Zamora despide la Semana Santa con miles de platos del 'dos y pingada'

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Zamora, 5 abr (EFE).- Zamora ha despedido su Semana Santa, que está declarada de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural, con la degustación de miles de platos del 'dos y pingada', un almuerzo típico de este domingo a base de huevos fritos y jamón que se ha servido en la mayoría de restaurantes de la ciudad, así como en domicilios particulares.

El 'dos y pingada' es una tradición gastronómica que se remonta a mediados del siglo XX, cuando los costaleros de los pasos del Jesús Resucitado y de la Virgen de la Alegría, comenzaron a tomar ese almuerzo al concluir la procesión del Domingo de Resurrección.

Lo hacían en los dos bares que entonces tenía el barrio de la Horta de la capital zamorana, los de la Virgen en el Herminia y los del Jesús Resucitado en el Oviedo's, según ha recordado a EFE el propietario de ese último establecimiento hostelero, Santos Manjón.

En su bar han comenzado a primera hora de la mañana a servir el 'dos y pingada' y a lo largo del día esperan ofrecer entre 160 y 180 menús de ese plato consistente en dos huevos fritos, dos lonchas gruesas de jamón serrano pasadas vuelta y vuelta por la sartén y una rebanada de pan.

En otro establecimiento hostelero del barrio, el bar Liberten, uno de los propietarios de ese negocio familiar, Raúl Cabrero, ha indicado que a principios del siglo XXI llegaban a servir hasta 300 platos del 'dos y pingada', ya que entonces, cuando el menú valía mil pesetas, únicamente se servía en este barrio zamorano.

En la actualidad, no se ponen tantos menús como entonces, pero el éxito del plato y de degustarlo en el barrio en el que nació ha llevado a este restaurante a ampliar esta jornada su terraza a una calle contigua para poder atender a toda la clientela.

Hoy en día el plato típico se ha extendido a toda la ciudad y prácticamente no hay restaurante que no ofrezca el Domingo de Resurrección el 'dos y pingada'.

El calórico plato se vincula también a la celebración religiosa de este día, que pone fin a una Cuaresma marcada por la abstinencia de comer carne los viernes.

La celebración del Domingo de Resurrección ha ganado auge en Zamora en los últimos año y para alargar la fiesta más allá del 'dos y pingada', el Ayuntamiento organiza en la Plaza Mayor un concierto durante toda la tarde que permite bajar esa contundente comida.

Al respecto, el concejal de Promoción Económica, David Gago, ha recordado que en la ciudad a principios del siglo XX el Domingo de Resurrección se celebraba por todo lo alto y había incluso desfile de carrozas, algo a lo que no se aspira por el momento pero sí a una celebración en forma de concierto que el año pasado llegó a reunir hasta 10.000 personas en la Plaza Mayor. EFE

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