuevas" y que fue el "periodo más dramático" de su vida, por lo que se han borrado "situaciones" de su cabeza.
Fue un periodo "absolutamente devastador, terrible", sobre todo cuando su marido estaba en preventiva porque se apoyaba en él "100 %" tras "38 años casados". "A mi me quitan ese punto de apoyo", ha ilustrado.
Y sobre las grabaciones, ha indicado que su marido le dijo que tenía audios, pero no los ha oído ni ha sabido sobre ellos porque Bárcenas, en su "afán" de protegerla -aunque ha dicho no saber si la ha protegido o desprotegido-, no se lo hubiera dicho y ella tampoco es una "persona de preguntar mucho".EFE
(Foto) (Vídeo) (Audio)

