Vesna Bernardic
Zagreb, 30 mar (EFE).- Bosnia-Herzegovina entera vive con gran emoción las últimas horas antes del choque mañana, martes, entre su selección nacional "Zmajevi" (Dragones) y el equipo de Italia para hacerse con uno de los últimos lugares para el Mundial de 2026.
El encuentro se jugará en el estadio Bilino Polje, de Zenica, ante solo 9.000 espectadores aunque conocido por su ambiente acalorado, con el que los balcánico esperan poner contra las cuerdas a una Italia ansiosa de clasificarse para el Mundial, tras los fracasos de 2018 y 2022.
"Todo está claro antes del partido. El ganador se clasifica para el Mundial, buscamos nuestro segundo título mundial", destaca este lunes el portal deportivo bosnio Sportsport.
El ganador de mañana jugará en el grupo B del Mundial, junto a Canadá, Suiza y Catar.
Bosnia ha participado desde su independencia en 1992 solo en una sola edición del Mundial, en la de 2014 en Brasil, por lo que el encuentro de mañana representa una oportunidad clave para volver a la máxima competición internacional.
El país balcánico, que habitualmente solo aparece en las noticias por sus divisiones y tensiones interétnicas (entre bosniaco, serbios y croatas), vive con euforia la fase final de esta clasificación.
En la guerra de Bosnia, la más sangrienta en la antigua Yugoslavia, murieron unas 100.000 personas y millones fueron desplazadas, antes de que el conflicto terminara a finales de 1995.
"Cada victoria de la selección nacional de fútbol de Bosnia y Herzegovina no es solo un detalle deportivo. Es el motor que impulsa a todos los que vivimos en este país", señaló el portal de noticias bosnio Klix.
Una vez más, en el equipo sobresalió el liderazgo del veterano capitán Edin Dzeko, quien ejerció de "salvador" al marcar el gol del empate en el minuto 87 contra Gales el viernes pasado, lo que llevó el partido a la prórroga y luego a la tanda de penaltis, que los balcánicos ganaron.
"El gol del empate de Dzeko en Gales no es solo un tanto para forzar la prórroga y mantenerse en el partido, sino un símbolo de esperanza de que este país también resuelva sus problemas políticos", aseguró Klix.
Está además el elemento de emotividad especial ante el este partido en Zenica, que se jugará en mala condiciones meteorológicas. El del martes podría ser el último encuentro oficial de Dzeko para Bosnia, para cuya selección juega desde hace 20 años.
Otra motivación para los locales la suscita las reacciones de alegría en Italia al saber que Bosnia sería su rival en el último encuentro y no Gales, lo que fue interpretado por muchos en Bosnia como una "falta de respeto" y un "gesto de arrogancia".
El diario bosnio 'Oslobodjenje' destaca hoy que el conocido exinternacional bosnio Miralem Pjanic, que entre 2011 y 2020 jugó en grandes equipos italianos como la Roma y la Juventus, ha advertido a los transalpinos que "se sorprenderán de la pasión" que vivirán y que los bosnios "van a encender la llama" en ese pequeño estadio.
Desde Italia se ha comentado además que el estadio Bilino Polje, es "feo" e "inadecuado", y tan pequeño que el juego puede incluso seguirse desde los balcones de los edificios a su alrededor, según la prensa local que cita un reportaje de un corresponsal de La Gazzetta dello Sport.
Un residente, que quería sacar provecho de la buena vista que tiene desde su piso justo encima del estadio, ofreció en redes sociales su balcón para cuatro personas, barbacoa y bebidas inclusive, por 500 euros, aunque al final desistió asegurando que todo fue una broma y que prefiere ver el encuentro junto a su familia.
"Zenica. Martes. 20:45. Italia viene por formalidad. Bosnia viene por otra cosa. Solo tememos a Dios", resume el diario Oslobodjenje el ambiente en Bosnia Herzegovina en víspera del encuentro decisivo. EFE
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