Barcelona, 28 mar (EFE).- Unas 1.500 personas, según la Guardia Urbana, y 5.000, según los organizadores, se han manifestado este sábado por el centro de Barcelona en contra del racismo y el fascismo, en una convocatoria, apoyada por cerca de 200 entidades, y que se ha llevado a cabo en unas 150 ciudades de todo el mundo.
La manifestación, que ha comenzado en el cruce de paseo de Gràcia con Gran Via, ha transcurrido por Ronda Sant Pere, Via Laietana, hasta finalizar en la plaza Idrissa Diallo, bautizada con el nombre de un inmigrante de Guinea fallecido en 2012 en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Barcelona.
Ha abierto la marcha una gran pancarta, en catalán, con el lema 'Derechos para todo el mundo', y también se han podido leer otras como: 'Un mundo contra el racismo y el fascismo', 'Basta racismo y guerras' y, en inglés, 'World against racism'.
A lo largo de la manifestación, en la que algunos manifestantes portaban banderas palestinas, se han coreado proclamas en favor de la regularización de personas y en demanda de "Papeles para todos" o en contra del fascismo como "Fuera fascistas de nuestros barrios".
En declaraciones a los periodistas, Iolanda Maurici, de Unitat contra el Feixisme, ha recordado que la manifestación formaba parte de una convocatoria internacional, en un momento de "auge de la extrema derecha", sin olvidar que esta semana el Parlamento Europeo "ha aprobado una normativa de deportación que es exactamente igual que la de Trump" en Estados Unidos.
La manifestación, ha señalado, ha sido un punto de encuentro con un objetivo: "Demostrar que nosotros somos más" y que "ellos no pasarán".
En representación del pueblo romaní ha hablado Montse Reyes, quien ha denunciado "el racismo" que sufren diariamente, sobre todo el institucional y, especialmente, las mujeres vulnerables.
Por su parte, Magnolia Álvarez, del Sindicat de Llogateres, ha puesto de manifiesto la situación que viven algunas personas a la hora de buscar piso, puesto que en función de su "color de piel y acento" les piden unos requisitos que no cumplen, mientras que a otras personas no racializadas sí les enseñan pisos.
El Sindicat de Llogateres ha querido en la marcha "denunciar la situación de racismo inmobiliario" que sufren estas personas. EFE
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