María Pachón
Madrid, 26 mar (EFE).- La hasta ahora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, cuya pericia negociadora la aupó a 'número dos' del Gobierno, abandona después de casi ocho años un Ejecutivo en el que lo ha sido prácticamente todo para dedicarse de lleno a la campaña de las elecciones andaluzas.
Ahora tendrá la no menos complicada tarea de hacer resurgir al PSOE andaluz, la mayor agrupación socialista del país, en una cita con las urnas en las que el PP parte como favorito en las encuestas, que además dan una subida de Vox y una nueva caída para los socialistas.
Vicepresidenta primera, vicesecretaria general del PSOE, portavoz del Gobierno durante la pandemia e inusual ministra de Hacienda, Montero (Sevilla, 1966) ha impregnado todos sus puestos con un estilo personal, que combina una atención minuciosa a los detalles y una gran capacidad negociadora en lo privado con una oratoria visceral en lo público.
Su ascenso imparable -si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hubiera dimitido tras sus días de reflexión, habría dirigido el país hasta la nueva investidura- se ha visto enturbiado en los últimos meses por los diversos casos de corrupción que han rodeado al Ejecutivo, a pesar de que no se ha visto implicada personalmente en ninguno.
Además, su celebrada capacidad de diálogo y carácter posibilista no han sido suficientes para sacar adelante ningún presupuesto en esta legislatura ni para avanzar en la reforma de la financiación autonómica, cuyo primer esbozo solo contentó a Cataluña.
Montero es uno de los pocos miembros del Ejecutivo que han acompañado a Sánchez desde la moción de censura, al principio como ministra recién llegada, pero después como su 'número dos' en el Gobierno y en el PSOE, e incluso como portavoz durante la pandemia, una exposición mediática poco habitual para un titular de Hacienda.
Ha estado detrás de los dos acuerdos para formar Gobierno de coalición y ha posibilitado la aprobación de tres presupuestos (2021, 2022 y 2023) con los que se han cumplido las previsiones de déficit remitidas a Bruselas, pero esa estrella perdió brillo con la nueva legislatura, donde el papel clave de Junts ha impedido aprobar cuentas.
Entusiasta con los suyos y feroz con las derechas, Montero es, sobre todo, socialista: "De cada cual según sus capacidades y a cada cual según sus necesidades", repite siempre que tiene ocasión para defender un sistema fiscal más justo.
Su vehemencia le ha jugado alguna mala pasada, como cuando las cámaras grabaron parte de su discusión con el entonces líder de Podemos, Pablo Iglesias, a quién le pedía que no fuera "cabezón" con la subida del salario mínimo.
Montero celebró más que nadie el resultado de las elecciones del 23 de julio de 2023 en el improvisado escenario montado a las puertas de Ferraz -pese a que no era una victoria, sino solo una posibilidad de mantener a Pedro Sánchez en el Gobierno- y jaleó más que nadie a los militantes para evitar que el presidente dimitiera tras sus días de reflexión.
Médica de profesión, María Jesús Montero se incorporó a la Junta de Andalucía en 2002 como independiente y viceconsejera de Salud. Dos años después fue nombrada consejera de Salud, cargo que mantuvo hasta 2013, cuando pasó a ser consejera de Hacienda.
No fue hasta 2014 cuando se hizo militante del PSOE.
Sánchez la requirió en junio de 2018 para sustituir al popular Cristóbal Montoro en un departamento de Hacienda al que llegó con buena parte de su equipo en la Junta de Andalucía -que conserva- y con el reto de defender los presupuestos de su predecesor, cuya tramitación coincidió con la moción de censura que desalojó al PP del poder.
La verdadera carta de presentación de Montero en Madrid llegó con la defensa del decaído proyecto presupuestario de 2019, un agrio debate de dos días en el que la enérgica ministra intentó rebatir uno a uno los argumentos de la oposición a sabiendas de que las cuentas y hasta la legislatura estaban condenadas.
Pese al fracaso, la combinación de discurso duro con la capacidad negociadora y facilidad de trato -reconocida incluso por sus adversarios- permitieron que saliera reforzada del debate y que ganara peso en las siguientes campañas electorales del PSOE.
En su primera intervención tras la convocatoria de las elecciones andaluzas, Montero ha querido poner el foco en la sanidad pública, precisamente el ámbito donde inició su andadura política, preparando así el terreno para una campaña que la espera con todas las encuestas en contra, pero en la que ella reivindica tener a favor las altas responsabilidades que ha ejercido en el Gobierno. EFE
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