El consumo de aceite de oliva se resiente en EE.UU. por la guerra en Oriente Próximo

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Jaén, 12 abr (EFE).- El consumo de aceite de oliva en Estados Unidos, segundo mercado a nivel mundial, se está resintiendo debido a los efectos de la escalada bélica en Oriente Próximo, según el analista agronómico internacional y consultor estratégico Juan Vilar.

Según el experto oleícola de la Universidad de Jaén, la guerra iniciada por EE.UU. e Israel en Irán y Líbano no solo está alterando los mercados energéticos, sino que comienza a trasladar sus efectos, de forma directa y medible, al comportamiento del consumidor estadounidense.

“Estados Unidos, segundo mayor consumidor mundial con un volumen anual que oscila entre 380.000 y 400.000 toneladas, se enfrenta a una tormenta perfecta en su principal grasa vegetal importada”, subraya Vilar.

A su juicio, son tres los factores que han motivado esta caída en el consumo: en primer lugar, el conflicto logístico en la zona de guerra, uno de los principales corredores del comercio global, está encareciendo y ralentizando el transporte de aceite de oliva hacia Norteamérica.

En segundo lugar, sostiene Vilar, el encarecimiento del petróleo -con cotizaciones que han superado los 100 dólares por barril en 2026- está elevando de forma estructural los costes de producción, envasado y distribución.

Y, en tercer lugar, la política comercial estadounidense añade presión adicional con aranceles de hasta el 15% sobre productos europeos, principales proveedores del mercado americano.

“El resultado es inmediato: el aceite de oliva se encarece en el lineal y comienza a tensionar su elasticidad de demanda. No se trata únicamente de una subida de precios, sino de un cambio en la percepción del producto”, concluye el consultor jiennense.

Para Juan Vilar, el conflicto en Oriente Medio actúa como un “impuesto invisible” sobre los alimentos, afectando de forma transversal a toda la cadena alimentaria y, en ese escenario, el aceite de oliva -producto importado, premium y altamente dependiente de la logística internacional- se convierte en uno de los más vulnerables.

Sin embargo, el impacto no es homogéneo. Mientras las categorías de menor valor añadido (virgen y lampante en mezclas industriales) son las primeras en sufrir ajustes de demanda, el virgen extra de alta gama mantiene, por ahora, una cierta resiliencia.

“Nos encontramos, por tanto, ante un punto de inflexión. La guerra no solo encarece el aceite de oliva en Estados Unidos; está redefiniendo su patrón de consumo. Y, como ya ha ocurrido en otras crisis, lo que comienza como un shock coyuntural puede terminar consolidando cambios estructurales en el mercado”, finaliza Vilar. EFE

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