Los titulares de la cuarta jornada del juicio a Ábalos, Koldo García y Aldama

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Madrid, 13 abr (EFE).- El juicio contra el exministro José Luis Ábalos se ha retomado este lunes con las explicaciones de la exmujer de Koldo sobre la rigidez del PSOE para reintegrar los gastos al exdirigente socialista y su exasesor, sus justificaciones por el dinero en efectivo que manejaba y el silencio de dos de los principales socios del comisionista Víctor de Aldama.

Estos son los titulares de la cuarta jornada del juicio.

Patricia Uriz, exmujer de Koldo, ha asegurado que el PSOE era "muy rígido" con los reintegros de gastos de su entonces pareja y del exministro. "Ferraz solo pagaba si existían los tickets. Me decía (Koldo) que si no había ticket, ni intentara pasarlo y siempre fue en efectivo". Y aunque ella "no hacía control de lo que pagaba Ferraz, cree que se ceñía a lo que el exasesor justificaba previamente.

Como hizo en la Audiencia Nacional, este lunes Patricia Uriz tampoco ha reconocido las conversaciones que, según la UCO, hablaba con su expareja de dinero en un lenguaje en clave. Las "chistorras" eran billetes de 500 euros; los "soles", de 200; y las "lechugas", de 100, según los investigadores, si bien ha rechazado esos mensajes, porque no le "encajan" con su "manera de escribir ni de hablar".

La mujer ha relatado lo "nerviosa" que estaba antes de las elecciones de 2019 por "lo que podía pasar". "Si no salía el PSOE, yo perdía el trabajo", ha reconocido, porque en ese escenario, Koldo sí tendría garantizado un trabajo, pero en cambio ella no, lo que implicaba regresar a Navarra y separarse de su pareja.

Al contrario de lo que sucedió en la instrucción, Claudio Rivas ha guardado silencio. "No voy a contestar, me ha dicho mi abogado que no conteste".

Rivas, socio de Aldama e imputado en hidrocarburos, es una figura crucial en el engranaje de la trama y las supuestas prebendas y pagos al exministro. Leonor Pano le señaló por la compra del chalet de la Alcaidesa (Cádiz), una petición suya, y su madre Carmen por la entrega de 90.000 euros en Ferraz, que hizo porque se lo pidió Aldama, pero a partir de dinero transferido por Rivas.

También Javier Serrano, otro socio de Aldama, ha rechazado declarar, pero en esta ocasión el tribunal ha accedido a reproducir en sala su declaración en instrucción, en la que sí contestó a las preguntas del juez y reconoció, por ejemplo, su condición de socio del comisionista, y que este le pidió dar dinero al hermano de Koldo García en la República Dominicana, si bien precisó que solo fue una vez y no dos y que no recuerda la cantidad.

El empresario Manuel Sallés, imputado en hidrocarburos, envió un mensaje a Ábalos a modo de advertencia para que no le diera una licencia de hidrocarburos a Rivas Lo hizo tras escuchar a este decir en un restaurante, "Vamos a tener la licencia porque mira la influencia que tenemos", mientras sostenía un recibo del exministro, que cree era de "alquiler". Rivas fue supuestamente la persona que ordenó comprar la casa de la Alcaidesa.

Sallés ha dado cuenta de un viaje a Guinea Ecuatorial para sacar deuda pública de este país que le hacía mucha ilusión como proyecto hasta que se enteró de que Ábalos iba a ir "con su novia en ese momento, que era Andrea". También se iba a sumar un ginecólogo con "influencia" en una ministra del país africano. Todo ello le desmotivó para ir. "Cuando vayamos a trabajar, iremos, los viajes de turismo... No sé si era turismo o no, pero no era normal". No viajó.

La "responsable organizativa" de la expareja de Ábalos en Ineco ha reconocido que el procedimiento por el que entró Jéssica Rodríguez en la empresa no fue el habitual, aunque ha vuelto a señalar que nunca hubo indicios de que no trabajase, porque rellenaba los partes de trabajo "desde el minuto uno" y contestaba a los correos; incluso decía que tenía más carga de trabajo de lunes a jueves.

Y, por primera vez en el juicio, ha relatado cuáles eran sus funciones para Adif, responsable del proyecto al que estaba asignada y empresa que decidía la labor que iba a prestar: Jéssica Rodríguez tenía que estar en la estación de Chamartín prestando "apoyo técnico" en varias obras, en concreto en la gestión de agenda, organización de viaje y gestión de documentación.

Sallés ha contado que contrató a Koldo durante tres o cuatro meses para ver si podía ayudarle con una gestión sobre una licencia de un banco de Malasia. Lo hizo para ver "con quién tenía que hablar en el Ministerio", porque sabía "de sobra que se movía bien por esos ámbitos", pero le despidió poco después por su "falta de capacidad". "Pensaba que tenía mucha más influencia de la que luego realmente tenía".

El tribunal también ha escuchado a un conocido de Ábalos y de su hijo, que se ha presentado como un "pionero" del alquiler vacacional en la Costa del Sol a quien el primogénito del exministro acudió para conocer su opinión como "experto" sobre si el chalé de Cádiz que el fiscal considera una mordida era "interesante" para arrendarlo en época estival. Él lo "desaconsejó totalmente", porque no era "un activo interesante". EFE

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