El fraude al seguro descendió unas décimas en 2025 y su tasa se situó en el 1,92 %

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Madrid, 7 abr (EFE).- La tasa de fraude al seguro en España descendió apenas una décimas en 2025, del 1,97 % en 2024 al 1,92 % en 2025, según el XIII Mapa AXA del Fraude en España, donde los siniestros declarados a la aseguradora han permanecido estables en los últimos años en torno a un millón de casos.

AXA ha presentado este martes la décimotercera edición de este mapa, estudios según los cuales en la última década ha habido un crecimiento constante del fraude, con un repunte significativo en 2020, coincidiendo con la pandemia de la covid y el confinamiento, estabilizándose a partir de ese año por debajo del 2 %.

Los siniestros declarados han permanecido estables en los últimos años en torno al millón de casos, mientras que el incremento de los casos de fraude detectados ha pasado de 15.000 en 2012 a casi 24.000 en 2025.

AXA evitó el año pasado pagos indemnizatorios fraudulentos en todos los ramos (Vida y No Vida, Particulares y Empresas) por importe de casi 88 millones de euros, frente a los menos de 87 millones evitados en 2024.

A principios de la década pasada, el importe apenas superaba los 60 millones de euros, aunque desde entonces no ha dejado de crecer ningún año, salvo en 2016 en que cayó levemente.

Los pagos evitados por casos de fraude encarecen las primas de seguros, por lo que los detectados en 2025 han generado un ahorro en 2025 del 29 % en el seguro de responsabilidad civil y del 19 % en los de accidentes, del 6 % en automóviles de particulares y del 5 % en hogar.

El ramo de automóvil es el que mayor porcentaje de fraude al seguro concentra y, después de caer su peso en el total del 61 % al 48 % por la reforma del báremo de lesionados en 2015, en 2018 se produjo un rebote y desde entonces ha continuado aumentado hasta hace tres años, en que se ha estabilizdo en torno al 55-56 %.

El fraude en multirriesgo representó el 29 % en 2025 y el 15 % corresponde a diversos (responsabilidad civil, transporte, industria, salud, accidentes y vida).

Por tipología, el fraude oportunista, aquel en el que el asegurado ha sufrido un siniestro real pero intenta introducir daños que no tiene que ver con el susceso, se redujeron a niveles de 2020 y representaron la mitad (50,8 %) del total de casos de fraude.

El fraude premeditado, aquel en el que el fraude se planifica para obtener beneficio económico, aumentó el año pasado en más de seis puntos y representó el 46,3 % del total, la tasa más elevada de los últimos ocho años.

Por tipo de daños, los materiales representaron el 77 % del total, lo mismo que en 2024, y supusieron apenas más de la mitad del total del importe defraudado a AXA, el 52 % frente al 49 % en 2024.

Los fraudes en los que se aducía haber sufrido daños corporales supusieron el 48 % del total del importe que se intentó defraudar.

Respecto a las causas aducidas en los fraudes, en los últimos diez años casi el 90 % de los casos están relacionados con supuestos siniestros durante la circulación y ha aumentado el uso de la coartada del robo del coche, hace una década apenas empleada y que ahora se utiliza en casi el 7 % de los casos.

En multirriesgos (comercio, comunidades, hogar y oficinas), los daños por agua y derivados de fenómenos atmosféricos supusieron en 2025 el 42 % de todos los casos de fraude en el ramo.

Los derivados de fenómenos atmosféricos aumentaron 10 puntos porcentuales en 2025, hasta el 25 % del total, frente al 7,4 % en el total de Multirriesgo que suponían en 2016.

Por comunidades autónomas, el año pasado las tasas más altas de fraude las tuvieron Cantabria, Melilla, Navarra y Canarias, saliendo Andalucía de ese grupo en el que estaba desde 2019, mientras que las menores correspondieron a Madrid (0,84 %), y País Vasco y Cataluña (1,53 %).

Por sexo, los hombres son los responsables del 73 % de los casos de fraude.

Sólo en un año AXA ha pasado de identificar el 30 % de los casos con medios digitales a detectar el 36 %, y el director de Siniestros de AXA España, Fernando Carballo, ha destacado que permiten analizar menos casos pero detectar más fraude, pasando el número de casos sospechosos investigados de más de 74.000 en 2021 a menos de 65.000 en 2025. EFE